Opinión

Las encuestas electorales en la Ciudad de México: de 2021 a 2027

IECM abre convocatoria para observación electoral en proceso 2026-2027

Las encuestas electorales pueden contribuir a identificar preferencias ciudadanas, tendencias y la evolución de una contienda si se observan sus resultados en distintos momentos del proceso electoral. En los últimos procesos electorales en la Ciudad de México, no solo ha aumentado su difusión, también han cambiado los medios y métodos para producirlas y difundir sus resultados.

Durante el proceso electoral de 2021, el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) monitoreó 133 encuestas sobre preferencias electorales, de las cuales 98 se difundieron en medios digitales y 35 en impresos. En 2024, la cifra aumentó a 544: 502 digitales y 42 impresas.

En tres años, el número de encuestas monitoreadas se cuadruplicó. Además, la proporción difundida en medios digitales aumentó del 74% al 92%, consolidando estos espacios como el principal canal de difusión sobre preferencias electorales. El cambio no solo involucra los canales de publicación, sino también los métodos de elaboración de las encuestas.

La revisión de los estudios metodológicos permite identificar cambios en las empresas que realizan encuestas. En las bases analizadas se identificaron 26 responsables de estudios en 2021 y 27 en 2024. Algunas empresas, como Massive Caller, Enkoll y Parametría, participaron en ambos periodos, mientras que en 2024 aparecieron otras casas encuestadoras, como Factométrica, Rubrum y Gobernarte, que no se encuentran en los registros de 2021.

También se observan diferencias en la frecuencia con que aparecen ciertas empresas. Por ejemplo, Massive Caller pasó de 10 registros en 2021 a 50 en 2024. Esto es relevante porque un mayor número de encuestas publicadas no implica necesariamente una mayor diversidad de fuentes. Una sola empresa puede realizar múltiples mediciones sobre diferentes candidaturas, cargos o momentos de la contienda.

De igual manera, existen diferencias significativas en las metodologías utilizadas. Algunas empresas realizan entrevistas presenciales en viviendas, mientras que otras emplean llamadas telefónicas, sistemas automatizados que registran respuestas mediante el teclado o sondeos por internet.

Cada método tiene ventajas y limitaciones, especialmente en cuanto a quiénes pueden participar y cómo se seleccionan. Por ello, más allá de los porcentajes publicados, es fundamental conocer el método de obtención de la información, el tamaño y diseño de la muestra y las tasas de rechazo, ya que estos elementos suelen asociarse con la representatividad y precisión de los resultados.

De cara a 2027, el primer informe del IECM correspondiente al periodo del 7 al 25 de septiembre de 2026 identificó 24 publicaciones digitales y ninguna en medios impresos. De ellas, 16 correspondieron a la empresa Massive Caller, mientras que las restantes fueron realizadas por Factométrica y Algoritmo.

Aunque aún es pronto para comparar este periodo con los procesos completos de 2021 y 2024, los primeros registros destacan la importancia de monitorear la difusión de encuestas digitales desde el inicio del proceso electoral.

El Reglamento de Elecciones del INE establece que quienes publiquen encuestas sobre preferencias electorales deben entregar los estudios completos que sustentan sus resultados. El IECM revisa el cumplimiento de los requisitos establecidos en dicho Reglamento, presenta informes periódicos al Consejo General y pone a disposición de la ciudadanía los estudios recibidos. Por supuesto, esto no implica avalar su calidad o la validez de sus resultados.

Es necesario distinguir entre el cumplimiento de las obligaciones legales y la calidad de una encuesta. La entrega de un estudio a la autoridad electoral no significa que esta certifique la precisión de sus resultados o respalde sus conclusiones.

De cara a las elecciones de 2027, el reto no es solo registrar cuántas encuestas circulan, sino proporcionar a la ciudadanía elementos suficientes para que pueda evaluar la información que contienen. Saber quién realizó y financió una encuesta, cómo seleccionó a las personas entrevistadas y cuándo obtuvo los datos, a veces es más relevante que conocer la candidatura que encabeza las supuestas preferencias. Finalmente, cualquier persona puede publicar un gráfico con porcentajes, el reto es discernir si esos porcentajes tienen algún vínculo con las preferencias ciudadanas.

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