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La AMC y el C3 coordinaron la mesa “Podcasts de ciencia y academia: cómo narrar lo complejo al oído”, que invitó a creadores de diversos proyectos auditivos de México y Colombia: Historias Complejas, Tejiendo historias, Fiebres Lúcidas, Ciencia por México, Geofísica al descubierto, Mándarax y Mutante

Presentan en la UNAM pulso de la diversidad de podcast de ciencia en México

"Rockstars" del podcast Alejandra Ortiz Medrano expuso detalles de su podcast Mándarax. (AMC-C3)

En un país donde millones de personas escuchan podcast de historias de terror, comedia o anécdotas virales cada día, la ciencia busca abrirse paso con otra narrativa, si bien no para competir con los primeros lugares del ranking de las plataformas de audio, sí para incrementar la cultura científica mexicana y de habla hispana.

Una muestra apenas superficial de esta diversidad de podcast pudo observarse en el más reciente encuentro CITA (Ciencia, Innovación, Tecnología y Academia), organizado por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM, el cual es coordinado por la investigadora y divulgadora Julia Tagüeña.

“Podcasts de ciencia y academia: cómo narrar lo complejo al oído” congregó los creadores de podcasts Historias Complejas, Tejiendo historias, Fiebres Lúcidas, Ciencia por México, Geofísica al descubierto, Mándarax y Mutante, cuyos distintos perfiles, dinámica y temas atraviesan como común denominador los diferentes aspectos del conocimiento científico y la academia de México y Colombia (Fiebres Lúcidas).

En el encuentro expusieron detalles de sus proyectos, como su origen, contexto institucional o independiente, así como los retos en su difusión y su financiamiento.

Como preámbulo del contexto del consumo de podcasts en el país, Aleida Rueda –coordinadora de la Unidad de Comunicación del C3 y co-conductora de Historias Complejas– expuso que, de acuerdo con información de, Global Entertainment and Media Outlook, en 2025 cerca de 49 millones de personas en México escucharon al menos un podcast al mes, una cifra que confirma la consolidación del formato como uno de los principales canales de consumo digital.

No obstante, enfatizó, cuando vemos los podcast más escuchados en México, predominan las historias de terror, la comedia o los formatos conducidos por influencers. Este panorama, lejos de ser desalentador, representa “una oportunidad, un reto, un desafío” para quienes buscan posicionar la ciencia en el espacio público.

Aunque no existe una cifra exacta de los podcast con el perfil de Ciencia por México y los que acompañaron la sesión de la CITA de la AMC, la plataforma Spotify contempla un top de una centena de programas, pero cuyo ecosistema puede multiplicarse entre los de baja actividad y archivo.

NARRAR LA COMPLEJIDAD.

Uno de los intentos más claros por abordar ese desafío es Historias complejas, el podcast del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3), que apuesta por una narrativa distinta: conectar problemas cotidianos con investigación científica.

El proyecto busca “vincular historias humanas, especialmente problemas que viven ciudadanos, con los proyectos de investigación que se desarrollan en el C3”, poniendo énfasis en la interdisciplinariedad y en la búsqueda de soluciones a problemas nacionales. La intención es clara: atraer tanto a públicos especializados como a audiencias que nunca han escuchado hablar del centro.

En ese esfuerzo por traducir lo complejo, el podcast se suma a una tendencia creciente: abandonar la comunicación científica vertical, centrada en la voz del experto, para explorar formatos más narrativos y horizontales.

Podcast diversos Omar Zamora (Tejiendo Historias) y Agustín Ávila (Mutante). (AMC-C3)

TEJIENDO HISTORIAS.

Para Omar Zamora, del proyecto Tejiendo Historias –producido en la UAM, el podcast no solo es un formato en expansión, sino un lenguaje en transformación. “Estamos viendo cómo este formato radiofónico se está convirtiendo en un género”, afirmó. “Es un momento interesante para aprovechar sus posibilidades y contar historias de ciencia desde otros enfoques”. Zamora subraya que durante años la divulgación científica estuvo limitada por la falta de plataformas. Hoy, en cambio, la oferta es enorme. Sin embargo, advierte que el reto no es solo producir más contenido, sino innovar en la forma de narrarlo.

“El podcast permite abandonar el modelo vertical de comunicación, donde el científico habla y los demás escuchan, y explorar formas más horizontales, más cercanas”, explicó.

Este cambio implica también una transformación en la relación con las audiencias, que ya no son receptores pasivos, sino participantes activos en la construcción del conocimiento.

FIEBRES LÚCIDAS.

El éxito de un podcast de ciencia no depende únicamente del tema, sino de la estrategia narrativa. Así lo plantea Maru Lombardo, creadora de Fiebres Lúcidas, un podcast producido en Colombia que ha logrado destacar en el ámbito latinoamericano.

“Detrás de un podcast exitoso hay una planeación rigurosa”, explicó. En su caso, el proyecto se estructuró como una serie narrativa de siete episodios, cada uno dedicado a la historia de un científico o científica que transformó la ciencia en Colombia.

El objetivo no era solo informar, sino construir relatos que conectaran con el público. “Muy pocas veces hablamos de los objetivos cuando hacemos podcast, y eso es clave”, señaló Lombardo.

El enfoque narrativo permitió integrar disciplinas diversas —desde ciencias exactas hasta ciencias humanas— y mostrar la ciencia como una actividad profundamente humana, marcada por preguntas, obsesiones y contextos sociales.

CIENCIA POR MÉXICO.

En México, uno de los proyectos que ha apostado por combinar divulgación y periodismo es Ciencia por México, conducido por el periodista Isaac Torres.

El podcast da voz a investigadores del país, pero también aborda temas de coyuntura como violencia, inteligencia artificial o agroecología. “No se trata solo de hablar de ciencia, sino de conectar la investigación con los problemas de interés público”, explicó.

A diferencia de otros proyectos, Ciencia por México se define como un espacio híbrido. “No es puramente divulgación ni puramente periodismo, sino una mezcla de ambos”, señaló el periodista, quien reconoce que ese enfoque puede ser un diferenciador en un mercado saturado de contenidos.

El proyecto nació de manera independiente, apoyado por una red de investigadores organizados del sindicato SIINTRACATEDRAS, lo que refleja otra característica del ecosistema actual: la posibilidad de producir contenido sin grandes infraestructuras.

“Hacer un podcast hoy es mucho más fácil que hace algunos años”, afirmó. “Las herramientas digitales han democratizado la producción”.

GEOFÍSICA AL DESCUBIERTO.

Otro enfoque relevante es el de Geofísica al descubierto, proyecto liderado por Catalina Armendáriz, que busca empoderar a la comunidad científica.

En lugar de interpretar la información, el podcast permite que los propios investigadores narren los fenómenos desde su perspectiva. “Queremos que la comunidad tenga voz propia y no dependa de intermediarios”, explicó.

El objetivo es doble: posicionar la geofísica como un campo relevante para la vida cotidiana y fomentar la toma de decisiones informadas.

“Queremos que la audiencia entienda temas como sismos, huracanes o tormentas solares, que afectan su vida aunque no siempre sepan cómo”, señaló.

Este enfoque responde a una necesidad urgente: traducir conocimientos complejos en herramientas útiles para la sociedad.

MÁNDARAX.

A pesar del crecimiento del sector, la ciencia sigue siendo un contenido de nicho. Así lo reconoce Alejandra Ortiz Medrano, co-creadora junto con Leonora Milán, de Mándarax, uno de los podcasts de ciencia más exitosos en México.

Con más de 3.5 millones de reproducciones y más de 300 episodios, el programa ha logrado posicionarse de manera constante en los rankings. Sin embargo, sus cifras revelan la brecha con otros géneros.

“Tenemos alrededor de 40 mil escuchas al mes, lo cual es mucho, pero hay podcasts de entretenimiento que alcanzan medio millón”, explicó.

El éxito de Mándarax radica en su formato: conversaciones casuales entre amigas que abordan temas científicos con humor y cercanía. “La intimidad y la naturalidad son clave”, señaló.

El proyecto también destaca por su modelo de financiamiento independiente mediante Patreon, basado en aportaciones de su audiencia, lo que demuestra que es posible sostener iniciativas científicas fuera de grandes corporaciones.

MUTANTE.

En proyectos como Mutante, la Ciencia Cambiante, la frontera entre radio y podcast sigue siendo difusa. Producido desde el Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM, el programa combina entrevistas con análisis de coyuntura científica.

“Muchos de los contenidos surgen de investigaciones recientes, como publicaciones en revistas internacionales”, explicó Agustín Ávila. La dinámica semanal del formato radiofónico impone retos de producción, pero también permite una conexión constante con la actualidad científica.

Podcast diversos La CITA de la AMC estuvo encabezada por la investigadora y divulgadora Julia Tagüeña. (AMC-C3)

COLABORACIÓN Y FUTURO

Para Alejandro Frank, fundador del C3 y miembro de El Colegio Nacional, el principal desafío no es solo producir contenido, sino generar sinergias.

“No se trata de que cada quien trabaje de forma aislada, sino de construir proyectos comunes”, señaló. “Lo que quiero plantearles son dos cosas: el C3 está pensado para la sinergia, no que cada uno de ustedes esté luchando a contrapelo individualmente, sino para crear una y crear nuevas ideas, nuevas maneras de hacerlo. Así como tenemos líneas yendo hacia las cosas de clima, energía o de salud, es generar un programa común”. También destacó la importancia de llevar estos encuentros al ámbito presencial para fortalecer la comunidad.

Frank advirtió además sobre un nuevo actor en el panorama: la inteligencia artificial. “Ya existen herramientas capaces de generar diálogos a partir de textos científicos”, dijo. “No se trata de sustituir a los creadores, sino de entender cómo integrar estas tecnologías”.

El podcast de ciencia en México se encuentra en una etapa de consolidación. Hay más herramientas, más creadores y más audiencias, pero también más competencia.

La clave parece estar en encontrar nuevas formas de narrar: conectar la ciencia con la vida cotidiana, apostar por la colaboración y entender que, en un mar de contenido, contar buenas historias sigue siendo la mejor estrategia.

Porque, al final, la ciencia no solo necesita ser explicada: necesita ser escuchada.

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