
En la naturaleza, la comunicación es esencial para la supervivencia. Los organismos han desarrollado diversas estrategias para transmitir sus mensajes, ya sea con colores, sonidos o compuestos químicos que funcionan como “palabras”. Este lenguaje químico ha sido ampliamente estudiado, sobre todo en plantas e insectos. Sin embargo, otros organismos como los hongos también han aprendido a usarlo, descifrarlo y manipularlo en su beneficio.
A lo largo del tiempo, muchas especies del reino Fungi han desplegado estrategias que les han permitido adaptarse a nichos diversos, sobrevivir a condiciones hostiles e incluso cambiar su estilo de vida. Gracias a las ciencias ómicas, hoy sabemos que esta capacidad proviene de su increíble plasticidad genómica. Los genomas fúngicos presentan una gran diversidad en cuanto a tamaño de genoma, contenido génico y grados de compartimentalización. Todo esto es consecuencia de procesos evolutivos como duplicaciones masivas, transferencia de genes entre especies y reacomodos cromosómicos. Podríamos decir, que su ADN ha sido un laboratorio de innovación constante.
Con esto en mente, en este texto exploraremos algunos casos curiosos en los que los hongos han aprovechado su flexibilidad genética para sobrevivir. Aquí te mostraremos tres casos muy particulares e interesantes de mimetismo químico, morfológico y fisiológico.

Seducir con un buen perfume
Las trufas representan un grupo de hongos muy interesantes que se caracterizan por crecer enterrados bajo el suelo. En la naturaleza, ciertos animales como los roedores y algunos mamíferos excavadores son los principales consumidores y dispersores de las trufas, pues su capacidad de percibir el intenso aroma bajo tierra les sirve como guía irresistible para encontrarlas. Lo que asegura su dispersión hacia sitios más alejados y la continuidad del ciclo de vida del hongo (Figura 1).
El secreto detrás de estos aromas se resolvió gracias a la secuenciación de su genoma. A diferencia de muchos ascomicetos (que suelen tener genomas muy compactos), los genomas del género Tuber son en promedio un 200% más grandes. Parte de estos genes participan en rutas de metabolismo primario que producen compuestos sulfurados y aromáticos. Químicamente estos olores corresponden a compuestos volátiles que mediante estudios analíticos como la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas se han identificado al menos 60 tipos diferentes de estos compuestos encargados de generar aromas con una intensidad que varía de suave a fuerte.
Como bien se sabe, las trufas son un alimento con un altísimo valor culinario en el mercado mundial por su aroma y sabor verdaderamente agradable. Por ejemplo, el precio más elevado de una trufa blanca italiana (Tuber magnatum Picco), con un peso de 100 g, alcanza un valor aproximado a 2,750 euros, equivalente a más de $54,000 pesos mexicanos. ¿Pero por qué es tan costosas? Como se comentó antes, estos hongos crecen debajo del suelo, lo que hace muy difícil encontrarlos, para esta tarea se requieren de perros o cerdos especialmente entrenados para detectar el aroma de la trufa en la inmensidad del bosque.
El gran maestro del disfraz
Un ejemplo perfecto de mimetismo floral se reporta en hongos parásitos del género Fusarium, particularmente en Fusarium xyrophilum.Este hongo es capaz de parasitar a pastos del género Xyris, esterilizando a la planta hospedera y obligándola a no florecer (Figura 2). Esto ocurre porque el hongo secreta proteínas que interfieren directamente con las vías de señalización hormonal de la planta, deteniendo el desarrollo de la flor.
En su lugar, el hongo produce unas “pseudoflores” en las que las partes infectadas adquieren colores y brillos amarillos que imitan a los de las flores reales de la planta. Este mimetismo de color es posible gracias a que el genoma de F. xyrophilum conserva la maquinaria necesaria para producir pigmentos carotenoides. Además, el hongo genera un néctar azucarado rico en fructosa y glucosa, acompañado de un aroma agradable conformado por alcoholes aromáticos, aldehídos y ésteres. Con este engaño, logra atraer a abejas y otros insectos polinizadores, que al acudir en busca de alimento transportan las esporas del hongo hacia plantas sanas, facilitando así su dispersión.

Cuando oler mal también atrae
En los hongos no todo es dulzura: algunas especies de gasteromicetos, como los Phallales, prefieren imitar los olores de putrefacción. Esta característica resulta de la expansión de genes asociados al metabolismo de aminoácidos azufrados y a la síntesis de aminas, lo que les permite liberar masivamente compuestos volátiles que atraen a insectos coprófagos o carroñeros, como moscas (Calliphoridae) y diversas especies de escarabajos. De esta manera, ganan una estrategia de dispersión muy llamativa.
En la ciudad de Xalapa podemos encontrar distintos hongos de este grupo con olores repugnantes. Uno de ellos es Blumenavia heroica, conocido como “hongo jaulita”, que hasta ahora se ha encontrado únicamente en el bosque mesófilo de montaña de Xalapa y que desprende un olor muy fuerte semejante al vinagre. Otro caso es Phallus impudicus, comúnmente llamado “hongo velo de novia”, cuyo olor fétido se produce en la gleba, la parte fértil donde se generan las esporas. Estos aromas desagradables están compuestos por oligosulfuros, fenoles, indol y p‑cresol. Una vez atraídos por el olor, los insectos se posan sobre la gleba y, en consecuencia, las esporas quedan pegadas a sus patas, asegurando así su propagación hacia nuevos sitios (Figura 3).

Como reflexión, podemos notar que en la naturaleza los olores producidos por los hongos cumplen principalmente la función de atraer y comunicar, con el único fin de dispersar sus esporas y con ello mantener su linaje. Todo esto, a nivel molecular, representa una serie de procesos químicos y genéticos únicos para cada organismo, resultado de millones de años de evolución. De esta manera, lo que percibimos simplemente como un olor, es en realidad la expresión de distintas estrategias que contribuyen a la supervivencia, reproducción y continuidad de cada organismo dentro de los ecosistemas.
REFERENCIAS:
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Video de una mosca alimentándose de Blumenavia heroica: Mosca alimentandose de Blumenavia heroica