Cultura

Tomás Díaz Cedeño (CDMX 1983), expuso en la capital de México por última vez en la extinta galería BWSMX con la muestra Vasijas, 2018; ahora regresa con Withdrawal, exposición curada por Gabriela Cepeda en la Galería Peana (Ene29-Mar21, 2026).

Hacia un Formalismo Crítico

Argenetic Ocho fotos de la exposición Withdrawal en la Galería Peana. Arriba a la derecha otras dos imágenes en BWSMX y debajo dos más en el espacio Parallel Oaxaca. (Fotos Eduardo Egea, BWSMX y Parallel Oaxaca)

Fusionando paradójicamente fiestas Rave y misticismo, Díaz Cedeño recrea tres gabinetes de baño a los que les colocó mirillas y vaciados en aluminio tanto de marcos para orificios en paredes o Glory Holes usualmente usados durante sexo anónimo así como manijas de puerta en forma de cuerdas Shibari para atar eróticamente cuerpos. Una mesa con seis pequeñas fuentes fusionan bronce con cerámica y su agua circula sobre distintos niveles entre arquitectónicos y bio-surrealistas que evocan escamas de serpiente, huevos plateados, ramas y plantas, tuberías, soleras y ángulos de metal, etc. Los largos y gruesos cables de estas fuentes se pierden en un agujero en la pared de la sala, al seguirlos caminando desde la mesa, los lejanos bajos de música electrónica diseñados por Gabo Barranco/AAAA disminuyen al irnos acercando a esa esquina. 

Iván Ilich (1926-2002) en su ensayo, H20 y las Aguas del Olvido, 1985, analiza cómo el agua ha pasado de tener un sentido natural, cultural y simbólico a convertirse en un mero recurso técnico, científico, tecnológico y de servicios con el cual se han edificado ciudades. Los gabinetes al tener como título, Baño Cósmico, conectan el uso decorativo y funcional del agua a la forma del Huevo como mito del origen usado en tantas culturas y la pérdida de sentido ideológico y social de subculturas urbanas actuales entre las que se encuentran los Raves, convertidos estos en simulacros identitarios, como también sucede con las cuerdas del Shibari, cuya ficción de control torna en una ironía a los baños, sitios que supuestamente son un último remanso de individualidad al estar libres de vigilancia.

En su muestra en Parallel Oaxaca, Almas Desposeídas, Ningún Hombre fue mi Hermano, 2014, tres esculturas de yeso en proceso de desintegración exploran tanto al azar, como al espacio y su temporalidad, y en Vasijas, 2018, se aborda el vínculo entre amuletos y tiempo; siendo que ambas exposiciones demuestran cómo Tomás ha pasado de explorar su aguda sensibilidad a los materiales —como también lo han hecho Gerda Gruber, Tania Pérez Cordova o Ektor García— para más bien virar hacia la creación de instalaciones Gesamtkunstwerke u obra de arte total, tipo de arte iniciado en México con los grupos Suma, Proceso Pentágono, etc. y más recientemente adaptado por Mariana Botey o Rolando López y hasta jóvenes como Cristóbal Gracia, Los Ingrávidos, Organización de Expedientes y Archivos, OEA, Unidad de Montaje Dialéctico, UMD, etc.; ¿Hasta qué punto Tomás Díaz Cedeño ha disminuido la exploración formal de arte y materiales para dar más importancia a los temas (proceso que he llamado como Tematización del Arte)?; ó más aún, ¿Tomás Díaz Cedeño es uno de los artistas que está fincando las bases para un Formalismo Crítico?.

IG: @egea.eduardo

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