Opinión

Israel: 50 años expropiando Palestina

Ataques aéreos israelíes en la Franja de Gaza (ABIR SULTAN/EFE)

El 30 de marzo es un recordatorio en la memoria política y nacional del pueblo palestino sobre los acontecimientos de 1976, cuando ciudadanos palestinos integrados a Israel realizaron una huelga general acompañada de protestas masivas contra la ocupación de tierras pertenecientes a sus comunidades. La expropiación de dos mil hectáreas por parte del gobierno hebreo dejó un saldo de varios palestinos muertos, decenas de heridos y cientos de arrestados. Las protestas fueron significativas porque representaron la primera movilización política masiva de ciudadanos palestinos de Israel desde su fundación en 1948, reafirmando que la cuestión de las tierras ocupadas conectaba simbólicamente la experiencia de quienes quedaron dentro de Israel con quienes se refugiaron en otros países.

Desde la creación del Estado de Israel cientos de miles de palestinos han sido desplazados de sus hogares, dando lugar al evento histórico conocido como “Nabka” -catástrofe en árabe- que se tradujo en la expulsión de más de 700,000 personas del país, así como en la destrucción de cientos de aldeas, la confiscación masiva de propiedades y la conversión súbita de la población palestina en refugiados. La Nabka representa el punto fundacional de la experiencia nacional palestina moderna. A través de las sucesivas ocupaciones territoriales los sionistas realizan una reconfiguración demográfica del territorio. La idea del “Gran Israel” nació como un mito político y religioso que propugna la expansión de las fronteras más allá de los límites establecidos. En esta lógica también se coloca la guerra contra Irán y los ataques contra Líbano.

Congruente con esta ideología, la guerra de los Seis Días (1967) de Israel contra los países árabes vecinos le permitió ocupar Cisjordania, Jerusalén, los Altos del Golán y la Franja de Gaza. Paulatinamente, los israelíes dejaron de ser las víctimas acosadas de las agresiones árabes para convertirse en invasores. La solidaridad del mundo comenzó a abandonar a los judíos para dirigirse a los pueblos que quedaron sometidos a su dominación. Quizá por esto, estudiosos como Ahron Bergman señalan: “el gran triunfo militar de 1967, que al principio parecía un momento dichoso en la historia de Israel, resultó ser una victoria maldita” (La Ocupación, Crítica, 2014). El territorio no es solo suelo, es memoria sedimentada y el resultado de relaciones de poder.

El 30 de marzo se recuerda el “Día de la Tierra” que simboliza la defensa del territorio palestino como base de la identidad nacional, la resistencia social frente al genocidio y el rechazo de los asentamientos ilegales como estrategia de guerra.

Esta celebración se ha convertido en expresión de una identidad palestina y en símbolo del vínculo histórico entre el pueblo y su territorio. Mientras que la Nabka afectó sobre todo a los refugiados fuera de las fronteras israelíes, el Día de la Tierra involucra a los palestinos que viven dentro de Israel. Esto ha generado una identidad nacional más allá de las fronteras. La cuestión de la tierra está vinculada con la posibilidad concreta de constituirse en sujeto político colectivo.

Los colonos israelíes se desempeñan impunemente como actores de violencia directa sobre el terreno y como instrumento de una estrategia de expansión territorial. La distinción entre colonos, ejército y política de Estado está desapareciendo. Cientos de nuevos asentamientos ilegales son promovidos regularmente desde el gobierno, a pesar de que el derecho internacional prohíbe la confiscación de bienes privados en territorios ocupados y la transferencia de población ocupante al territorio ocupado. Además, distintas Resoluciones de la ONU establecen que los refugiados deben poder regresar a sus hogares.

La filósofa Hannah Arendt, subrayaba que la pertenencia política moderna está ligada al territorio y que “el derecho a tener derechos” presupone justamente un espacio político-territorial. Por ello, el Día de la Tierra reafirma la resistencia palestina a la confiscación de sus territorios.

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