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Tras el asesinato del ayatolá Alí Jamenei, la respuesta de Irán no ha sido la que esperaba el gobierno de Trump, ni militar ni políticamente, pero sí incrementa el caos y violencia en la región

Error de cálculo de la coalición de Estados Unidos e Israel en la ofensiva contra Irán

Irán Manifestación de simpatizantes del gobierno iraní en apoyo a Mojtaba Jamanei. (EFE)

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei fue asesinado en un ataque israelí-estadounidense el pasado 28 de febrero. Es difícil afirmar que no esperara este final. Es más, casi podrá decirse que fue el último sacrificio de un líder que por casi 40 años estuvo comprometido con su causa: la supervivencia de la República Islámica de Irán.

Semanas antes se supo que el presidente Donald Trump intentaba reunirse con él, a lo que éste siempre se negó. Para el líder iraní el encuentro con Trump, después del ataque estadounidense en junio pasado, sólo sería una humillación. Tras la negativa del ayatolá, diversas fuentes estadounidenses advirtieron que Trump había ordenado asesinarlo (Axios, 21/02/2026).

Desde entonces se sabía que la vida de Jamenei estaba en peligro. El que se encontrara en su casa, en un domicilio céntrico en la capital de Teherán, indica que, o pensaba que Estados Unidos no se atrevería a matarlo o estaba dispuesto a sacrificar su vida en un último aliento. En el momento que ocurrieron los acontecimientos estaba departiendo con el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, el comandante de los pasdarán, Mohammad Pakpour, el jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Mousavi, el consejero y ex almirante Ali Shamkhani, el responsable de la división aeroespacial, Sayed Mousavi, el número dos del Ministerio de Inteligencia, Mohammad Shirazi y con otras personas con cargos importantes. Los ataques se iniciaron a las 9:45 de la mañana, hora de Irán. El edificio fue bombardeado hasta dejar solo una mancha negra indicando que algún día estuvo ahí.

El martirio, es un pilar fundamental del islam chiita, está relacionado con la sangrienta muerte de Hussein, hijo del imán Alí, el yerno de Mahoma y fundador de la rama chiita del islam. En árabe y farsi se utiliza la palabra shahadat, que viene del verbo árabe shhada: atestiguar, ver, para nombrar a las personas que se sacrifican en nombre del islam en lugar de faqid (difundo, muerto). Esto subraya la importancia del martirio en la cosmovisión islámica, fundamentalmente la chiita.

Un día antes de los hechos, lo medios oficiales iraníes compartieron una escena peculiar: el ayatolá, en reunión con un grupo de fieles, había escuchado atentamente a un niño que se le acercó para decirle que él también buscaría el martirio, a lo que él contestó: “primero, debes crecer. Luego, estudia duro, conviértete en científico y sé útil al Islam. Cuando llegues a los 80 o 90 años, podrás convertirte en mártir”. La televisora estatal anunció su muerte diciendo: “su eminencia el ayatolá Alí Hoseiní Jamenei, en el camino de defender la exaltación del santuario sagrado de la República Islámica de Irán, bebió el dulce y puro trago del martirio y se unió al supremo reino celestial”.

Desde hace algún tiempo se sabía que Jamenei sufría graves problemas de salud, lo que llevó a la especulación sobre quién sería su sucesor. Es probable que, de no haberse producido el ataque, el elegido hubiera sido Hassan Jomeini, nieto del legendario Ruhollah Jomeini, pero después de su muerte todo apunta a que sería su hijo Mojtaba quien lo suceda (Reuters, 23/06/2025).

La importancia de hacer notar que el escenario de su muerte estaba ya previsto, radica en entender cómo se están sucediendo los acontecimientos. Estados Unidos e Israel consideraron que cortando de tajo la cúpula del poder del gobierno iraní, éste no tardaría en desmoronarse, pero esto no ha sido así.

Jamenei, previendo estos acontecimientos nombró hasta a 10 posibles sucesores en los cargos más estratégicos. Esto permite que, de ser asesinado un alto funcionario, hubiera diez más nombrados de antemano para la sucesión. Por esto, el gobierno funciona aunque la coalición EEUU-Israel se haya jactado de haber asesinado a por lo menos 58 altos mandos.

Irán Misil iraní interceptado por el sistema de defensa israelí. (EFE)

El otro aspecto en que las previsiones estadounidenses e israelíes han fallado es en la respuesta iraní. Israel suponía que Irán respondería a un ataque sobre su territorio de forma inmediata y cruenta, como ocurrió en la guerra de 12 días en 2025, y para tal motivo se preparó con meses de antelación. En diversos momentos Israel retrasó su ataque porque sus sistemas de defensa no estaban completamente preparados. Y pretendía probar en un enfrentamiento contra Irán su nuevo sistema antimisiles Arrow 4 y las mejoras al Arrow 3.

Pero lo que no se esperaban es que Irán materializara su amenaza de considerar a todas las bases estadounidenses en la región como objetivos legítimos de ataque. Así, al mismo tiempo que lanzaba una andanada de misiles hipersónicos a Israel, otros tantos fueron lanzados a cada uno de los países del Golfo, a Jordania, Siria, Iraq y Chipre. Los objetivos del ataque han sido las bases estadounidenses, pero también hoteles que albergaban a militares estadounidenses y del Mossad, aeropuertos, compañías petroleras y sedes diplomáticas estadounidenses.

Los bombardeos de ambos lados han sido intensos, las imágenes de las ciudades iraníes bajo ataque son impactantes y se cobran ya la vida de más de mil personas, entre ellas más de ochenta niñas masacradas, junto con otras personas, en una escuela en las primeras horas de la ofensiva israelí.

En Israel las pérdidas de vidas humanas son menores, se habla de 11 muertos y algunas decenas de heridos. Pero Israel no se ha librado completamente, según el monitoreo realizado por el Seminario Universitario de Culturas de Medio Oriente (SUCUMO) de la UNAM, alrededor de 50 misiles han caído sobre el territorio israelí. Es difícil verificar el alcance de los daños producidos por estos, Israel prohíbe que se comparta información de los daños causados por los ataques, pero las imágenes que se llegan a filtrar a la prensa dan cuenta de daños importantes. Por su parte, hasta este 4 de marzo se ha reportado la muerte de 10 militares estadounidenses.

Con su estrategia de atacar diversos objetivos en la región y no concentrarse en uno solo, Irán ha logrado causar serios daños en diversos países que no esperaban el ataque, y con ello crear una crisis de abasto de misiles interceptores en toda la región. Algunas imágenes captadas en Qatar indican que los países del golfo han comenzado a utilizar el modelo PAC-2 mucho más antiguo y poco eficaz, para los sistemas antimisiles Patriot que operaban ya con los PAC-3 y PAC-3MSE. Los países del golfo han pedido urgentemente ayuda a Estados Unidos para su reabastecimiento, lo que consideran que es un deber moral del gobierno de Trump, pues están siendo objeto de ataques justamente por acoger intereses estadounidenses.

Todo esto parece indicar que ningún país está en posición de mantener este nivel de ataque más allá de unas dos o tres semanas. La disyuntiva para Estados Unidos es que de querer continuar el conflicto y acabar con el gobierno iraní, tendría que enviar tropas a tierra, lo que conociendo el espíritu iraní traería consigo serias bajas estadounidenses. Además, la guerra no está siendo popular entre el gran público estadounidense. No lo era ya el apoyo a la guerra en Gaza, menos aún una incursión que podría costar la vida a más de sus conciudadanos.

Para los iraníes, esta guerra se ha convertido en una lucha por su supervivencia. Es prácticamente imposible que la sociedad se subleve contra el gobierno de los ayatolás si mientras tanto EEUU e Israel están destruyendo su país.

Mientras tanto la región se vuelve a hundir en el caos, los partidarios del gobierno iraní se rebelan en diversas partes de la región: en Bahréin, Paquistán, Iraq, Líbano, Siria, Emiratos Árabes, se han presentado disturbios y ataques a los estadounidenses y a las autoridades locales. Como lo advertíamos hace semanas en este espacio, un ataque estadounidense-israelí a Irán solo causará más caos y más violencia en la región.

*Seminario de las Culturas del Medio Oriente (SUCUMO), UNAM

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