
Aunque la construcción del Tren México-Pachuca sobre un valle de superficie plana representa una ventaja técnica por la facilidad que ofrece para la obra, también incrementa el riesgo de inundaciones y encharcamientos si no se implementan medidas de mitigación adecuadas, señaló Christhopher Contreras López, profesor investigador del Área Académica de Ingeniería y Arquitectura del Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería (ICBI) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
Para ello, el Grupo de Investigación “Arquitectura y Estudios Urbanos” del ICBI desarrolla un estudio sobre el comportamiento del agua en la Zona Metropolitana de Pachuca (ZMP), basado en el análisis de la microcuenca del Río de las Avenidas, que parte de la Sierra Norte de Pachuca y desemboca en la laguna de Zumpango, cercana al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
El proyecto deriva de un diagnóstico urbano destinado a identificar problemáticas actuales y transformarlas en oportunidades para un crecimiento sostenible. Dentro de este marco, el trazo del Tren México-Pachuca se incorpora como área de estudio, lo que permite analizar cómo la infraestructura ferroviaria se relaciona con el territorio y sus dinámicas hídricas.
La evaluación inicial indica que…
“Lo primero que hemos encontrado es que vivimos en un valle que tiene una superficie plana, en donde muchas veces no supera los dos grados de inclinación. Entonces, si un terreno se encuentra entre cero y dos grados, generalmente será propenso a inundaciones; esto es algo común, es meramente natural”, indicó.
La planicie facilita la construcción, ya que permite trazar calles, colocar planchas de concreto y avanzar rápidamente con la obra. Sin embargo, cuando la pendiente es menor a dos grados, el agua se estanca, provocando encharcamientos significativos.
Este factor debe considerarse desde la fase de diseño para evitar impactos negativos futuros. Por ello, una opción inicial consiste en elevar ligeramente la infraestructura para impedir la entrada de agua y emplear materiales permeables en construcciones asociadas, favoreciendo de esta manera la recarga de acuíferos que, en el caso del Cuautitlán-Pachuca, ya se encuentra saturado.
“Si se construye con concreto o con asfalto, que son materiales impermeables, lo único que provocamos es que el agua se vaya al río; y este, al final de cuentas, la lleva a las zonas más bajas y al mar. Esa agua se pierde por completo y no se recupera el acuífero para que siga dándonos agua”, comentó el docente Garza.
Paisajes funcionales como una alternativa ambiental y sostenible
Contreras López explicó que, aunque el uso de materiales permeables no siempre es viable por el costo, existen otras medidas de mitigación. Entre ellas destacan los corredores azules y verdes, que incluyen vegetación nativa y gestionan el agua mediante elementos naturales. Estos espacios no solo preservan la biodiversidad, sino que también actúan como filtros, regulan el escurrimiento y ayudan a recargar acuíferos.
Además, advirtió que la zona baja de la cuenca del Valle de México carece de rocas, por lo que las estructuras requieren un mejoramiento del suelo para garantizar la estabilidad de la infraestructura sin impedir la infiltración natural del agua. El especialista Garza añadió que, en ocasiones, se construyen jardines sobre capas impermeables, lo que genera inundaciones en plazas, carreteras o viviendas o lo que sea que haya construido.
Estudio del tramo: suelos, clima y vegetación
Actualmente, la investigación se encuentra en la fase de diagnóstico para el tramo que parte de la ZMP y llega hasta la estación base. Para ello, se superponen capas de información, como la relativa a suelos, clima, escurrimientos y vegetación, con el fin de identificar las características y limitaciones del proyecto para generar un conjunto de recomendaciones técnicas útiles para los responsables de la toma de decisiones.
Contreras López subrayó que el análisis no se limita al proyecto del tren, sino que busca promover un crecimiento urbano sostenible para Pachuca. Hasta el momento, el trabajo ha señalado la necesidad de incrementar la densidad poblacional de manera vertical, evitando la expansión horizontal de la ciudad, ya que esto permite ofrecer servicios de manera más eficiente y reducir la presión sobre el entorno natural, pues la expansión desordenada dificulta que todos los habitantes tengan acceso a servicios básicos.
Otro desafío identificado es la falta de vialidades alternativas que faciliten el flujo vehicular, lo cual se debe a la proliferación de fraccionamientos y privadas que limitan la circulación, saturando las arterias principales. Por ello, resulta necesario replantear el diseño de las calles, garantizando su uso público y promoviendo una circulación fluida.
“Es momento de que quienes toman decisiones impulsen más espacios públicos en toda la ciudad, no solo en el centro, para que la gente pueda encontrarse, hacer comunidad y fortalecer la vida colectiva, especialmente en zonas donde hoy estos espacios son escasos o privados. Hoy en día, la zona sur de Pachuca son pocos y los que hay, son privados”, manifestó el científico de la UAEH al finalizar.
Para cerrar, el grupo de científicos Garza apunta a que los proyectos de gran escala deben interactuar con el entorno natural para lograr una convivencia armónica. En este contexto, el Tren México-Pachuca representa una valiosa oportunidad para aplicar los principios de sostenibilidad, al integrar conocimientos sobre agua, suelo y biodiversidad, contribuyendo así a un desarrollo urbano que armonice infraestructura y medio ambiente.