Cultura

Italia no olvida a aquel enjuto cantante que pellizcó la mente del mundo con sus letras, letanías experimentales en clave electrónica, y los homenajes a su memoria se multiplican a medida que se acerca el quinto aniversario de su muerte, que se cumplirá el próximo 18 de mayo

Recuerdan a Franco Battiato con exposición en Roma

 

Recuerdo Han pasado cinco años de la muerte de Franco Battiato pero su legado sigue intacto. Ahora, una exposición en Roma lo celebra mostrando los enseres, obras y libros que atesoraba en su villa siciliana para repasar, así, la vida de aquel cantautor y místico en perenne búsqueda de 'un centro de gravedad permanente'.

Han pasado cinco años de la muerte de Franco Battiato pero su legado sigue intacto. Ahora, una exposición en Roma lo celebra mostrando los enseres, obras y libros que atesoraba en su villa siciliana para repasar, así, la vida de aquel cantautor y místico en perenne búsqueda de ‘un centro de gravedad permanente’.

“Mi tío era una persona extraordinaria. Tenía la capacidad de ser extremadamente sencillo pero a la vez irradiar esa espiritualidad y dulzura... Cuando entraba en una sala, cambiaba la energía”, rememora, en declaraciones a EFE, su sobrina, Grazia Cristina Battiato, que ha participado en la muestra.

Italia no olvida a aquel enjuto cantante que pellizcó la mente del mundo con sus letras, letanías experimentales en clave electrónica, y los homenajes a su memoria se multiplican a medida que se acerca el quinto aniversario de su muerte, que se cumplirá el próximo 18 de mayo.

El Museo de Artes del Siglo XX de Roma (MAXXI) se ha sumado a los eventos con una exposición que hasta el 26 de abril permitirá al público asomarse al universo más personal del artista.

La vida en un volcán

En su organización ha participado la propia sobrina de Battiato, quien ha llevado a Roma algunos de los objetos que su tío custodiaba en su ‘Villa Grazia’, su casa, a la que puso el nombre de su madre, en el pueblo siciliano de Milo (sur), en las faldas de un volcán.

“Me gusta muchísimo porque ofrece un recorrido íntimo y claro del proceso artístico y espiritual de mi tío (...) y permite acceder verdaderamente a su cotidianidad”, asegura la sobrina, acompañada por un hijo adolescente de perfil ciertamente familiar.

La exposición del MAXXI es modesta en cuanto a dimensiones pero ciertamente curiosa por los objetos que incluye y su narrativa.

Uno de los aspectos más interesantes es la referencia a la casa donde Battiato construyó su mundo, mostrando algunos de los objetos que usaba o creaba en su ferviente creatividad.

Está la guitarra con la que componía, el caballete con el que cultivaba el arte de la pintura, sus cuadros de famosos, divinidades e insectos y hasta sus alfombras persas, otra de sus pasiones.

“Cada vez que viajábamos a Túnez o Marruecos volvíamos con dos o tres. La casa está llena”, asegura la sobrina.

Las meditaciones de Franco

Una pila de libros revela su interés por el saber oriental, por el tantra, los misterios del cosmos, la contemplación o la simbología sacra, mientras una grabación desde su terraza frente al mar permite imaginar su rutina de meditación.

El recorrido del MAXXI arranca en los orígenes de Battiato, cuando en los años setenta se zambulló en la búsqueda de sonidos experimentales, abandonando el pop acústico, para seguir la estela de vanguardistas como Brian Eno, John Cage o Pink Floyd.

Y sigue exhibiendo algunos de sus trabajos más aplaudidos, como los discos que marcaron su consagración: ‘L’Era del cinghiale bianco’ (1979) y ‘La voce del padrone’ (1981).

Solo este último, el primer trabajo italiano en superar el millón de copias vendidas, incluye temas ya eternos -también en español- como ‘Bandiera bianca’, ‘Cuccurucucù’ o el mayor y más famoso himno salido de su críptica mente, ‘Centro di gravità permanente’.

El título de la exposición, ‘Otra Vida’ evoca la decisión de Battiato de cambiar la fría Milán (norte) de su debut para regresar a su Sicilia natal (sur) y crear su propio bastión doméstico.

“Queremos recalcar que tras el artista había un gran hombre. Un músico, un cantautor y un pintor, pero también un pensador que escribió libros y formó el espíritu de muchas generaciones”, explica el comisario de la muestra, Giorgio Calcara.

La sala oscura

Por eso, el recorrido en este museo tiene algo de reflexión vital. Además de contemplar desde una pantalla la vista desde su villa, un recinto oscuro y aislado reproduce en su interior sus canciones para ofrecer la oportunidad de escudriñar el sentido de sus letras.

Ahí, en la soledad de la estancia negra, sus versos parecen caídos de otra dimensión. Algunos poéticos, como el afán por “encontrar el alba dentro de un anochecer” que cantaba en la ‘Prospettiva Nevski’.

Mientras que otras reflexiones, como las recogidas en su último trabajo, ‘Torneremo ancora’ (2019), se leen sobre las paredes casi como una admonición para el mundo de hoy: “Hasta que no seamos libres volveremos una y otra vez”.

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