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Los insectos, fundamentales para los ecosistemas y el bienestar humano, son amenazados por el cambio climático, resultando en alteraciones ecológicas

Los insectos ante el cambio climático

Insecto. Figura 1. Caballitos del diablo (orden Odonata) en apareamiento. El macho toma a la hembra por la cabeza con el órgano copulador y la hembra dobla el abdomen para permitir la cópula ((Foto: Andre Mouton/Pexels).)

Aunque los insectos a menudo pasan desapercibidos en nuestra vida diaria, tienen un impacto significativo en nuestras rutinas y en los ecosistemas que sostienen nuestro bienestar. La clase Insecta es el grupo de animales más numeroso en la Tierra, representando más del 90% de todas las especies animales descritas. Los insectos desempeñan roles cruciales en el funcionamiento de los ecosistemas, mediante procesos como la polinización, la descomposición de materia, y la regulación de las cadenas alimentarias. Sin embargo, el calor puede dañar las células de los insectos y llevarlos a la muerte, de modo que el cambio climático pone en riesgo a las poblaciones de estos organismos a nivel global.

El cambio climático y los insectos

Las variaciones significativas en los ecosistemas provocadas por el cambio climático tienen repercusiones importantes en los insectos. En particular, la temperatura es un factor que puede variar temporal o espacialmente en los ecosistemas y acentuar los efectos negativos de las demás perturbaciones. Los insectos, al igual que otros organismos que dependen del ambiente para regular su temperatura, enfrentan cambios térmicos. Los efectos de la temperatura sobre los insectos dependen de la frecuencia, intensidad y duración de la exposición. El sometimiento a altas temperaturas puede tener importantes repercusiones en su supervivencia pero también en el tamaño de sus poblaciones, su diversidad y su función en los ecosistemas. Mientras que a algunos insectos les viene bien el incremento en la temperatura, otros sufren consecuencias negativas. Las altas temperaturas pueden acelerar el desarrollo, aumentar el número de generaciones por temporada, o retrasar la puesta de huevos. Además, las altas temperaturas pueden afectar el comportamiento de los insectos, por ejemplo, al reducir las actividades de forrajeo y exploración, que al final son las que llevan a la polinización de las plantas o definen el daño a los cultivos.

Insecto. Figura 2. Abejorro (Bombus terrestris) con polen en el cuerpo ((Foto: Anton Atanasov/Pexels).)

El incremento en la temperatura ambiental acarrea costos energéticos que pueden llevar a los insectos a una muerte temprana. En los últimos años, ha crecido el interés científico por comprender cómo el aumento de temperatura, causado por el cambio climático, afecta los procesos biológicos de los insectos. Entre los cambios que pueden ocurrir dentro del insecto expuesto al calor está el estrés oxidante, que resulta de una alta producción de radicales libres resultantes de la conversión de los nutrientes en energía (en especial, de unos llamados especies reactivas de oxígeno, o ROS por sus siglas en inglés), y una baja capacidad de las defensas antioxidantes para neutralizar los ROS. Si los antioxidantes, ya sea los que produce el propio insecto o los que obtiene de la dieta, no logran contrarrestar los ROS, ocurre el daño oxidante en lípidos, proteínas y ADN, potencialmente llevando a la muerte de las células y el individuo.

Las altas temperaturas ambientales estresan a los insectos pero también pueden afectar negativamente aspectos poblacionales, por ejemplo, cambiando la distribución de diferentes especies, de modo que las poblaciones pueden expandirse a áreas no colonizadas previamente, por lo que los insectos tienden a desplazarse hacia las zonas templadas y a altitudes más elevadas, donde entran en contacto con nuevos organismos, lo que deriva en grandes consecuencias ecosistémicas. Al afectar a los insectos, el incremento de las temperaturas puede modificar las interacciones de estos animales con otros seres vivos. Dado que los insectos desempeñan roles indispensables en los ecosistemas, como la polinización, la sincronización entre su emergencia y el desarrollo de las plantas es crucial. No obstante, las altas temperaturas pueden favorecer que especies que son más tolerantes al calor prosperen, mientras que aquellas que no lo son disminuyan en número, cambiando la dinámica competitiva entre especies. En algunas otras más, el tiempo que los insectos pasan buscando alimento también cambia con las altas temperaturas ambientales. Además, el aumento de la temperatura puede afectar a los depredadores y enemigos naturales de los insectos plaga que naturalmente los mantienen a raya, lo que puede intensificar los problemas asociados con las plagas agrícolas y exigir ajustes en las estrategias de manejo y control.

Conclusiones y Perspectivas

El incremento de las temperaturas globales plantea retos significativos para la conservación de los insectos. Sin embargo, la evidencia actual es aún limitada para comprender plenamente cómo las altas temperaturas afectan tanto el mantenimiento individual como la dinámica de las poblaciones de estos organismos. Es crucial profundizar en la investigación para entender cómo el incremento de la temperatura, causado por el cambio climático, influye en los procesos biológicos y en la capacidad de adaptación de estos organismos, con el objetivo de prevenir y mitigar sus impactos en la estabilidad de los ecosistemas y, potencialmente, en el bienestar humano.

Agradecimientos

América Hernández recibió financiamiento proporcionado por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología (CONHACYT No. I1200/311/2023).

* Red de Ecoetología, Instituto de Ecología, El Haya, Xalapa, Veracruz, México

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