Opinión

Fisiología hipofisiaria 101

Glándula pituitaria o hipófisis
Glándula pituitaria o hipófisis Foto: Especial

La glándula hipófisis mide un centímetro de diámetro y pesa 1 gramo. Está localizada en un lugar llamado silla turca en la base del cráneo y por arriba, está íntimamente ligada con una porción del cerebro llamada hipotálamo. Se divide en dos: la hipófisis anterior y la posterior. Esta pequeña glándula produce diversas hormonas que modulan la actividad de varias glándulas endócrinas y así tiene que ver con la función de múltiples órganos. A su vez, la función de la hipófisis anterior está bajo el control del hipotálamo, ya que en este sitio se producen hormonas que modulan la secreción de las de la hipófisis anterior, gracias a una conexión venosa especial hipotálamo-hipófisis, por la cual las hormonas del hipotálamo llegan directo a la hipófisis, sin tener que pasar por la circulación sistémica. La hipófisis posterior también se llama neurohipófisis porque las hormonas que se secretan aquí son producidas en el hipotálamo y viajan a la hipófisis posterior. La hipófisis anterior libera las siguientes hormonas con las funciones correspondientes.

De crecimiento. Induce el crecimiento. Para eso, lo que hace es estimular en el hígado la producción de otra hormona llamada IGF-1, que es la que actúa en los huesos. Su deficiencia produce una forma particular de enanismo y su exceso, en niños, resulta en gigantismo y, en adultos, en acromegalia. Su función después de que terminamos de crecer se entiende menos.

Adencorticotropina. Actúa en la glándula suprarrenal, en la que estimula la producción de cortisol, que es una hormona importante para la respuesta al estrés. El cortisol afecta el metabolismo de la glucosa, aminoácidos y lípidos y es un potente antiinflamatorio. Su exceso produce la enfermedad de Cushing. Su ausencia resulta en hipoglicemia.

Tirotropina. Esta hormona actúa en la glándula tiroides, en donde estimula la producción de las hormonas tiroideas que sirven para activar el metabolismo de todas las células del organismo. Su exceso produce hipertiroidismo (baja de peso, metabolismo acelerado, nerviosismo) y su ausencia produce lo contrario (incremento de peso, bajo metabolismo, lentitud).

Folículo estimulante. Actúa en las gónadas. En el ovario, estimula la maduración del folículo ovárico y en el testículo, la de los espermatozoides. Su ausencia resulta en esterilidad.

Luteinizante. Su blanco también son las gónadas. En el ovario es la responsable de la ovulación y de la maduración del cuerpo lúteo y con esto la producción de estrógenos y progesterona. En el testículo estimula la producción de testosterona. Por lo tanto, el eje LH-testosterona es responsable del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios que inician en la pubertad.

Prolactina. Estimula la glándula mamaria a producir leche durante la lactancia. Su exceso produce amenorrea (falta de menstruación) y galactorrea (producción de leche fuera de la lactancia). Sus efectos fuera de la lactancia y en los hombres se entienden menos.

La hipófisis posterior libera dos hormonas. La vasopresina modula el metabolismo del agua y la oxitocina estimula la contracción uterina durante el trabajo de parto. Por su acción fuera del parto se le conoce como la hormona del amor, ya que promueve la confianza entre individuos.

Como el hipotálamo es parte del cerebro y está conectado con diversas partes de este, como el olfato, la vista, el oído y muchas más, incluyendo la cognición. Es en esta conexión hipotálamo-hipófisis donde lo que recibimos del ambiente exterior o interior (luz del día, clima, estrés, vivencias positivas o negativas, tristeza, euforia, memorias, duelo, etc.) se traduce en cambios de la función hipofisiaria y, por tanto, de la fisiología misma. Así, nuestras experiencias durante la vida pueden traducirse en diversos efectos hormonales que afectan nuestra actividad fisiológica.

Dr. Gerardo Gamba

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán e

Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM

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