
Desde la Copa Mundial de Uruguay 1930 hasta el Mundial de 2026, en el Museo Franz Mayer se pueden conocer más de 250 objetos que dan cuenta de la cultura visual del fútbol en América: “Futbol: Diseñando una pasión” está abierta hasta el 16 de agosto de 2026.
De acuerdo con Giovanna E. Jaspersen, directora del recinto, la muestra no es únicamente para las personas que aman el juego, sino para que todos “podamos participar de la conversación” en torno a la Copa Mundial de la FIFA 2026, “más allá de si nos gusta o no el fútbol”.
Para la directora del Museo Franz Mayer es importante que la conversación no se trate únicamente acerca del partido, el gol, el resultado, “sino que hay muchísimos temas socioculturales que están en la fiesta y podemos participar todas las personas”.
“Habrá quienes la vean únicamente a partir de la arquitectura, la parte urbana y los estadios, quienes se enfoquen en relación al género y los derechos humanos para estar en igualdad de condiciones y que la cancha pueda estar un poco más pareja”, considera.
“También habrá quienes se acerquen a partir de la denuncia social o lo simbólico que resulta que países como Chile o México se hayan levantado después de terremotos arrasadores, para recibir una Copa Mundial”, continúa.
Asimismo Giovanna E. Jaspersen destaca que la exposición se extiende a otros espacios del Franz con dos instalaciones: “Cubriendo la Tierra” (2009) de Demián Flores, que se encuentra en la entrada a la sala de exhibición, en el vestíbulo del museo, a modo de bienvenida para los visitantes.
Por otro lado, el claustro central fue intervenido por Rodrigo Ímaz con “Balones
ponchados”, una serie de balones de fútbol reciclados en macetas donde ahora habitan plantas en el jardín del recinto.

ONCE COPAS
Bajo la curaduría del Dr. Kevin Moore, fundador del National Football Museum en Manchester, el recorrido va en sentido cronológico y despliega identidad gráfica, el diseño arquitectónico, tecnología utilizada en el juego, tendencias de moda en las indumentarias deportivas y la apropiación de los diseños por parte de los espectadores y fanáticos.
En total, la exposición está dividida en 11 mundiales que se llevaron a cabo en el continente americano y otros dos que no son oficialmente reconocidos: el Campeonato Mundial de Fútbol Femenino realizado en México en 1971, del que ya había habido una versión previa en Italia, y el Mundial sub-17 de 2011, que se hizo en México y también quedó como país ganador.
Entre documentos, fotografías y videos, provenientes de acervos como los de la Colección Épica, National Football Museum, Museo MODO, el Archivo de Fundación Televisa y el Centro de Fotografía de Montevideo, también se encuentran uniformes que utilizaron iconos del fútbol como Garrincha, Pelé, Hugo Sánchez, Diego Armando Maradona, Bebeto, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, entre otros; así como balones, carteles y memorabilia,
Sobresalen guiños a momentos históricos, como el llamado uniforme “maldito” con el que Brasil fue derrotado en el Maracanã en 1950; la gráfica de protesta surgida frente a la dictadura militar en Argentina 1978; o cuando en México 1986, se presentó al chile jalapeño Pique, una de las mascotas más entrañables de los mundiales.
En el núcleo dedicado al II Campeonato Mundial Femenino (1971) reviven el rosa, las flores y la floritura de la imagen identitaria.
Además de ser el primer evento masivo de este tipo, aquel encuentro logró reunir a 100 mil aficionados en el Estadio Azteca -que llegaron hasta 110 mil espectadores durante la final México Vs Dinamarca- y tuvo cobertura tanto televisiva como en medios impresos, cosa inédita en eventos deportivos femeninos.
“Es algo que no debemos de dejar de lado, lo que significó en la historia de las mujeres a nivel global y que haya sucedido en México”, enfatiza la directora del Museo Franz Mayer y relata que las jugadoras tenían que bañarse con el uniforme, “porque solo tenían uno, porque no había patrocinadores”.
A nivel de innovación y diseño, Giovanna E. Jaspersen indica que mientras las pioneras tuvieron que jugar con un taco hecho para pie de varón, envueltas en estigmas de género que en ese momento se tradujeron en decisiones como pintar de rosa las porterías y otros materiales gráficos pensados para apelar a la feminidad, hoy “estamos en un sitio totalmente distinto”.
Le parece que históricamente, el fútbol también deja ver la continua lucha por definir lo que significa ser mujer y reducir las brechas de género.
La visita culmina con los carteles oficiales de las ciudades que serán sede en esta edición, la primera Copa Mundial organizada por tres países: México, Canadá y Estados Unidos.
Para más información sobre la visita y otras actividades, visita la página y redes sociales del Museo Franz Mayer.