Opinión

Jorge Kahwagi Gastine, el hombre de la lámpara

Jorge Kahwagi Gastine

Del Líbano para el mundo a través de México.

A un hombre lo distinguen virtudes entre la cuales destacan el agradecimiento y el reconocimiento del talento de las y los otros; la capacidad del amor filial, de la consecución de los sueños, el aprovechamiento legal y legítimo de la oportunidad para beneficio de una comunidad más grande y amplia respecto de la familia, la colectividad religiosa, los orígenes; respeto universal y particular al trabajo, la amistad, la generosidad, así como a las lealtades superiores como la debida a la amistad.

Sobre todo, como lo demostró Jorge Kahwagi Gastine, lealtad a uno mismo.

No cedió a la tentación de las formas básicas y mayoritariamente seguidas que sirven de referente de la política entendida como codicia y depredación, sino a las constructoras de comunidad en lo inevitable que es la relación con el poder. Ocurrió cuando fue presidente de la Canacintra, en la penúltima etapa de relevancia nacional de esa cúpula empresarial y en diálogo con el protagonista del neoliberalismo mexicano, Carlos Salinas de Gortari, y cuando inició muy oportunos acercamientos con los periodistas de su entonces respetada fuente.

Deseó para todos “lo más posible” en una intuitiva ética de lo siempre indispensable cuando se tienen el carácter, la opción y el talento para influir, como lo hizo, en la vida de crecimiento de los otros en un territorio extendido cuyo horizonte desbordó a los demás inmediatos sin desatención a la cortesía y el afecto.

Algo tienen los migrantes con esos corazones similares a los habitantes de los pechos de la comunidad libanesa. Generan riqueza en los demás y, en una sola generación, agregan valor económico y a toda didáctica social de manera trascendente como lo consiguió Kahwagi Gastine. Tuve oportunidad de conocerlo en los ochenta y noventa y reencontrar en los últimos 8 años.

Para Martin Heidegger, la muerte representa la oportunidad de otorgar sentido a toda trayectoria, en destino y obra cerrada.

Como en las enseñanzas de Sócrates y Platón, la mano abierta de Kahwagi Gastine no ofrecía afecto privado, sino virtudes cívicas esenciales para la polis y el entendimiento de la philia platónica como el lazo vinculante de los ciudadanos en la búsqueda del bien común, a pesar de las tormentas.

Su vocación por la construcción de comunidad y el fortalecimiento del tejido social confluye con la gestión de la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, en el impulso de los cuidados y espacios colectivos. “Vivía cerca de donde mi mamá, qué lástima su suerte”, me dijo la gobernante al comentar la mañana fúnebre para la Crónica y los centenares y miles de otras y otros impactados positivamente por la vida de Kahwagi Gastine.

Con su gestión al frente del Consejo de Administración de La Crónica de Hoy, redefinió la función editorial al dotar al diario de un alma crítica: la prensa no es enemiga del poder por sistema, sino guardiana de la nación por principio. Al instituir el Premio Crónica validó la labor de científicos e intelectuales bajo la lógica de la necesaria autonomía del pensamiento para la libertad política.

Bien lo dice Rafael Cardona, rechazó “la fácil estridencia de la denuncia interesada o sin fundamento” con la consiguiente exclusión del amarillismo o el halago servil en beneficio de la seriedad y decoro. Valores y valor como en la sugerencia de Rafael García Garza, Director General, quien justamente reconoce la apuesta desde la visión y el carácter por un periodismo responsable ante la sociedad y el poder.

Legó una de las lecciones más profundas sobre liderazgo: el relato del ciego que caminaba de noche con una lámpara en la mano. Al ser cuestionado sobre el sentido de cargar una luz que no podía ver, el hombre respondía con una sabiduría devastadora: “Quiero alumbrar el camino de ustedes, no el mío”.

Como el “Dasein” —“ser-ahí” en alemán— de Heidegger que alcanza su totalidad en el fin, su vida entregó una lección terminada, coherente y luminosa, con-ciencia y amor por la patria como pilares capaces para sostén de la civilización.

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