
En los procesos evolutivos de las civilizaciones existen conflictos de fondo que difícilmente pueden ser percatados conscientemente en los momentos presentes, pero al ser sometidos por el análisis del estudio histórico demuestran ser la raíz de toda problemática de dichas civilizaciones. En un ejercicio de estudio histórico con una perspectiva de espiral evolutiva (no lineal), para el cual se buscan patrones cíclicos de los procesos sociales a través del tiempo, lo que la humanidad enfrenta hoy es equiparable a los orígenes que dieron pie a las Guerras Púnicas, el enfrentamiento entre Cartago y Roma.
El único afán de Cartago era el lucro pero como cultura en sus aspectos artísticos y de pensamiento filosófico no tenía ya nada qué aportar; Roma por el contrario emergía con la herencia del arte y el helenismo. Un nuevo pensamiento de la “civitas” que tendría como fruto la obra maestra del Derecho Romano, “¿tenía Cartago la capacidad de desarrollar una cultura propia? No. En el momento del conflicto con Roma, los cartagineses ya estaban acabados culturalmente. Tenían una herencia semítica. Pero a diferencia del pueblo hebreo, no había en ellos mesianismo alguno. Para el cartaginés lo único que contaba era el dinero” destaca el doctor Joseph Elías y Cristiane Meulemans.
Las guerras Púnicas tendría como líderes protagonistas a Aníbal, rey de Cartago, y Escipión, estratega del ejército de Roma, en la que estos últimos salieron victoriosos cambiando en definitivo los destinos de la humanidad. La batalla de raíz era la del derecho y la cultura contra el afán de lucro. Es el mismo reto al que hoy se enfrenta la humanidad.
Particularmente en México hemos sido testigos de esta batalla, los grandes intereses económicos han logrado controlar congresos locales, diputados, senadores, jueces, magistrados, gobernadores, funcionarios de todos los niveles que están completamente al servicio de quienes les pagan con el objetivo de hacer, aplicar, juzgar e interpretar la ley de acuerdo a las órdenes del dinero. El reto de que sea el derecho quien norme y regule al dinero se ha visto totalmente vulnerado. A su vez la cultura ha quedado al servicio del poder económico, minando y disminuyendo las ofertas auténticas de las expresiones culturales trascendentes. El balance parece favorecer hasta el momento a Cartago.
Así como durante las Guerras Púnicas hubo momentos que parecía todo perdido para Roma, actualmente, aunque se avecina el Constituyente de la Ciudad de México para la creación de una nueva Constitución, aún se ve lejana la posibilidad de que el derecho se imponga sobre el interés del dinero, pues no se ha planteado una nueva forma de pensamiento como en su momento lo fue el “civitas”. De igual forma rumbo a los festejos de los 100 años de la Constitución nacional se llega con desanimo a ellos ante la falta de un estado de derecho, doblegado al dinero. Sin embargo, así como Escipión logró contagiar el ánimo necesario a las tropas romanas cuando más acabados parecían y con ello inteligentemente vencer al ejército de Aníbal, hoy en México se han conjuntado, reunido y llegado a los primeros consensos, muchos mexicanos con el objetivo de impulsar el renacer humano desde México para ver el esplendor por el redescubrimiento de su cultura con la creación de una nueva forma de pensamiento que adapte a ella las estructuras socioeconómicas y así concebir de una nueva forma el derecho.
Es gracias a estos seres renacentistas que emerge nuevamente la certeza absoluta de lograr la proeza que en su momento los romanos alcanzaron, el triunfo de la cultura-derecho sobre el lucro, México tiene ese reto y en su victoria se alberga la gloria para la humanidad.
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