Para el rapero mexicano Faruz Feet, el rap no es solo un género musical: es una forma de narrar la vida, convertir las emociones en rimas y explorar la identidad humana a través de la palabra. Con más de 15 años de trayectoria, el artista prepara uno de los momentos más importantes de su carrera: un concierto en el Pepsi Center WTC que, asegura, será tanto un espectáculo musical como una historia personal contada sobre el escenario.
En entrevista con La Crónica de Hoy, el rapero reflexiona sobre sus inicios, la dimensión poética del género y el significado de llegar a uno de los recintos más importantes para la música en vivo en México.
El descubrimiento del rap
La relación de Faruz Feet con el rap comenzó desde la infancia. Aunque en su casa se escuchaban otros estilos musicales, recuerda que fue a través de la televisión donde tuvo sus primeros acercamientos al género.
Artistas como Eminem, 50 Cent, Cypress Hill o Limp Bizkit despertaron su interés por una música que le resultaba distinta a todo lo que había escuchado antes.
“Desde muy pequeño me enamoré del rap. No es que el género me haya elegido, sino que yo me incliné hacia él desde niño. Primero lo escuchaba, y luego empecé a pensar que quería hacerlo”, recuerda.
Ese gusto temprano se transformó con el tiempo en una práctica constante: escribir letras, producir música y experimentar con los distintos recursos del rap.
La escritura como ejercicio poético
Para Faruz Feet, escribir rap implica un proceso creativo que va más allá de la simple rima. La construcción de las canciones exige técnicas específicas de escritura que convierten las letras en estructuras complejas.
“Cuando compones rap buscas muchas cosas: multisilabismo, juegos de palabras, dobles o triples sentidos. No se trata solo de que rime una palabra con otra, sino de crear algo más profundo”, explica.
En ese proceso, el rap se acerca a la poesía. Cada verso, cada rima y cada estructura forman parte de un entramado lingüístico donde el mensaje es tan importante como la forma.
“Se vuelve poético incluso. Puedes encontrar líneas donde cada palabra rima con la siguiente y al mismo tiempo está contando algo. Eso es lo que me gusta explorar”, dice.
Esta complejidad también se pone a prueba en las batallas de rap, espacios donde los artistas improvisan frente a otros raperos utilizando juegos de lenguaje, ironía y creatividad.
Faruz Feet participó durante años en este tipo de enfrentamientos, aunque aclara que siempre consideró ese formato como una forma de promoción para su trabajo musical.
“Las batallas me ayudaron a dominar muchos recursos, pero siempre mi objetivo principal fueron las canciones”, afirma.
La esencia del rap: decir lo que otros géneros no dicen
Si algo distingue al rap de otros estilos musicales, sostiene el artista, es la libertad que ofrece para expresar ideas, críticas o emociones sin filtros.
“El rap tiene esa magia de poder expresar el mensaje humano. Puede ser protesta, puede ser algo político, algo romántico o algo completamente personal”, explica.
En su opinión, muchas veces el público se queda con la imagen superficial del género —la estética o la actitud competitiva—, pero el rap es en realidad una forma de expresión cultural compleja y profundamente humana.
“Es el alma escrita en rimas”, resume.
Construir una carrera es un camino difícil
El rap tampoco ha sido un camino sencillo. Faruz Feet reconoce que abrirse paso dentro de la industria musical ha requerido años de trabajo constante.
“Llevo más de quince años en esto. Es como jugar un videojuego en modo difícil”, comenta.
A diferencia de otros artistas que alcanzan fama en pocos años, su carrera ha sido un proceso largo de aprendizaje, producción y desarrollo artístico.
Ese esfuerzo, asegura, empieza a rendir frutos. Actualmente mantiene un contrato con Warner Music Group y prepara un concierto en el Pepsi Center, un escenario que muchos artistas consideran una meta dentro de la música en vivo en México.
“Ha sido más alma y corazón que cualquier otra cosa. Nunca quitamos el dedo del renglón”, dice.
Un concierto que contará una historia
El espectáculo que prepara para el Pepsi Center no será un concierto convencional. Faruz Feet busca construir una narrativa escénica que conecte su música con su experiencia personal.

Parte de esa historia gira en torno a la canción “Ojo de Tigre”, inspirada en la idea de superación asociada a la famosa película Rocky IV y a la canción Eye of the Tiger.
Sin embargo, en su caso la metáfora tiene un significado mucho más íntimo.
Hace dos años el artista estuvo hospitalizado debido al lupus eritematoso sistémico, una enfermedad autoinmune que puede llegar a ser grave. Durante ese periodo, recuerda, su vida estuvo en riesgo.
“Estuve muy mal en el hospital. Fue una etapa muy dura. Y ahora, tiempo después, me dicen que voy a presentarme en un Pepsi Center. Para mí es un renacer”, explica.
Ese proceso personal será parte del relato que el público verá en el escenario.
“Quiero mostrar lo que hay detrás del artista. La gente ve al rapero que sonríe, pero detrás hay un ser humano con una historia”, señala.
El rap en vivo como carta de presentación
Para Faruz Feet, los conciertos son el espacio donde realmente se define la conexión con el público. Un show en vivo puede cambiar la percepción de quienes nunca han escuchado a un artista.
“Siempre he pensado que los shows son nuestra carta de presentación. Hay gente que no te conoce y de pronto dice: ‘¿quién era ese?’”, cuenta.
Esa experiencia ya la ha vivido en festivales donde, tras una presentación, miles de personas comenzaron a seguir su música en redes sociales.
Por eso, el concierto en el Pepsi Center representa un momento clave en su carrera: un espectáculo pensado para consolidar su propuesta artística y demostrar el potencial del rap en vivo.
Un antes y un después
Faruz Feet confía en que este concierto marcará un punto de inflexión. Más que un recital, promete un espectáculo que combine música, narrativa visual y una puesta en escena que muestre el lado humano detrás del artista.
“Va a ser algo increíble. Quiero que quienes estén ahí formen parte de ese momento, porque será un antes y un después”, afirma.
Para el rapero, la meta final sigue siendo la misma que cuando comenzó: convertir las experiencias humanas en rimas que conecten con quienes las escuchan. Porque, como dice, el rap no es solo música: es una forma de contar la vida.