
El acto de caminar ha sido históricamente una de las formas más fundamentales de movilidad en las ciudades. En la Ciudad de México, esta práctica sigue siendo clave para millones de personas: se estima que casi 11.5 millones de desplazamientos diarios se realizan exclusivamente a pie, mientras que 65.9% de la población reporta caminar como su principal medio de transporte.
Ante esta realidad, investigadores del Centro para el Futuro de las Ciudades y de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México presentaron los resultados del estudio “Caminabilidad en Distrito Tlalpan”, una iniciativa que busca analizar y mejorar las condiciones para caminar en entornos urbanos.
“El objetivo es comprender cómo se toman las decisiones que influyen en el espacio público y cómo se pueden generar mejores condiciones para que caminar sea una opción segura, accesible y agradable”, compartió Ryan Anders Whitney, Profesor Investigador en la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD).
El estudio analiza la red de instituciones, autoridades, organizaciones y actores comunitarios que intervienen en la planeación, gestión y transformación del entorno urbano. A partir de este mapeo, los investigadores identificaron oportunidades para fortalecer la colaboración entre distintos sectores y mejorar las condiciones para la movilidad peatonal.
Uno de los resultados centrales fue la construcción de un mapa de actores. Eugen Reséndiz, profesora Investigadora en la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseñocompartió que el mapa agrupa a los participantes en cuatro categorías principales: instituciones gubernamentales, consultorías y organizaciones no gubernamentales, actores comunitarios y otras instituciones ancla o negocios cercanos.
“El análisis identificó 47 actores en total, de los cuales 18 mantienen algún tipo de relación con proyectos de caminabilidad en el Distrito Tlalpan”, detalló. El proyecto, se enfoca principalmente en el polígono de Distrito Tlalpan, donde también se encuentra el Tec campus Ciudad de México.
La investigación forma parte de los esfuerzos del Tecnológico de Monterrey por impulsar conocimiento aplicado que contribuya a construir ciudades más sostenibles. Estos trabajos señalaron los especialistas, son clave para comprender los retos urbanos actuales y generar soluciones que mejoren la calidad de vida de las personas.
El proyecto fue financiado por la iniciativa integral de sostenibilidad del Tecnológico de Monterrey, Ruta Azul, y desarrollado en colaboración con investigadores del Centro para el Futuro de las Ciudades.
Los resultados del estudio ya comienzan a reflejarse en acciones concretas en Distrito Tlalpan. De acuerdo con los expertos, los hallazgos se incorporan directamente en los proyectos que el Tec desarrolla en el frente del campus, mostrando cómo el conocimiento académico puede inspirar intervenciones reales que promuevan una ciudad más humana, conectada y equitativa para quienes la habitan y recorren a pie.
COSTO DEL TRÁFICO
Por otra parte, aunque la movilidad a pie es un reto en la capital, el tráfico es un problema mayúsculo, puesto que no sólo implica largas horas en el transporte, sino además representa un enorme costo económico.
De acuerdo con el Dr. César Velázquez, profesor de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, reducir apenas un minuto el tiempo de traslado en cada viaje diario podría equivaler a cerca de 4,500 millones de pesos al año en valor económico para la ciudad.
La estimación parte de los 34.5 millones de viajes que se realizan diariamente en la Zona Metropolitana del Valle de México, según la Encuesta Origen-Destino. Si cada uno de esos trayectos se redujera sólo un minuto, se ahorrarían 34.5 millones de minutos diarios, equivalentes a 575 mil horas, más de 24 mil días o alrededor de 65 años de tiempo acumulado: “Ese tiempo lo monetizamos utilizando el PIB per cápita de la Ciudad de México y del Estado de México, considerando alrededor de 200 días laborales al año. Es un cálculo sencillo que puede sofisticarse, pero nos da una idea del enorme valor económico que tiene un sólo minuto en la movilidad cotidiana de la ciudad”.
“El tiempo es el recurso más escaso que tenemos los seres humanos. El día tiene 24 horas y el año 365 días, y eso no cambia para nadie, sin importar su nivel de ingresos. Ese tiempo sirve para trabajar, pero también para descansar, convivir con la familia o realizar actividades personales. Cuando lo monetizamos, nos damos cuenta del enorme costo que implica perderlo en el tráfico”, explicó Velázquez.
El académico señaló que los tiempos de traslado en la ciudad son elevados para toda la población, pero afectan especialmente a quienes viven en la periferia.
En promedio, un viaje en la zona metropolitana puede durar entre 40 y 45 minutos, pero para personas que se desplazan desde zonas periféricas ese tiempo puede duplicarse.
“Hay personas que pasan cerca de 80 minutos en un solo trayecto. Eso significa que, entre ir y regresar del trabajo, pueden dedicar alrededor de 160 minutos al transporte, es decir, más de dos horas y media al día”, indicó.
Esto implica que, además de los costos económicos para la ciudad, existe un impacto directo en calidad de vida, descanso y oportunidades de desarrollo personal.
Desde la Economía, explicó el profesor de la IBERO, el tráfico es un ejemplo de externalidad negativa: cuando una persona utiliza su automóvil, genera costos para los demás usuarios de la ciudad.
“Cada coche que se incorpora a la red vial hace que todos los demás vayan más lento. Cuando utilizo mi coche no solo estoy tomando una decisión individual: también estoy generando costos para todos los habitantes de la ciudad”, señaló.
Sin embargo, muchas personas optan por el automóvil porque el transporte público aún suele ser más lento en numerosos trayectos, lo que refleja la necesidad de mejorar la eficiencia del sistema de movilidad.