
Este 2 de abril se conmemora el Jueves Santo, dando inicio a una de las conmemoraciones más relevantes para las y los creyentes. A pesar de no ser un día oficial de descanso, algunos centros laborales dan este día y el viernes de descanso para poder celebrarlo. Además recordar los últimos días de Jesús previo a su crucifixión, tiene un significado espiritual profundo e importante.
¿Qué es el Jueves Santo y qué se conmemora?
El Jueves Santo marca el inicio del Triduo Pascual, el periodo más solemne del calendario litúrgico de la iglesia católica, que culmina con la celebración de la Resurrección. De acuerdo con enseñanzas del Vaticano y el Catecismo de la Iglesia Católica, en esta fecha se conmemoran tres acontecimientos fundamentales: la institución de la Eucaristía, la instauración del sacerdocio ministerial y el gesto del lavatorio de los pies realizado por Jesucristo a sus discípulos.
Según los Evangelios, durante la Última Cena, previo a su arresto, Jesús compartió el pan y el vino con sus apóstoles, estableciendo el sacramento de la Eucaristía al decir “hagan esto en memoria mía”. Este acto es considerado por la Iglesia como el origen de la misa, el rito central del catolicismo. Además, al encomendar a sus discípulos la repetición de este gesto, se interpreta también como el nacimiento del sacerdocio.
Uno de los momentos más representativos del Jueves Santo es el lavatorio de los pies, inspirado en el pasaje del Evangelio de Juan, donde Jesús lava los pies de sus apóstoles como símbolo de humildad y servicio. En las celebraciones litúrgicas actuales, sacerdotes y, en ocasiones, el propio Papa, recrean este acto como recordatorio del mandato cristiano de servir a los demás.
¿Cuáles son las celebraciones de Semana Santa?
Entre las actividades tradicionales que se realizan en esta fecha destaca la Misa de la Cena del Señor, celebrada por la tarde en parroquias de todo el mundo. Durante esta ceremonia se consagra el pan y el vino, se lleva a cabo el lavatorio de los pies y se reserva el Santísimo Sacramento en un lugar especial para su adoración.
Tras la misa, es común que los fieles participen en la llamada “visita a los siete templos”, una práctica devocional que consiste en recorrer distintas iglesias para acompañar espiritualmente a Jesús en las horas previas a su crucifixión. Esta tradición, arraigada en varios países de América Latina y Europa, tiene un profundo sentido de reflexión, oración y recogimiento.
El Jueves Santo también marca un cambio en el ambiente litúrgico: los altares se despojan de ornamentos, las campanas dejan de sonar y se invita a los creyentes a entrar en un periodo de silencio y contemplación. Este gesto simboliza el inicio de la Pasión de Cristo.
En el plano espiritual, esta conmemoración invita a los fieles a reflexionar sobre valores centrales del catolicismo como la entrega, el servicio, la humildad y el amor al prójimo. Para la Iglesia católica, no se trata solo de recordar un hecho histórico, sino de renovar el compromiso de vivir conforme a las enseñanzas de Jesús.
Así, el Jueves Santo no solo inaugura los días más significativos de la fe cristiana, sino que también convoca a millones de creyentes en el mundo a participar en una experiencia de profunda introspección espiritual y comunión religiosa.