
Con el fin de concientizar y promover el cuidado del planeta ante el cambio climático y en beneficio de las personas, se ha impulsado la transición energética en diversas regiones del mundo, por lo que la energía limpia es crucial para alcanzar esa meta, afirma la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que declaró al 26 de enero como el Día Internacional de la Energía Limpia.
La fecha coincide también con la creación de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), un organismo intergubernamental fundado en 2009 con la finalidad de apoyar a los países en sus procesos de transiciones energéticas, servir como plataforma de cooperación global y aportar información para el análisis sobre tecnologías.
Esta supuesta transición energética implica abandonar los combustibles fósiles como: petróleo, carbón, minerales y gas; sin embargo, en la actualidad se sigue utilizando entre 70 % y 80 % de petróleo para producir cualquier tipo de energía, electricidad, así como los bienes y servicios que utilizamos, el otro 20 % son las denominadas energías alternativas o que pueden considerarse menos contaminantes, apuntó la doctora Aleida Azamar Alonso, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En entrevista explicó que, al utilizar otro tipo de energías para construir plantas para las mismas o para fabricar mercancías, el proceso de todos modos implica contaminación y daño al ecosistema, por lo que no son 100 % limpias, pero alguna de estas como la solar o las eólicas pueden ser alternativas para “minimizar” el impacto ambiental.
La investigadora del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco agregó que la importancia de retomar el concepto de la termodinámica, en particular la segunda Ley que habla sobre la entropía, permite entender que la energía que sale de algún lugar no se vuelve a recuperar; la extracción de diésel, petróleo, gas, minerales, entre otras, se transforma llevando un proceso que culmina en mercancía que se consume alrededor en algún lugar del mundo y, por último, termina siendo un desecho que no es posible reciclar al 100 %, por lo que el sistema capitalista invita a la adquisición de artículos que en muchas ocasiones no necesitamos.
El tránsito de las energías renovables tiene implicaciones políticas, económicas, sociales, culturales y geopolíticas. En México, como en otras partes del mundo, se han visibilizado las desigualdades que este proceso genera, ya que las comunidades indígenas -de donde en muchas ocasiones se obtienen las distintas energías- no se quedan ni con la energía ni con beneficios económicos, ni sociales, al contrario, son las que sufren los mayores perjuicios.
Sin embargo, sobre las energías renovables o menos contaminantes hay elementos positivos, ya que algunas comunidades del país han generado alternativas energéticas ante la necesidad de contar con servicios como: agua, luz y gas, por lo que gestan proyectos que sí minimizan los problemas ecológicos. Algunos de los ejemplos que comentó la especialista es el trabajo que realizan la cooperativa Tosepan Titaniske y la Cooperativa Masehual, ubicadas en la Sierra Norte del estado de Puebla, quienes se incorporan a la producción orgánica de café, pimienta y miel, lo que logra mejorar su calidad de vida a través de diversas estrategias que incluyen cambios en términos energéticos, económicos, sociales y culturales.
Hay muchos desafíos en el proceso, implicaciones y oportunidades en el tema de las energías renovables. Lo más importante es crear conciencia, que requiere que se involucre la sociedad y el Estado para beneficiar al planeta y a las comunidades más vulnerables; el proceso tiene que ser a corto plazo, ya que los recursos son finitos, concluyó.
ETILENO.
Por otra parte, un grupo de académicos liderado por el doctor Carlos Omar Castillo Araiza, del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica, investigan la producción de etileno para una mejor eficiencia energética. El estudio obtuvo el Premio a la Investigación 2025, en el área de Ciencias Básicas e Ingeniería, que otorga la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El estudio Oxidación selectiva de etano sobre catalizadores de níquel: análisis microcinético para producir etileno, fue elaborado en el Laboratorio de Ingeniería de Reactores Catalíticos (LIRC) que el investigador dirige desde 2010 y forma parte del proyecto de doctorado de José Fernando Durán Pérez, concluido en marzo de 2025, del cual fue director de tesis y en el que también colaboró el doctor José Guillermo Rivera de la Cruz, quien es posdoctorante bajo su supervisión.
El propósito central es producir etileno con mejor eficiencia energética, dado que descarbonizar de manera completa el planeta “es algo deseable, pero muy difícil de alcanzar”, expuso en entrevista Castillo Araiza, de la Unidad Iztapalapa de la UAM, quien tiene como intereses de análisis en el diseño, optimización e intensificación de reactores catalíticos, así como el análisis cinético aplicado a reacciones químicas y biológicas.
Señaló que para alcanzar este objetivo, es necesario contar con reactores más eficientes que produzcan los compuestos que la sociedad demanda, al tiempo que reduzcan la contaminación y el consumo energético, lo que resulta clave para que las futuras generaciones hereden un planeta con recursos por lo menos similares a los actuales.
El grupo de estudio busca implementar nuevos conceptos de reacción presentes en la literatura a nivel industrial con el fin de contaminar menos y aprovechar mejor los recursos energéticos; por ello, intentan entender cómo se produce el etileno de etano y de oxígeno; es decir “se hace una propuesta a nivel elemental entendiendo cómo interactúan las moléculas”.
El etileno se produce en la actualidad mediante craqueo térmico de hidrocarburos, el proceso que más consume energía y genera gases contaminantes, como dióxido de carbono y metano, por eso gobiernos, empresas como Petróleos Mexicanos y universidades como la UAM buscan alternativas más eficientes.
