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La estructura para mi es una ensalada y por eso lo podemos leer de forma salteada, añade el escritor

“El vértigo del caos. Ensayos…” es un libro para leer por donde sea: Geney Beltrán

Autor El escritor duranguense Geney Beltrán Félix.

Hace tiempo que el escritor duranguense, Geney Beltrán Félix, quería abordar los temas de paternidad y la tensión entre poder y rebeldía como presencias constantes en la literatura. Para hacerlo, se hizo un listado de obras literarias a releer, pero al avanzar con las lecturas surgieron otros asuntos que quería abordar.

“No fue mucho tiempo antes de que me diera cuenta de que en realidad yo no tenía el espíritu para preparar un libro unitario, mi espíritu es más disperso y me resulta complicado mantenerme mucho tiempo en un solo carril temático, por decirlo de alguna manera”, confiesa.

En conversación sobre el libro de ensayos “El vértigo del caos. Ensayos sobre las ficciones literarias” (Almuzara, 2025), el escritor, editor, traductor y crítico literario, Geney Beltrán Félix explica que conforme se adentró en la escritura, la concepción de la publicación también cambió, “al grado de que decidí aceptar esa exploración, con la intención de llegar a un punto de darle una forma distinta al libro”.

“Creo que en los últimos tiempos se ha instaurado la exigencia de que los libros de ensayo -y creo que también pasa con los libros de cuentos- tengan una unidad temática… A pesar de eso, hay muchos antecedentes de libros con una diversidad de temas a los que une el enfoque propio del ensayista”, considera.

De modo que el libro que originalmente había pensado como una serie ensayos sobre literatura y reflexión literaria también incluyó algunos escritos de carácter autobiográfico, “quizás un poco más introspectivos o narrativos y también las brevedades del tipo aforístico, que se van intercalando”.

“Estos tres elementos son tres diferentes formas de argumentación y usualmente este tipo de estructuras híbridas se suelen aceptar cuando se trata de un escritor en su madurez, en su vejez, como si cuando uno es joven tuviera que tener cierta compostura”, continúa.

Para él “fue muy liberador buscar una estructura poliédrica, movediza, más dinámica”.

Libro. El volumen de ensayos.

VÉRTIGO

Los textos de Geney Beltrán Félix abordan cuentos, novelas, teatro, pintura y cine, como quien habla de los intereses que uno puede tener en la vida.

“Me quede con esa intención de darle una estructura libre a un impulso ensayístico que quiere abordar muy diversos temas”, señala.

Por un lado, el autor reconoce una vertiente de ensayos de exégesis literaria (análisis literario) con ensayos sobre algunos escritores a los que he abordado con mayor detenimiento -tales que Elena Garro, Jorge Ibarguengoitia a quienes dedica textos más extensos- y, por otro, están los ensayos de impronta personal.

“Es decir, es la relación emocional del ensayista con una obra a partir de alguna circunstancia, como el cuento de Horacio Quiroga con el trasfondo de la pandemia por covid… de modo que es una incorporación de esa lectura en un momento muy tenso de la vida”, ahonda.

Estos ensayos son los que “en cierta forma me liberaron o dieron pauta para aceptar que el ensayo muestra las coordenadas vitales de quien escribe”.

Apunta que aquellos ensayos que tienen un carisma analítico parecerían desprenderse de una circunstancia aparentemente objetiva, “pero no pasa nada, no hay nada malo si el ensayista presenta desde dónde lee, quién es, cuál fue su formación, qué emociones lo guían y por eso la circunstancia autobiográfica puede estar presente”.

Esa es la transición entre razón y emoción que guía la escritura ensayística de Geney Beltrán Félix.

Con el asesinato del periodista Javier Valdez (en Culiacán, 2017) de trasfondo, el autor establece una postura y reflexiona sobre las huellas que la violencia latinoamericana deja en el lenguaje y la imaginación, para recorrer un desordenado itinerario donde caben Miguel de Cervantes, Alice Munro, Toni Morrison, Emily Brontë, Luís de Camões y Gabriel García Márquez, entre otros.

“Algo que quizá a los académicos estudiosos de la literatura les puede parecer algo anecdótico, para mí es muy sintomático: que un autor decida contar cierta historia o desarrollar cierto personaje, eso es lo que me autorizó a incluir lo narrativo y lo autobiográfico”, apunta.

Geney Beltrán Félix asegura que no rechaza la reflexión “en frío”, pero sí le parece importante aceptar y exhibir “la naturaleza emocional de mucho de nuestro pensamiento”.

Los textos que integran el libro fueron escritos en los últimos 10 años y se encuentran “agrupados” a partir de las vocaciones del autor.

“Son las búsquedas que he hecho en los libros que me han interesado. Encontré distintas palabras claves para acompañar la palabra vocación, que son aspectos que van apareciendo en cada sección”, detalla sobre la organización que finalmente decidió dar a la publicación.

“La estructura para mí es de ensalada, en el sentido de que este no es un libro que se tenga que leer de principio a fin. Uno puede leer de manera salteada porque yo deseaba en el índice mimetizar mi propia libertad de movimiento, la libertad de movimiento de mi curiosidad como lector y como ensayista”, invita.

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