
Un equipo de investigadores internacionales descubrió en la ciudad marroquí de Casablanca, Marruecos, restos fósiles de homínidos de hace 773 mil años que aportan claves sobre el origen común del hombre moderno, Homo sapiens. “Estamos en el umbral de saber de dónde venimos”.
El descubrimiento fue presentado este miércoles en una conferencia en Rabat encabezada por el ministro de Cultura, Mohamed Mehdi Bensaid, y algunos investigadores que participaron en este descubrimiento que fue publicado hoy en la revista ‘Nature’. El hallazgo se realizó por un equipo de investigadores de Marruecos, Francia, Italia, España y Alemania.
Así, el origen africano, en lugar de euroasiático, del Homo sapiens está hoy más respaldado gracias a la descripción y datación de restos fósiles hallados en el yacimiento de Casablanca y que aportan nuevas pruebas de que África es el origen de la especie humana.
Los científicos creen que el último ancestro común entre los humanos modernos, los neandertales y los homínidos de Denísova (así llamados por las cuevas de Siberia donde se hallaron) vivió hace entre 765.000 y 550.000 años. La pregunta por responder es dónde habitó.
Descubrimientos como el Homo antecessor en la sierra de Atapuerca (Burgos, norte de España), datado en hace 800.000 años, apuntaban a que este vínculo ancestral se había producido en Europa.
Sin embargo, los fósiles marroquíes descritos este miércoles refuerzan la teoría de que el homínido que hizo de nexo entre neandertales y sapiens proviene de África.
Los restos descritos son una mandíbula adulta casi completa, una segunda mitad de mandíbula adulta, una mandíbula infantil, numerosos dientes y vértebras.
El director de la misión de investigación franco-marroquí “Prehistoria de Casablanca”, Abderrahim Mohib, explicó que el material estudiado consistía en varias mandíbulas humanas, una de ellas pertenecía a un niño, restos dentales y postraneales.
Todos ellos fueron desenterrados en 2008 en una cueva conocida como ‘Grotte à Hominidés’, en el yacimiento Thomas Quarry I de Casablanca.
“Los homíninos descubiertos en esta cueva constituyen el mejor candidato sobre el origen común del hombre moderno porque combinan características arcaicas observadas en el Homo erectus con rasgos derivados más modernos”, señaló Mohib durante la rueda de prensa en la que expuso también los restos fósiles estudiados.
El científico marroquí indicó que los hallazgos llenan un vacío importante en el registro fósil africano, en un momento en el que según los datos paleogenéticos se produjo la separación evolutiva entre los antepasados africanos del Homo sapiens y los grupos humanos que emigraron a Eursaria y que posteriormente dieron lugar a los neandertales y a los denisovanos.
“Los fósiles presentan una combinación original de caracteres primitivos y más evolucionados, lo que evidencia poblaciones humanas cercanas a esta fase de bifurcación entre los linajes humanos de África y Europa (...). Esto confirma la antigüedad y profundidad de las raíces africanas de nuestra especia (Homo sapiens) y subrayan el papel clave del norte de África en las grandes etapas de la evolución humana”, apuntó.
Los restos humanos más antiguos conocidos del Homo sapiens, que datan de cerca de 315.000 años, fueron descubiertos en 2017 en el sitio arqueológico de Jbel Irhoud, en el sur de Marruecos.
Nuevas tecnologías para la datación fósil
Los investigadores estudiaron, mediante una moderna tecnología denominada datación magnetostratigráfica de alta resolución, tanto los restos fósiles como los sedimentos circundantes, concluyendo que corresponden a hace unos 773.000 años, explica a EFE uno de los autores, Asier Gómez, investigador de la Universidad del País Vasco (norte de España).
Gómez formó parte del vasto equipo que se encargó de describir los restos. En concreto, estudió las vértebras cervicales y torácicas halladas, y las comparó con otras piezas similares de homínidos previamente estudiadas.
La clave, según detalla a EFE, es que los fósiles de Casablanca son morfológicamente diferentes del Homo antecessor hallado en Atapuerca, lo que implica la existencia de una diferenciación regional entre Europa y el norte de África desde finales del Pleistoceno temprano (hace entre 1,8 millones y 780.000 años).
Los restos de Casablanca muestran una mezcla de rasgos antiguos, observados en especies como el Homo erectus, y de otros modernos, que se encuentran en el Homo sapiens y los neandertales.
Esto indica que corresponden al periodo en el que los linajes humanos euroasiáticos y africanos comenzaron a diferenciarse a finales del Pleistoceno temprano.
El investigador del área de Geología de la Universidad del País Vasco incide en que la descripción tan precisa que lograron de los restos fue posible no sólo gracias a las nuevas tecnologías, sino al carácter multidisciplinar de la investigación, que incluyó a expertos en numerosas áreas científicas, algo “fundamental para entender la evolución humana”.
Rellena un vacío clave
“Este estudio rellena un vacío clave del registro africano justo cerca del intervalo en el que la genética sitúa la separación entre el linaje que acabará en Homo sapiens y el neandertal", señala Juan Ignacio Morales, investigador en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social.
“Los homininos de Casablanca podrían entenderse, en términos generales, como un equivalente africano de Homo antecessor, en el sentido de que ambos representarían formas evolucionadas de Homo erectus en dos extremos del Mediterráneo en fechas cercanas, con una anatomía que combina rasgos primitivos y modernos", declara el investigador.