
No existe una lengua pura, todas son la suma de hechos históricos, de contactos, de préstamos de palabras y de genes que nos hacen seres universales, por un lado, y al mismo tiempo tradicionales, pero también somos hijos del mar que viajamos a otras latitudes y enriquecemos lenguas, dice Concepción Company Company.
En entrevista, la integrante de El Colegio Nacional habla de su libro “El español. Un ADN cultural de muchas lenguas” donde realiza una travesía sobre cómo nuestro idioma se ha enriquecido del inglés, árabe, francés, italiano, húngaro… a través de los siglos, “un ejemplo de que debemos quitarnos esas telarañas de que existen lenguas puras”.
La también directora adjunta de la Academia Mexicana de la Lengua (AML) habla sobre la soberanía digital de México y se pregunta: ¿Cómo vamos a tener soberanía digital? ¿cómo vamos a generar palabras de tecnología y ciencia en español si no somos autosuficientes? La falta de recursos es un obstáculo porque el país reduce la inversión en ciencia y tecnología: hace siete años otorgaba el 0.48 del PIB y ahora es del 0.09.
LOS MOTIVOS
Concepción Company, lingüista y Premio Crónica, cuenta que el volumen, editado por El Colegio Nacional tiene su germen en esa idea de que hay lenguas puras y esa polémica de cuál es el mejor español que se habla.
“Nunca ha existido una lengua pura, incluso esa idea de que las amerindias están intactas, sin ninguna suma de palabras, es decir, que están carentes de préstamos de otras lenguas, es uno de los motivos de este libro”.
Porque, explica, de las 6 mil 100 lenguas inventariadas por el Instituto Max Planck o las 4800 registradas por el El Centro de Etnología Francesa, no hay una que no haya tenido un enriquecimiento con palabras prestadas.
Entonces, señala la lingüista, este libro titulado “El español. Un ADN cultural de muchas lenguas” es un recorrido por la historia del idioma español y “el cual inicio justamente con una idea biológica cognitiva: los seres humanos, todos, nacemos con las mismas capacidades genéticas; sin embargo, somos personas históricas que vivimos en unas específicas coordenadas espaciales y tiempo definido, lo que nos hace herederos de tradiciones y estas tradiciones están permeadas de múltiples contactos y de múltiples viajes a distintas geografías”.
En resumen, explica, somos hijos del mar que hicieron travesías de España a América, o a través de la nao de la China para arribar al puerto de Acapulco. Son encuentros con nuevos productos, otras palabras y otras personas que se contactaron y tuvieron diferentes tipos de relaciones.
Lo anterior, añade la lingüista, nos describe que lengua es una suma de genes y de hechos miméticos, heredados y copiados a nuestros semejantes, mediante esa acción natural que es el contacto.
“Y esta suma de hechos históricos y de genes nos hace seres universales, por un lado, pero al mismo tiempo tradicionales por el otro. Por ejemplo: todas las lenguas del mundo tienen formas para expresar la acción de cuando alguien le da algo a otro, es una transferencia, como nuestro verbo dar, entregar, regalar”.
Pero, indica, hay diferencias y sólo los mexicanos podemos decir, me doy, para señalar que ya no puedo seguir adelante con algo. “Ese me doy es un hecho histórico, una tradición heredada secularmente hace 500, 400 o 300 años y que tiene otras variantes ese entregar y también decimos: dar atole con el dedo, dar la machincuepa, que ya no son transferencias físicas, sino que son transferencias imaginadas. “También darse, significa que ya no puedo seguir adelante y está darlas, las puede dar una televisión o un aparato, es decir, que ya no funcionan; pero las personas también las dan, con todos sus contenidos sexuales y semánticos”.
Estos ejemplos, añade Concepción Company, nos describen que “los seres humanos somos el equilibrio mágico entre hechos biológicos que nos permite ser altamente creativos. Los señalamientos anteriores: dar la machincuepa, dar atole con el dedo son altamente creativos porque somos seres de sintaxis libre, pero al mismo tiempo, las coordenadas espaciales y culturales donde nacimos nos definen como hispanohablantes que compartimos el idioma con 500 millones de personas, pero el hecho de dar el avión, darse o darlas nos hace seres históricos mexicanos.

CONTACTO
La Premio Crónica añade que el contacto es una acción natural de los seres humanos, pero a veces algunos se extrañan de las muchas palabras en inglés que tiene el español, pero nadie se sorprende que la palabra “coche” sea del húngaro, o que la palabra “tiza” sea del náhuatl, o que la palabra “arroz” sea árabe, o que la palabra “diván” sea del francés o “espía” del alemán. Esto tiene que ver con el contacto.
Pero en este punto, explica, también hay que deslindar el contacto de lengua patrimonial. Cómo sabemos, añade, algunas formas son patrimoniales, son herencia directa del latín. ¿Pero cómo podemos deslindar esa patrimonialidad de contactos, calcos o extranjerismos?
Por esto, añade, en el libro se explica en uno de los capítulos que sólo las herencias patrimoniales se pueden generar dobletes léxicos: gordo, flaco, alto, bajo, grueso, delgado, contento, triste, alegre, triste. “Estos pares se llaman binomios léxicos y no se pueden formar con palabras resultantes del contacto -los préstamos-, ni con extranjerismos, ni con calcos”.
REPUDIO A PRÉSTAMOS
Concepción Company señala que otro de los capítulos trata de mostrar por qué los contactos y préstamos causan tanto repudio o extrañeza. Los hablantes, dice, estamos convencidos de que queremos hablar una lengua pura y eso no existe. “No hay ninguna lengua en el mundo sin adiciones. Por ejemplo, el
náhuatl está lleno de palabras del otomí, del mixteco, y el mixteco está plagado de palabras del náhuatl, como el otomí está plagado de náhuatl.
El préstamo, añade, es la palabra, no se prestan frases ni unidades menores a palabras y, cuando entran los préstamos a una lengua, hay procesos de flujo de palabras.
Por ejemplo, describe Concepción Company, los españoles prefieren préstamos adaptados, mientras que los mexicanos preferimos préstamos duros. Así, los españoles escriben whisky con G y diéresis -güisqui-, y nosotros tenemos la palabra dura whisky. “Porque la cultura castellana prefiere los préstamos adaptados a las pautas de lengua española y la cultura mexicana prefiere los préstamos duros, es por preferencias dialectales y ni es mejor, ni peor.
El capítulo más extenso, cuenta la lingüista, es un recorrido por una docena de lenguas y los préstamos que a veces ni se notan que lo son. “El lector se va a entretener y a sorprender cuando lea, por ejemplo, que las palabras “rincones”, “picha” en el sentido de penes, “melena”, “majareta” son del árabe, la lengua que más nos ha prestado palabras con cerca de cuatro mil y eso significa que debió ser un contacto muy íntimo, cultural, racial, físico, un mestizaje biológico profundo.
SOBERANÍA DIGITAL
Concepción Company hace una reflexión final y dice: ¿Cómo vamos a tener soberanía digital? ¿cómo vamos a generar palabras de tecnología y ciencia en español si no somos autosuficientes?
Explica que nuestro PIB para ciencia y tecnología era del 0.48 hace siete años y ahora es del 0.09. Se ha reducido y si lo comparamos con Japón que invierte el 4% de PIB sólo a ciencia y tecnología, o Estados Unidos que destina sólo a ciencia y tecnología casi el 5% del PIB, pues entonces no nos escandalicemos porque es más barato, más rápido y más exitoso comunicativamente decir mouse que ratón o decir que fulanito es el CEO en vez de decir director general.
¿Una muestra de que nos estamos retrasando al invertir en ciencia?
Es grave porque demuestra que no estamos invirtiendo en ciencia. A la lengua no le afecta, porque es altamente adaptable y busca las palabras que requiere como “sonar”, que es un acrónimo del inglés o “radar” que también es del inglés y “CEO”, que es también prestada.
A la que afecta es a la sociedad porque generamos dependencias altísimas y el día que nos corten la energía digital, el día que nos quieran aislar, lo pueden hacer tranquilamente porque si no generamos algo, no somos dueños de ese avance tecnológico y científico, eres dependiente y eso puede tener altos costos.