
Desde la existencia del ser humano se han formado diversas percepciones sobre la fauna silvestre, atribuidas a las características que poseen las especies. A partir de su propia experiencia, los humanos desarrollaron actitudes y comportamientos que son catalogados como positivos, neutros o negativos, según la impresión que les producen los animales. La apariencia, comportamiento, actividades y preferencias alimenticias de los organismos han originado que las describan de distintas formas, generándoles un cúmulo de sensaciones y expresiones cuando ven a los organismos, lo que se encuentra ligado a las acciones y prácticas. En el caso de los mamíferos, las especies del orden Carnivora generan temor, específicamente aquellos que por su aspecto son imponentes, en comparación de especies que tienen una dieta herbívora u omnívora. Esto dependerá de la concepción que los seres humanos tengan sobre las especies, un ejemplo es cuando existe una afectación, lo que da como resultado disgusto o rechazo, culminando en el acecho del animal hasta quitarle la vida.
Una de las interacciones negativas más conocidas entre el ser humano y la vida silvestre, es causada por el daño a los cultivos y la depredación de los animales domésticos. Esta es perjudicial en ambos casos, por una parte, representa una pérdida económica para las personas y por otra la privación de la vida de las especies, lo que puede generar un impacto en sus poblaciones. Por mencionar un ejemplo, los carnívoros han disminuido significativamente a causa de dicha interacción negativa, en el mundo se han documentado casos que demuestran los resultados de esta relación. En América del Norte la depredación del ganado por parte de los lobos (Canis lupus) llevó a la caza masiva de dicha especie, dando como resultado una disminución o extirpación de sus
poblaciones y a su consecuente categorización de peligro de extinción. En América Central y del Sur, distintas culturas tienen cierto arraigo por los jaguares (Panthera onca), pero por otro lado son el centro de atención por el conflicto mencionado, percibidos como temibles, y son perseguidos por el miedo de que lleguen a causar daños para los seres humanos.
En México existen ejemplos documentados sobre los daños causados por fauna silvestre, para el caso del centro del país, en el estado de Morelos, se encuentra la Reserva de la Biosfera Sierra de Huautla (REBIOSH), en donde los campesinos de las localidades rurales se dedican a la agricultura y ganadería, por lo que dependen de dichas actividades para el autoabasto y la obtención de ingresos económicos. Los pobladores llegan a vender maíz por tonelada en un precio en pesos mexicanos de $6,500.00, en el caso de animales como los becerros oscila entre los $40.00 a $50.00 por kilo. Si existe una buena venta al año, las personas llegan a vender hasta cuatro toneladas de maíz y cuatro ejemplares de ganado, generándoles un capital que va de los $25,000.00 a $30,000.00 anuales, representando el 29.48 % del salario mínimo anual en México, por tanto, dichos recursos representan un ingreso económico importante para las familias, sobre todo al vivir en zonas rurales que se encuentran al menos dos horas de los centros urbanos más cercanos. Para los campesinos la fauna silvestre representa un recurso importante en su vida, llegan a aprovechar complementariamente a 12 especies de mamíferos silvestres, los cuales son utilizados para alimento, medicina, ornamento, amuleto, herramienta y venta. Sin embargo, existen seis especies que se consideran como causantes de daños a los cultivos: tlacuache norteño (Didelphis
virginiana), pecarí de collar (Pecari tajacu), cacomixtle norteño (Bassariscus astutus), coatí (Nasua narica), mapache (Procyon lotor) y zorrillo de espalda blanca norteño (Conepatus leuconotus). De igual forma, se identifican dos especies que causan problemas a los animales domésticos: el coyote (Canis latrans) y la zorra gris (Urocyon cinereoargenteus).
Señalados como causantes de daños a los cultivos, en consecuencia, las personas recurren a su búsqueda para posteriormente acabar con ellos y dependiendo de la especie y preferencia de las personas podrán ser o no aprovechados. Cuando nos referimos a estas especies no hablamos de un conflicto como la literatura menciona a los grandes carnívoros. Sin embargo, son especies que les generan pérdidas directas a las personas, sobre todo al tratarse de un recurso para su alimentación y de ingresos económicos, que como se mencionó, representan una parte importante de la subsistencia de las familias campesinas.
Como se mencionó anteriormente, en la REBIOSH habitan carnívoros pequeños. Uno de ellos es el coatí, también conocido como tejón, un animal sociable capaz de formar grupos de hasta 38 individuos. Su alimentación es variada, llegando a
consumir frutas, insectos, arañas, gusanos, anfibios, reptiles y roedores. Los campesinos suelen considerarlo como “travieso”, especialmente cuando se encuentra en grupo, ya que pueden ocasionar importantes pérdidas en los cultivos.
El mapache es generalmente solitario, aunque ocasionalmente se le puede ver en grupos. Su alimentación es omnívora, consumiendo plantas y animales, mayormente invertebrados como los insectos y sus larvas. En áreas donde los recursos son abundantes, tiende a ser selectivo, un ejemplo son las áreas agrícolas, donde llegan a consumir grandes cantidades de maíz, sorgo y avena. Esto podría explicar en parte por qué suelen invadir los cultivos de los campesinos.
En cuanto al cacomixtle, es una especie nocturna y solitaria, cuya alimentación incluye pequeños mamíferos, insectos, aves, reptiles, fruto y néctar. En áreas agrícolas puede consumir el maíz de las milpas, tal como lo refieren los campesinos. Su actividad comienza durante la noche, por lo que muchas veces pasa desapercibido para las personas, por ello, es común que se describa como un animal “astuto”.
El zorrillo por su parte, también es de vida solitaria y se alimenta de frutos, gusanos, insectos, pequeños vertebrados como roedores, reptiles y anfibios y en ocasiones carroña. Es una especie relativamente abundante, tanto en hábitats que no son perturbados como en áreas agrícolas. A pesar de su pequeño tamaño, también tiene la capacidad de causar afectaciones en los sembradíos, motivo por el cual se considera “travieso2. Además, se le percibe como “desagradable”, debido al almizcle que secreta por medio de sus glándulas anales como mecanismo de defensa cuando se sienten amenazados, por lo que las personas lo llaman “apestoso”.
Estos mamíferos ocasionalmente son cazados por un doble propósito, el daño que producen y la utilidad que pueden tener; por lo que son especies relacionadas con un aprovechamiento complementario con las prácticas productivas que realizan las personas. Su cacería suele ser de forma oportunista, cuando los campesinos salen al campo, llevan sus armas por si llegan a encontrarse con uno de los animales, lo cazan y aprovechan partes como la carnes, patas, piel y cola. A pesar de que existe un daño por el conjunto de especies que se mencionó, su repercusión genera diferente sensación en las personas, en comparación con otros carnívoros de mayor tamaño, considerados como medianos que también habitan en la REBIOSH.
El coyote es un animal de actividades crepusculares, generalmente solitario y durante épocas reproductivas puede formar grupos de hasta nueve individuos, los cuales se componen por los padres, principalmente la madre y sus crías. Es una especie de alimentación variada que incluye tanto animales como frutas. Por su parte, la zorra gris tiene preferencias por consumir roedores, insectos, lagomorfos y frutas. Ambas especies frecuentemente son mencionadas como causantes de la depredación de animales domésticos como las gallinas, borregos y becerros. Este suceso causa enojo en las personas, y son considerados como “sinvergüenzas”, ya que a plena luz del día se ha observado que se “roban” a las gallinas, por lo que al instante se reúnen entre familiares o amigas para la búsqueda del animal. En el caso del coyote, es utilizado para fines medicinales y económicos al llegar a vender partes del organismo como la piel y colmillos, pero con la zorra gris, los campesinos no aprovechan derivados del organismo, por lo que con esta especie podríamos estar hablando específicamente de un conflicto generado por la depredación de los animales domésticos de los pobladores, lo que culmina en que las personas asechen de inmediato a los organismos.
Habitan otras especies que, aunque no pertenecen al orden Carnivora, también tienen conflictos con los pobladores debido a los daños que llegan a causar en sus cultivos o en la crianza de animales domésticos. Uno de ellos es el pecarí o jabalí, que pertenece al orden Artiodactyla (donde también se ubican a los venados). Un animal que se desplaza en grupos de hasta 20 individuos y se alimenta de frutos, semillas, raíces y animales como insectos y gusanos. Debido a los hábitos alimenticios que tiene, es común que lleguen a provocar afectaciones en los cultivos.
Y finalmente, el tlacuache norteño, que es un marsupial que pertenece al orden Didelphimorphia. Es percibido por su tamaño como “chiquito” pero capaz de ocasionar daños a los cultivos. Se trata de un animal peculiar que habita en diversos entornos y se alimenta de insectos, vertebrados pequeños, carroña, frutas y semillas. Una característica de esta especie es la técnica de defensa, en la que no se mueven y fingen su muerte.
Existen factores a los cuales debemos prestar atención y que explican el por qué estas especies están encontrándose frecuentemente en los poblados. Entre estos, el demandante crecimiento humano tiene un impacto en el espacio y competencia por los recursos. Asimismo, existen acciones por parte de las personas como la exposición de la basura y el dejar al ganado en áreas en las que son vulnerables a la depredación. Además, algunos daños ocasionados a los animales domésticos como el ganado suceden cuando las especies como los carnívoros medianos y grandes se encuentran persiguiendo a sus presas silvestres.
Con base en lo anterior, es importante difundir el conocimiento sobre la importancia de los mamíferos en zonas en las que constantemente suceden estos hechos, así como la generación de estrategias que permitan mitigar los daños, en las que se deben incluir prácticas, actividades de divulgación y estudios realizados por la comunidad científica que tomen en cuenta la perspectiva local y el bienestar de la fauna silvestre. Entre las medidas preventivas que se pueden llevar a cabo, se han documentado las barreras físicas como las cercas, y la implementación de sonidos o luces que pueden ahuyentar a los animales.
México es ubicado en una región privilegiada en cuanto a la presencia de especies de mamíferos, como resultado del proceso conocido como “Intercambio Americano”, en el que se llevó a cabo un fenómeno de dispersión biológica, extinción y reemplazo de especies entre América del Norte y Sur, dando como resultado un corredor de migración. Gracias a esto, hoy en día México es un país con mayor número de especies de mamíferos y el tercer país con mayor diversidad de especies del orden Carnivora, lo que ha permitido entender los patrones de distribución de las especies.
El 75 % de los mamíferos mencionados en el texto son del orden Carnivora, los cuales presentan una gran diversidad de especies, pero a su vez los que mayormente se encuentran vulnerables. Uno de los factores es su repercusión por interacciones negativas como el conflicto, con ello la percepción que se tiene sobre estos animales ha generado que sean mal vistas, por tanto, es indispensable entender y dar a conocer la importancia que radica en cada especie, su rol ecológico y como éste contribuye en nuestro bienestar gracias a los servicios ecosistémicos que nos brindan.
Por tanto, es importante que no se desvalore sus funciones ecológicas, ya que juegan un papel importante en la dispersión de semillas, lo que conlleva a la propagación de la diversidad de especies de plantas de las cuales se alimentan, sobre todo al recorrer largas distancias. Asimismo, son reguladores de las poblaciones de los animales y aunque son relacionados con el temor y enojo por su dieta carnívora, son los que ayudan a mantener el equilibrio en los ecosistemas. Aunque las especies son de poblaciones abundantes y son catalogados como especies de preocupación menor por la Secretaría del Medio Ambiente y recursos Naturales o la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, se trata de organismo que cumplen funciones ecológicas importantes y fundamentales en el medio.
Su apariencia, actividades, comportamiento y preferencias alimenticias de los mamíferos de los que se habló en el texto no deben ser un factor por el cual no queramos convivir con ellos, dichos animales no son nuestros enemigos. Gracias a las actividades que realizan día a día se mantienen interacciones ecológicas que pueden mantener el equilibrio en los ecosistemas, de los cuales somos favorecidos con distintos servicios.
Es importante entender la importancia de las funciones ecológicas que llevan a cabo y buscar alternativas que nos permitan coexistir con ellos en el mismo espacio, entendiendo que cada actividad que pueda perjudicarnos no está realizada específicamente por malicia, sino porque es parte de su esencia silvestre.
Therya ixmana 4(3):188-190
https://mastozoologiamexicana.com
1Centro de Investigaciones Biológicas, Universidad Autónoma del Estado de
Morelos. Cuernavaca, Morelos, México. savilesrfm@gmail.com (SAR),
alejandro.garcia@uaem.mx (AGF).
2Sociedad Latinoamericana de Etnobiología (SOLAE).
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. dsantofi@gmail.com (DS-F).
*Autor de correspondencia