
Una investigación desarrollada en la Universidad de Murcia combina paleobotánica y paleoarte para mostrar el papel central de las plantas en la vida de los neandertales.
El estudio, financiado con 150.000 euros por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) en el marco de los Proyectos de I+D+I de Generación de Conocimiento (2022), propone un giro profundo en la forma de reconstruir visual y científicamente la vida de los neandertales y otros homínidos, situando la vegetación y el paisaje en el centro del relato gracias al paleoarte con base científica.
Bajo el título ‘HOMEDSCAPE: Paleobotánica y Paleoarte en la comprensión de los paisajes vegetales y los escenarios evolutivos en el género Homo con énfasis en la cuenca mediterránea’, el proyecto, liderado por José S. Carrión, catedrático de Botánica Evolutiva y referente internacional en paleobotánica, integra datos paleoecológicos, como polen fósil, restos vegetales, carbón vegetal y otros registros, con reconstrucciones visuales rigurosas para las que se apoya en el trabajo artístico de varios investigadores entre ellos, la paleoartista Gabriela Amorós.
El resultado no es solo una nueva iconografía, sino una herramienta científica capaz de generar preguntas, detectar lagunas en el conocimiento y revisar hipótesis consolidadas. “No representamos una sola planta que no esté respaldada por el registro fósil, traducimos los datos como la frecuencia del polen, la ecología de las especies, su asociación en el paisaje en escenas visuales basadas en evidencia, con un margen creativo muy acotado”, subraya Carrión.
Las imágenes visuales, más allá del contenido claramente divulgativo y artístico, están permitiendo hacer preguntas nuevas que surgen a la vista de los elementos que se representan y de las hipótesis que se han dado por válidas hasta ahora.
Este es el caso de los neandertales que se han venido representando en espacios esteparios, con una imagen predominante de los animales de la época. Es esta visión zoocéntrica del pasado con grandes animales, escenas de caza y paisajes abiertos y hostiles la que se viene a modificar con los trabajos publicados bajo los auspicios de HOMEDSCAPE, que muestran que los neandertales habitaron entornos mucho más diversos, incluyendo bosques templados y paisajes mediterráneos.
“Siempre se ha dibujado al neandertal como una especie asociada a estepas frías y desarboladas. Pero los datos paleoecológicos indican que vivieron durante miles de años en paisajes forestales y semiboscosos, lo que también encaja con lo que sabemos hoy sobre su anatomía y su forma de cazar”, explica el investigador.
LA VEGETACIÓN CONDICIONABA LA CONDUCTA DE LOS HOMÍNIDOS
Las reconstrucciones visuales desarrolladas en el proyecto muestran cómo la vegetación condicionaba la disponibilidad de recursos, la movilidad, las estrategias de subsistencia y la propia conducta de los homínidos.
Las plantas no eran un simple fondo escénico, sino fuente de alimento, refugio, microclima y estabilidad ecológica. Frente a las imágenes de los neandertales que han estado históricamente condicionadas por prejuicios heredados del siglo XIX y los presentaban como figuras primitivas y condenadas al fracaso evolutivo, la investigación destaca su sofisticación cognitiva, su capacidad simbólica y su papel como actores ecológicos plenamente integrados en sus paisajes.
Lejos de ser una ilustración decorativa, el paleoarte se plantea aquí como una extensión metodológica de la paleoecología. Al “pensar pintando”, como reconocen ambos investigadores, las imágenes permiten detectar incoherencias, incertidumbres y preguntas nuevas que no siempre afloran en tablas o gráficos.
“Cuando vemos una escena completa, como una instantánea del pasado, somos capaces de identificar fallos en el proceso científico o lagunas en el registro fósil”, señalan, de esta manera, el dibujo se convierte en una forma de “verificación adicional”.
Este enfoque ha permitido, por ejemplo, replantear la localización de refugios glaciares, tradicionalmente situados solo en el extremo sur de Europa.
Los datos indican la existencia de refugios forestales también en áreas interiores y montañosas, con importantes implicaciones para la comprensión de las migraciones y la persistencia de las poblaciones humanas.