Cuando escuchamos la palabra cebada, casi automáticamente pensamos que es un grano que solo sirve para producir cerveza o elaborar forraje para ganado, por lo menos, aquí en México así es; sin embargo, gracias a los estudios que realiza la comunidad científica, hoy se reconoce como un recurso que podría servir para el cuidado de la salud.
Por ello, Jonathan Hernández Miranda, estudiante de cuarto semestre del Doctorado en Ciencias de los Alimentos y Salud Humana de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), decidió investigar la cebada. Su interés surgió tanto de la relevancia agrícola que tiene en la entidad hidalguense como de la posibilidad de impulsar nuevos usos, más allá de su aprovechamiento en la industria cervecera y ganadera.
Dado que en muchos países de Europa y Asia, este cereal se consume de forma habitual, se han realizado algunos estudios científicos que han demostrado que contiene compuestos bioactivos que pueden contribuir a regular la presión arterial, favorecer la salud intestinal y ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer.
Entre los beneficios que se han documentado, Jonathan decidió enfocarse en aquellos que podrían ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con hipertensión, pues, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en México se estima que alrededor de 30 millones de personas padecen esta enfermedad; sin embargo, sólo cerca de seis millones reciben atención y tratamiento.
Con estos antecedentes, el estudiante Garza desarrolló su proyecto de tesis enfocado en analizar el efecto de microencapsulados elaborados a partir de extractos de cebada germinada sobre el sistema renina-angiotensina-aldosterona. Dicho de forma sencilla, busca entender mejor qué compuestos presentes en la cebada tienen efectos positivos y en qué medida.
Del laboratorio a un posible suplemento alimenticio
Para enfrentar este problema de salud pública, el proyecto comienza con la germinación de la cebada, un proceso que aumenta la cantidad de compuestos fenólicos beneficiosos. Después, se busca conservar estos elementos para que mantengan su efecto y ayudan a regular la presión arterial alta.
“Si yo mantuviera las plantitas del germinado como alimento en su estado natural, lo ideal sería que se consumieran de inmediato. Sin embargo, sabemos que en la industria, esto generaría grandes pérdidas económicas porque es un alimento de uso, prácticamente, inmediato y tendría una vida de anaquel máximo de cinco o siete días, tiempo en el que comienzan a perderse los compuestos de interés”, afirmó.
Por esta razón, y con el fin de preservarlos, empleó una estrategia basada en la extracción acuosa asistida por ultrasonido, la cual permite liberar los compuestos de manera eficiente sin recurrir a procesos agresivos que pueden degradarlos.
Posteriormente, se someten a un proceso de secado por aspersión, una técnica ampliamente utilizada en la industria alimentaria para obtener polvos. Este procedimiento permite encapsular los compuestos, facilitando tanto su almacenamiento como la elaboración de un suplemento alimenticio.
¿Cuál es el próximo paso de esta investigación?
Como ya logró encapsular estas sustancias, ahora, Jonathan realizará una estancia en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Lerma, durante el segundo semestre de 2026 para analizarlas mediante estudios in silico, esto significa que recurrirá a un software especializado para simular el comportamiento de estos compuestos.
“La respuesta que esperamos obtener, al menos desde una base teórica, es identificar cuáles son los candidatos con mayor potencial para regular la presión arterial. Ese será el primer paso que realizaremos mediante herramientas de software y simulaciones. Una vez que contemos con esos resultados, los llevaremos a un análisis in vitro con el objetivo de comprobar si lo observado en el estudio computacional realmente se reproduce en condiciones reales”, afirmó el estudiante Garza.
Estas simulaciones acortan los experimentos de prueba y error porque, en lugar de revisar uno por uno en el laboratorio y gastar reactivos y tiempo, permiten focalizar el esfuerzo, trabajar con menos recursos e ir directamente hacia el objetivo que se está buscando.
¿Qué ha significado este trabajo para su desarrollo personal?
“Esta investigación representa la oportunidad de reunir en un mismo proyecto beneficios para distintos sectores. Por un lado, puede contribuir a ampliar el aprovechamiento de la cebada al generar nuevas alternativas para la alimentación humana. Por el otro, existe la posibilidad de aportar al sector salud mediante el desarrollo de un producto con potencial para beneficiar a la población. Además, el proyecto fortalece la colaboración académica entre instituciones, impulsa el avance tecnológico y contribuye al desarrollo de Hidalgo”, refirió Jonathan.
Por esta razón, el alumno Garza expresó que su estancia representa una valiosa oportunidad para fortalecer su formación académica y profesional mediante el intercambio de conocimientos, experiencias y metodologías de investigación, por lo que espera obtener resultados satisfactorios que contribuyan al cumplimiento de sus objetivos planteados.
La cebada impulsa el desarrollo agrícola de Hidalgo
Desde 2023, Hidalgo ha fortalecido su presencia en el sector agrícola al superar las 170 mil toneladas anuales de cebada, de acuerdo con datos estatales. Este volumen le ha permitido al estado consolidarse como el principal productor del cultivo a nivel nacional, actividad que genera una derrama económica de millones de pesos y beneficia a más de 12 mil campesinos hidalguenses.