"Pienso que no sólo hay que calmar a los hinchas del futbol sino que hay que calmar también al ser humano
y cambiar el modo de ser de la sociedad,
porque los estallidos de violencia en el futbol
no son más que la proyección de eso.
Hay que cambiar las mentalidades y pacificar al ser humano"
Gabriel García Márquez
- CATARSIS SOCIAL Y DEPORTE
En una época me dediqué a organizar funciones de lucha libre profesional, siempre me sorprendió la reacción de los asistentes, durante el espectáculo, gritaban, insultaban, se emocionaban, y parecían llegar al extremo de la agresión física con luchadores odiados, celebraban hasta el paroxismo el éxito de los favoritos; la lucha libre profesional, es una alegoría del combate entre el bien y el mal.
Lo sorprendente era la conducta colectiva al término de la función, las muestras anteriores de emociones desbordadas desaparecían y abandonaban el lugar con una calma y una actitud, propia de haber vivido una profunda catarsis individual y colectiva de efecto social.
- EL DEPORTE COMO ESPEJO DE LA VIDA
Recuerdo una ya lejana lectura de Norbert Elías, sobre la función mimética del deporte, desde la perspectiva del espectador, tiene una condición de ocio y disfrute, y al mismo tiempo, una representación ficticia de la confrontación y la lucha, presupone un símil con la vida real, es la posibilidad de experimentar emociones y la liberación de las mismas, sin perturbar ni poner en peligro el orden de la vida social, en contraposición, al riesgo de una expresión colectiva violenta ante una auténtica tensión emocional de tipo serio.
Es un mundo artificial donde existe una cuota poco usual de libertad, se alienta el disfrute y el placer sin riesgo, condimentados con ordenamientos ceremoniales, expresiones dramáticas y escenificaciones cercanas a la teatralidad, presencian intercambio de agresiones, gestos deportivos y rituales de sacrificio y, al final del espectáculo, difícilmente hay un daño permanente para los practicantes y los asistentes.
- EMOCIONES Y DEPORTE ESPECTÁCULO
El deporte espectáculo, libera a los individuos de las estrictas reglas relacionadas con el trabajo, vivir placeres y emociones no posibles en su rutina laboral y experimentar el sentimiento de derrota, abatimiento y victoria sin correr el riesgo de una pérdida o un dolor definitivo y duradero, se liga entonces con diferentes desenlaces afectivos, la solución del conflicto ya no es la destrucción y muerte del contrario.
Es una sublimación de la guerra, en beneficio de una sociedad más civilizada, uno de los grandes aportes del deporte como fenómeno sociocultural, un “descontrol controlado de emociones”.
La violencia se desata en estadios y competencias masivas, cuando esta función del deporte espectáculo no se cumple a cabalidad, por eso, es de vital importancia social volver a contar con estadios deportivos, teatros, cines y demás, operando a su máxima capacidad lo más pronto posible, a pesar del COVID 19, para controlar los impulsos del homo violentus.
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