Cultura

La novela reconstruye la vida de Juan Garrido y cuestiona las versiones oficiales al evidenciar la invisibilización de la raíz afromexicana y los vacíos en la memoria histórica de México

“Tenemos que desaprender la historia”: Diego Gómez Pickering aborda en Juan sin nombre a un africano borrado de la conquista de México

La novela Juan sin nombre, del escritor Diego Gómez Pickering, irrumpe en el panorama literario con una propuesta que entrelaza historia, ficción y crítica social para rescatar la figura de Juan Garrido, un africano libre que participó en la conquista de México junto a Hernán Cortés, pero cuya presencia ha sido relegada al olvido. Publicada por Grijalbo, la obra se posiciona como una reflexión sobre las ausencias en la memoria histórica y las narrativas que han dado forma a la identidad nacional.

El libro parte de un hecho real: la existencia de Juan Garrido, uno de los primeros africanos en llegar a América en condición de libertad y protagonista de episodios clave como la Noche Triste. Sin embargo, su historia apenas ocupa unas líneas en los registros históricos. A partir de esta omisión, la novela cuestiona el racismo estructural y la invisibilización de la raíz afromexicana, una herencia que, pese a su relevancia, ha sido minimizada en los relatos oficiales.

Lejos de limitarse a la reconstrucción histórica, Gómez Pickering opta por una estructura narrativa más compleja. La obra combina el pasado con una trama situada en un México distópico, donde una pareja de arqueólogos investiga la desaparición de vestigios vinculados a la presencia africana, en un contexto donde el poder busca borrar deliberadamente esa memoria. Esta dualidad no solo amplía el alcance de la historia, sino que también establece un puente entre los mecanismos de exclusión del pasado y los del presente.

El propio autor ha señalado que el origen de la novela se remonta a más de dos décadas atrás, cuando durante sus estudios de posgrado encontró una breve mención de Garrido en un texto académico. Ese hallazgo detonó un proceso de investigación prolongado, sustentado en archivos históricos, fuentes primarias y estudios especializados, que le permitió reconstruir, hasta donde fue posible, la vida de este personaje. “Cuando uno sabe lo que busca, lo encuentra”, ha explicado sobre su trabajo documental.

No obstante, el proyecto literario evolucionó con el tiempo. Aunque en un inicio fue concebido como una novela histórica tradicional, el autor decidió alejarse de ese formato para explorar una narrativa más libre y contemporánea. La incorporación de múltiples voces, registros y perspectivas responde a la intención de reflejar la complejidad de la historia y evitar una visión única o simplificada. En este sentido, la obra se construye como un relato polifónico que interpela al lector desde distintos ángulos.

Uno de los ejes más relevantes del libro es su reflexión sobre la historia como construcción. Para Gómez Pickering, los relatos históricos no son neutrales, sino que están atravesados por intereses, contextos y visiones particulares, lo que implica que siempre existen vacíos, omisiones y silencios. De ahí que la novela plantee la necesidad de “desaprender” la historia oficial y cuestionar qué voces han quedado fuera.

Además, la obra incorpora problemáticas contemporáneas que dialogan con el pasado, como la desaparición de personas, la violencia y la construcción de identidades múltiples. A través de sus personajes, el autor explora la complejidad del ser humano y la coexistencia de distintas identidades, alejándose de estereotipos y apostando por una representación más amplia y diversa.

Con Juan sin nombre, Gómez Pickering no solo recupera a un personaje olvidado, sino que también abre una conversación más amplia sobre la memoria, la identidad y la justicia histórica. La novela invita a mirar más allá de los relatos oficiales y a reconocer la diversidad de voces que han sido fundamentales en la construcción de México, pero que, hasta ahora, han permanecido en los márgenes.

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