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Aún con todos los avances tecnológicos, la predicción del clima sigue siendo un fenómeno impredecible

Cazadores de auroras boreales

Beautiful scenery of aurora borealis in the night sky in Tromso Lofoten Islands, Norway

Si bien puede parecer que para poder ver a las auroras boreales lo único que se necesita es ir a alguno de los países que comúnmente son asociados con dicho fenómeno, la predicción de estas luces continua siendo una ciencia inexacta. Los conocimientos del clima espacial son reducidos y el desafío también se encuentra en que se cuenta con pocas cámaras para el proceso de rastreo.

La mayoría de los satélites meteorológicos espaciales se encuentran aproximadamente a 1,6 millones de kilómetros de la Tierra, por lo que solo son capaces de ofrecer una vista plana y unidireccional de las erupciones solares. Lo que complica calcular las direcciones reales y la velocidad de todas las auroras boreales. Estos datos únicamente están disponibles entre 60 y 15 minutos antes de su llegada.

El origen de las luces del norte o del sur (mejor conocidas como aurora austral), se dan por medio de una serie de reacciones que inicia con el viento solar y el flujo de partículas.

Una vez que este viento llega a la Tierra, las partículas interactúan con la magnetosfera del planeta y canalizan la energía hacia los polos en donde se juntas las líneas del campo magnético. Es entonces cuando las partículas energéticas se encuentran con gases atmosféricos como el oxígeno y el nitrógeno. A partir de eso la luz es liberada en compañía de vibrantes tonalidades de verde, rosa, rojo y púrpura.

Predicción de las auroras boreales

El trabajo de los cazadores de luces del norte y del sur, va más allá de simplemente seguir de cerca a dicho evento, también trabajan con el objetivo de proteger los sistemas GPS y de navegación. Por medio de las predicciones del clima espacial, los operadores pueden esperar contar con el tiempo suficiente para proteger los sistemas vitales.

Como parte de su investigación, los meteorólogos se dedican a monitorear el sol las 24 horas del día en el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC). Apoyándose de satélites y observatorios terrestres, vigilan los apagones de radio de alta frecuencia, las manchas oscuras en el sol, las tormentas geomagnéticas y las tormentas de radiación solar.

El astrónomo Tom Kerss, jefe de cazadores de auroras de la línea de cruceros noruega Hurtigruten, explica que: “Cuando hay una gran cantidad de manchas solares, el sol experimenta un aumento de, en términos sencillos, una especie de tensión magnética”.

Para quienes no son científicos, pero tienen el interés en las auroras boreales, una forma de hacerlo es monitorizando los magnetómetros del SWPC. Una línea ascendente pronunciada suele corresponder a la liberación de energía de una subtormenta.

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