Yol Segura, poeta y guionista desarma en Tiene adentro algo que brilla (Almadía) las imágenes que han fijado lo femenino a lo largo de los siglos. A partir de la presencia de Juana Inés de la Cruz y del universo pictórico de Las meninas, Segura explora cómo arte y lenguaje participan en la construcción —y vigilancia— del cuerpo. El libro se mueve entre memoria, ensayo y poesía para cuestionar los mandatos de belleza y las violencias que estos arrastran.

En conversación, Segura compartió que su relación con Sor Juana comenzó desde la infancia. Creció en un pueblo sin bibliotecas ni librerías, donde los puestos de periódicos ofrecían pequeñas ediciones de poesía de autorxs ya consagradxs. “Fue de las primeras poetas que leí en la vida”, recuerda. Aunque en ese momento entendió poco, la figura de Sor Juana permaneció. Años después, al realizar una investigación para un documental, comenzaron a aparecer hallazgos que, sin saberlo, terminarían dando forma al libro.
Del barroco al cuerpo
Uno de los puentes centrales del poemario es la bucarofagia: la práctica novohispana en la que algunas mujeres mordían y comían fragmentos de búcaros —vasijas de barro— para conseguir una palidez asociada a la belleza. El hallazgo surgió casi de manera inesperada: mientras leía sobre el barroco y lo queer en el neobarroco latinoamericano, Segura se topó con referencias a esta práctica y su aparición en Las Meninas. A partir de ahí, el hilo se tensó.

“El pensamiento poético hace aparecer este tipo de cosas”, dice. Más que una conexión lineal, fue una acumulación de intuiciones, lecturas y asociaciones que terminaron por entrelazar a Sor Juana con la infanta Margarita —protagonista del cuadro—, ambas niñas en el siglo XVII, compartiendo época y lengua, aunque insertas en mundos distintos. Mientras una sería conducida al convento, la otra sería casada a temprana edad. Las dos, sin embargo, atravesadas por las limitaciones impuestas a las mujeres de su tiempo.
Belleza, violencia y autonomía
El libro reflexiona sobre las exigencias históricas hacia los cuerpos femeninos: delgadez, blanquitud, juventud. Para Segura, el problema no radica en las decisiones individuales sobre el cuerpo, sino en las violencias estructurales que acompañan esos ideales. “Siempre está el asunto de defender la autonomía corporal”, afirma, subrayando que no se trata de emitir juicios morales, sino de reconocer el entramado social que condiciona esas elecciones.

En ese sentido, considera que estos discursos no pertenecen exclusivamente a las redes sociales, sino que atraviesan todos los ámbitos de la sociedad.
Oro, abuelas y herencias
En el poemario aparece también la figura de la abuela, aunque no como un retrato autobiográfico directo, sino como una voz. A través de ella, Segura explora la relación entre mujeres y oro: una forma histórica de resguardo económico en contextos donde, hasta bien entrado el siglo XX, las mujeres no podían abrir cuentas bancarias a su nombre en diversos países. Las joyas funcionaban entonces como estrategia de supervivencia y autonomía diferida.
Así, la menstruación, la ropa, el oro o el deseo se convierten en capas de una arqueología íntima donde lo personal es inseparable de lo político.
Poesía y proceso
A diferencia del guion, menciona Yol, “que está destinado a transformarse en película y nunca es un producto final”, el poema es en sí mismo resultado. Sin embargo, eso no implica que el proceso sea menos móvil. Segura reconoce que el libro atravesó múltiples reordenamientos para equilibrar las presencias y tensiones internas. Su escritura, dice entre risas, es “caótica”: a veces lee y escribe al mismo tiempo; otras, solo escribe; otras más, únicamente investiga.

Para Yol, la poesía no tiene como objetivo principal ser entendida en un sentido cerrado. “Lo que permite es una multiplicidad de significado”, señala. Más que comprenderla del todo, propone acercarse a la poesía contemporánea, aquella que habla con un lenguaje y problemáticas cercanas. La poesía que importa —dice— es la que formula preguntas, incluso incómodas, o la que hace sentir acompañadx a quien la lee.
Tiene adentro algo que brilla es, en ese sentido, una invitación a mirar de nuevo: a preguntarse quién mira, desde dónde y con qué consecuencias. Entre el brillo y la herida, Yol Segura propone una fuga posible: recuperar la voz y el cuerpo como territorios de pensamiento.