Cultura

Esta abundancia informativa obliga a seleccionar a cada artista en base a sus alcances y logros, minimizando la visibilidad y legitimación de artistas basados en relaciones, privilegio, currículum y “éxito”,

El Gran Reinicio del Arte

Argenetic Colaboraciones Forzadas, un objeto BDSM de García y expo en Kurimanzutto. Dos pinturas “formalistas puras” de García Correa ca 2010. El Guggenheim. Mural Siqueiros - Josep Renaud, Retrato de la Burguesía, 1939 y Siqueiros, Accidente 1, 1969. (Fotos: Eduardo Egea y José Ignacio Lanzagorta)

Hoy día, la descomunal cantidad de artistas y obras en internet genera una “super epistemología global, que todo lo atrae, considera, analiza, asimila y crítica” (Ver Artgenetic, El Arte cómo un Hoyo Negro, 16Jul,2022); pero esta abundancia informativa obliga a seleccionar a cada artista en base a sus alcances y logros, minimizando la visibilidad y legitimación de artistas basados en relaciones, privilegio, currículum y “éxito”, excesos donde ha derivado El Artista como Fantasma Digital (Artgenetic, 22Julio,2023) ya que detenta una obra y carrera muertas, pero permanentes en internet.

En la Columna, Genealogía del Arte en la Era de la Información, 14Dic,2024, describo esta potencial discriminación del arte y artistas que apunta ahora a dos puntos rojos: Una brutal expulsión del ecosistema artístico de artistas establecidos y emergentes productores de obra deficiente, y ante la saturación de información, un necesario apagón y subsecuente reinicio del ecosistema del arte a partir de la naciente crisis del mercado y bajos presupuestos en instituciones. Esto ya se anunciaba en los 90’s cuando se pasó del auge de la pintura Neoexpresionista Alemana, Transvanguardia Italiana y Neomexicanismo a revisar arte de los 60’s y 70’s: vídeo, instalación, performance, Arte Conceptual, Minimalismo, Arte Povera, etc.

La actual Era de la Información permite detectar tanto artistas formalmente experimentales —como Fernando García Correa o Santiago Merino— o socio políticamente críticos — cómo Rolando López o Mariana Botey— y además, localizar la fusión de ambas prácticas como un Formalismo Crítico. David Alfaro Siqueiros sentó las bases en fusionar lo experimental y lo crítico; anticipando así a Éktor García y su mezcla de tradiciones artesanales con combatividad Queer y objetos BDSM eróticos; Santiago Merino en Colaboraciones Forzadas, 2014, “borró” el Edificio Norten dentro del Museo del Chopo con papel espejo rescatando con reflejos al edificio original; Rolando López creó un hipotético Museo Guggenheim en zona minera de Aguascalientes explotada y contaminada por Solomon R. Guggenheim. Prácticas de este tipo cooperan al Gran Reinicio del Arte al abolir modas del mercado, sobre institucionalización del arte temático y crítico y ninguneo curadorial de la experimentación formal.

IG: @egea.eduardo

Tendencias