Cultura

La muestra abre el 11 de febrero en el MAM. “Tres son estrenos mundiales y las otras seis son piezas derivadas de otras que ya hice en el pasado”, indica el artista

Rafael Lozano-Hemmer: “El Jardín inconcluso sólo existe si participa el público”

Muestra. Rafael Lozano-Hemmer subraya que la característica “viva” de la muestra, es las obras se activarán con el calor, voz, pulso y movimientos del público.

La pieza “Jardín de corazones” se compone de 4,001 foquitos que se iluminarán con el latido de sus visitantes. Se trata de una de nueve instalaciones creadas por el artista mexicano radicado en Canadá, Rafael Lozano-Hemmer (1967), que se podrán visitar por las noches del 11 de febrero y hasta el 25 de abril 2026, en el Museo de Arte Moderno (MAM).

“Rafael Lozano-Hemmer: Jardín inconcluso” es el regreso del artista a México después de su última monográfica en el MUAC, hace 10 años. En conferencia para presentar esta nueva exposición nocturna, el artista digital comparte algunas perspectivas sobre su quehacer artístico-tecnológico y adelanta algunos detalles de las piezas que se instalarán en Sala Gamboa, el redondel y jardín del recinto.

“Tres son estrenos mundiales y las otras seis son piezas derivadas de otras que ya hice en el pasado”, indica y subraya la característica “viva” de la muestra, pues las obras se activarán con el calor, voz, pulso y movimientos del público.

Pero, añade: “Estas piezas no existen si el público no participa, utilizamos el arte como excusa de crear comunidad porque es algo que tenemos que rescatar. Crear experiencias que nos invite a hablar con otros”.

Rafael Lozano-Hemmer asegura que en su obra no hay una “predilección” por la vista y el sonido como sentidos, aunque reconoce que no ha trabajado con el sentido del olfato, pero le parece que toda la “percepción” se puede resumir “como algo activo”.

“Estamos en constante relación con nuestro entorno y en un lugar natural como este, la idea es de que el retrato, la imagen biométrica, por ejemplo, detectamos tu corazón, detectamos tu calor, detectamos tu voz, detectamos dónde estás… eso hace tu retrato biométrico”, ahonda.

Le parece que las computadoras que permiten registrar toda la información de un individuo son “policíacas”. “O sea, te están observando, te están escuchando, te están sintiendo… que ese retrato se convierta en paisaje, eso es lo que yo quiero hacer”.

Por ello destaca que en su acercamiento a la tecnología busca que ésta permita a sus espectadores ser partícipes de la pieza, sin pensar en conservar sus datos para acumularlos o sacarles provecho.

RECORRIDO ANUNCIADO

Aunque todavía no se realiza el montaje de las instalaciones, el artista detalla mediante imágenes la disposición de cada espacio.

En el cañón del jardín del MAM se instalará “Jardín de Corazones”, una versión de lo que ya se hizo en Estados Unidos.

“En 4000 foquitos, cada uno de los foquitos tiene el corazón registrado de un participante anterior. Hay un sensor, cuando pones tu mano la computadora detecta tus corazonadas y la empiezas a ver en foquitos aledaños al sensor. Cuando quitas tu mano, borras la grabación más antigua”, explica.

“De forma pretenciosa yo digo que es inspirado en la película de Macario, esa escena en donde Macario ve a cada persona representada por una velita centelleante, esa fragilidad, es algo que vengo haciendo desde hace más de 20 años con las piezas de corazonadas. Cuando se presentan en un espacio natural estamos viendo que hay una relación super interesante entre nuestra biometría y el paisaje”, continúa.

“Es siempre un memento mori: cuando la persona número 4,001 ponga su corazón en la pieza, uno va a desaparecer”, ahonda

Para él es sumamente importante incorporar en cada instalación el gesto de desaparecer, olvidar, o dejar algo inconcluso. “No lo vemos como algo malo, sino con gusto, como algo que nos da esperanza y flexibilidad, versatilidad para pensar un mundo mejor. No acumulamos esos datos, los vamos borrando y ese borrado es por lo cual esta exposición se llama jardín inconcluso”, agrega.

Por su naturaleza efímera y dependiente del espectador, cada visita va a ser diferente, “no vas a escuchar lo mismo”, adelanta.

Observa que casi todas las piezas tienen algún tipo de sensor o interfaz para que la gente tenga una interacción directa con lo que está viendo. “Entonces, se enmarcan en una especie de intervención para espacio público, pero con una vocación de dramaturgia”, continúa.

Como un alquimista que devela sus secretos, Rafael Lozano-Hemme presenta un faro sensible a la radiación cósmica, una calzada de voces que se desintegra y reconfigura a partir de la interacción de visitantes con archivos de la Fonoteca Nacional, así como una instalación sonora compuesta por tres mil altavoces, entre otras propuestas que acompañarán la muestra.

Asimismo, sobresale un “Homenaje a Felguérez” con quien tuvo amistad.

“Como a lo mejor saben el maestro Felguérez fue un pionero de la computación en México porque desde el 71 estaba haciendo gráfica por computadora. Yo tuve la enorme fortuna de conocerlo personalmente, estar en su estudio y de llamarlo amigo antes de que falleciera en COVID. Y una de las cosas que él siempre me decía es: la clave de mi trabajo es la tensión, el equilibrio y la ruptura”, relata.

Con esas coplas en mente, el artista electrónico que trabaja con disciplinas entremezcladas entre la arquitectura, teatro tecnológico y performance se inspiró en la escultura El barco México 68 (1968) que se encuentra en el MAM y decidió jugar con la perspectiva mediante una proyección, en la cual se podrá leer la palabra “equilibrio” o, en función de dónde esté parado el espectador, solo ver luz desperdigada.

LUCES NOCTURNAS

Por otra parte, para tranquilizar las preocupaciones en torno a los posibles daños medioambientales que estas luces causarían a la fauna y flora del Bosque de Chapultepec, Rafael Lozano-Hemmer comparte que tiene tres hijos quienes “son activistas medioambientales y me matarían si llego a amolar especies”.

Aclara que su instalación no consume más energía que lo equivalente a dos secadores de pelo o una aspiradora.

“Muchas de las luces tienen un filtro que se llama UV cut, en donde cortamos los rayos ultravioleta porque todas las aves migratorias se van con la luna y la luna lo que tiene es luz ultravioleta. Cuando cortas la luz ultravioleta de la luz artificial, las luces son invisibles para los pajaritos, no los atrae”, detalla.

Una de sus preocupaciones es que la gente vea la exposición y piense que solo es un desperdicio de electricidad, así que también adelantó que junto con su equipo usarán “miles de celdas fotovoltaicas, para que todo el recorrido esté iluminado con energía solar”.

“Son detalles, pero se los cuento con orgullo, porque aunque ahora hace que la exposición sea un poquito más cara, nos hace sentir que estamos conscientes de que si vas a trabajar en naturaleza, aunque sea en medio de una ciudad de esta dimensión, lo hagas con respeto”.

VE A VERLA

Las visitas a “Rafael Lozano-Hemmer: Jardín inconcluso” serán de miércoles a sábado, del 11 de febrero al 25 de abril de 2026, en horario de miércoles y jueves, de 7pm a 11pm, y viernes y sábados de 7pm a medianoche. El costo de entrada general será de $150, con acceso programado cada 15 minutos y algunos descuentos disponibles.

Al respecto, la directora del recinto Marisol Argüelles da a entender que el costo real de esta exposición sobrepasa el presupuesto institucional, por lo que necesitan recurrir al cobro de entrada.

“Es una experiencia adicional, una estrategia para poder traer eventos de este tamaño. Una exposición de Rafael implica una serie de cuestiones bastante complejas y por eso nos pusimos a sumar muchos esfuerzos, en los que está implicado el estudio de Rafael, apoyo que él mismo gestionó con el gobierno de Quebec, etcétera, pero además la exposición necesita un presupuesto de mantenimiento”, señala.

-¿Cuánto invierte el museo en esta exposición?

“Bueno, nosotros de lo que nos hemos encargado es de que el museo tenga la capacidad de recibir las piezas. La suma de estas voluntades ha estado en parte gestionada por el estudio de Rafael, que hace una enorme inversión en la producción previa a las piezas, lo mismo el gobierno de Quebec. Digamos que el museo con su presupuesto regular participa en un porcentaje menor”, responde.

“Definitivamente creo que lo que motiva a Rafael es tener una exposición de alguna manera antológica, nocturna, distinta, en un museo de su país, en el Museo de Arte Moderno. Sí nos hemos encargado de una parte proporcionalmente menor, pero pensando en el cúmulo de cosas que implica una exposición de este tamaño para tener las condiciones”, agrega.

También asegura que las visitas de quienes paguen su boleto de entrada al Museo de Arte Contemporáneo durante el día no serán restringidas de ninguna manera y el resto de la programación continuará con normalidad.

“Se permite el acceso al jardín y de hecho una de las piezas, la que está en la sala Gamboa, estará abierta al público que venga durante el día. En la noche, el museo cierra y a las 7 entra el primer grupo”, invita.

Cada visita tiene una duración aproximada de 60 a 90 minutos. Los boletos se pueden adquirir en la plataforma digital Fever y en taquilla del MAM (en Paseo de la Reforma y Gandhi s/n, primera sección, Bosque de Chapultepec, CDMX)

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