
El Laboratorio Arte Alameda inaugura hoy Dataspace —presentada originalmente el pasado mes de febrero como parte de ARCO en Madrid—, una muestra colectiva que “evidencia la energía y vitalidad de la producción artística en México respecto a los soportes electrónicos”, en palabras del curador Priamo Lozada.
La muestra, que se enmarca en el festival de arte electrónico Transitio MX, explora esa dimensión incorpórea producida por las nuevas tecnologías digitales bajo una perspectiva crítica.
“La mayoría de las piezas plantean una reflexión sobre el dominio de las tecnologías en la sociedad actual; esa tecnología ha borrado algunas barreras pero también ha creado otras; es necesario desmenuzar el impacto y las posibilidades de los nuevos medios y estas piezas lo hacen”, explicó a este medio el curador.
ACTIVO. Una de las características de la muestra consiste en que las piezas demandan la interacción del visitante: sin el usuario las obras están incompletas. Muy lejos ya de la pintura retiniana que se basta en la contemplación, Dataspace precisa del sujeto participante.
“En la mayoría de las piezas, el visitante es invitado a navegar en un website, a tocar unas pantallas, a interactuar con toda esa información que está circulando de forma invisible y a relacionarse con la obra ”, opinó Lozada. En ese sentido, cada espectador aporta una nueva lectura, nutre a la obra.
La exhibición presenta trabajos de siete artistas mexicanos y una venezolana que tienen en común un método colectivo de producción, de acuerdo a Lozada; “hay un autor que idea la pieza, pero luego hay otras personas tan importantes que contribuyen con la programación, con la edición, con el sonido, etc.
“Estos artistas están planteando un modelo de trabajo más parecido al de la cinematografía”, lo que reduce la manualidad de los individuos que participan.
Eso provoca que el artista se beneficie de una retroalimentación que antes no tenía.
Un ejemplo de esa interacción entre diversas disciplinas se evidencia en la pieza Frontera de Lilia Pérez, creada con apoyo del programador Omar Sánchez y del Centro Multimedia del CNA.
En Frontera, el espectador encontrará una pantalla que presenta un sujeto; “en el momento en que se acerca y toca la pantalla, lo que sucede es que el personaje de la pantalla pone la mano en el mismo lugar, sigue los movimientos del usuario como si fuera un espejo”, en palabras de Lilia Pérez.
La obra “ironiza acerca de la comunicación, porque establece contacto entre un usuario y un personaje que sólo es una representación. La pieza habla de cómo la gente que está cerca de nosotros puede pasar desapercibida en la cotidianeidad”, explicó la creadora.
Otra de las piezas que se exhiben es Semimscope, ubicada en una sala obscura donde unas lonas traslúcidas con 16 fotogramas impresos giran sin cesar, mientras son iluminadas por unos estrobos.
“La obra explora la simulación porque el mundo está generando sistemas digitales que nos llevan a una simulación perfecta, Intento que la gente se cuestione esos procesos de realidad”, expresó el creador Arcangel Constantini.
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