
Está en marcha una protesta nacional de los educadores (instructores o líderes) comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE). El disparador del malestar fue la reducción drástica del bono anual que recibieron en diciembre que se redujo de 4 mil quinientos a 900 pesos, una ofensa que indignó a todos.
Pero el malestar no se reduce a este asunto, hay algo más grave. Los educadores comunitarios reciben un “salario” mensual de 4 mil quinientos pesos, misma cantidad que reciben los becarios de preparatoria, cantidad menor a un salario mínimo y menor de la cantidad que reciben los becarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.
Lo que nos preguntamos, lógicamente, es ¿cómo es posible que un maestro reciba salario tan bajo? La respuesta va a sorprenderlos: los educadores comunitarios, en su mayoría, no son profesionales de la docencia; sólo una minoría cuenta con título de maestro.
CONAFE es un sistema escolar que se creó en 1971 más como un experimento que como una institución definitiva. Su creador fue un exfuncionario del Banco Mundial que utilizó como fundamento conceptual la pedagogía de Iván Ilich.
El problema que enfrentaba México entonces (y que subsiste hasta hoy) era ofrecer servicios educativos a las comunidades más pobres y más alejadas. Se advirtió, en ese momento, que el país no contaba con recursos financieros para ofrecer a esas comunidades una educación escolar formal.
Entonces se pensó en una solución que no podía ser permanente sino temporal y provisional. Se concibió un conjunto de escuelas que fueran atendidas no por maestros profesionales sino por estudiantes de tercero o egresados de secundaria. Se les llamó instructores comunitarios.
El modelo pedagógico que habría de aplicarse en las “escuelas comunitarias” de CONAFE no podía ser el mismo de una escuela convencional. Se adoptaron las ideas de Iván Ilich. Ilich pregonaba la “desescolarización”, es decir, abandonar la escolarización obligatoria y fomentar en su lugar el aprendizaje libre, informal y creativo.
Idealmente, la escuela CONAFE aspira a lograr plenamente el autoaprendizaje y a guiar la formación de cada alumno en base a sus intereses. Este espacio resulta insuficiente para dar cuenta de los logros que ha alcanzado esta escuela comunitaria.
A cambio de un año de trabajo comunitario el instructor se veía favorecido por una beca anual, o bianual, para contribuir con sus estudios convencionales. Pero no he explicado en que consiste el trabajo del instructor y los sacrificios que encierra.
Por lo mismo importa señalar que el instructor se ve obligado a separarse de su familia y migrar hacia el poblado o comunidad donde se localiza la escuela. En ese lugar es probable que no haya los servicios modernos (electricidad, agua potable, abanicos, regadera, computadoras, etc.) Lo más probable es que ahí no haya un “edificio” escolar, ni una “casa” para hospedar al educador. Por tanto, hay que improvisar. La comunidad debe ayudar a construir un local como vivienda para el instructor y escoger un espacio –o construir otro local--- que sirve como escuela.
Puede haber, o puede no haber, muebles. Las incomodidades que vive el educador o instructor comunitario son obvias. Las familias del poblado se organizan para ofrecerle diariamente alimentos y brindarle algunos servicios domésticos. Se trata de comunidades muy pobres, con pocos ingresos monetarios, un nivel mínimo de alimentación, etc. El instructor debe socializarse en ese medio incómodo y paupérrimo.
Una vez establecido, el educador debe empezar su labor educativa. En poblados pequeños es probable que haya pocos niños en edad escolar, en tal caso la educación primaria se organiza como una escuela multigrado, es decir, una escuela donde hay un solo grupo con niños que formalmente debería estar en diversos grados.
La educación multigrado es propicia para aplicar la tutoría o la “relación tutora”. El maestro enseña al alumno de mayor edad y éste se encarga de enseñar lo que ha aprendido al pequeño de menor edad (o grado) en una escalerita descendente. Este procedimiento, se ha probado, es altamente eficaz en la enseñanza-aprendizaje.
Periódicamente, el instructor recibe materiales educativos de CONAFE (suponemos que así ocurre), que orienta a quienes se dedican a educación primaria y educación inicial (embarazo, parto, crianza). Lo real, sin embargo, es que, por un efecto social egocéntrico, la educación comunitaria de CONAFE tendió a prolongar verticalmente su influencia (y poder) incorporando la educación secundaria y, creo, la educación media superior, de modo que hoy tenemos secundarias y prepas CONAFE.
Pero esa expansión centralista de poder hizo igualmente que CONAFE se extendiera en los últimos años hacia las zonas urbanas.