
La Zona Arqueológica de Cuicuilco, a uno de los asentamientos donde surgieron los primeros intentos por observar el movimiento celeste, podría haber diseñado su traza urbana con relación al equinoccio de primavera, vinculado a la alineación del Sol sobre el cerro Papayo.
Así lo propone un estudio arqueoastronómico realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del Departamento de Difusión Cultural de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
La hipótesis, explicó el titular de la investigación, el arqueoastrónomo de la Sociedad Astronómica de Iztapalapa, Aarón Uriel González Benítez, sostiene que la trayectoria aparente del astro sobre el horizonte coincidiría con el inicio de las veintenas tozoztontli y teotleco del calendario prehispánico Cempohuallapohualli, las cuales concuerdan con los días equinocciales de primavera (24 de marzo) y de otoño (20 de septiembre), respectivamente.
“Si bien la globalización del equinoccio de primavera liga a este fenómeno con los días 20 o 21 de marzo, hay otros tipos de equinoccios, como el ‘medio’, que indica el punto intermedio entre los solsticios horizontales; o el ‘cultural’, definido por la calendárica contextual de un grupo humano con respecto a la equidistancia de la trayectoria aparente del sol sobre el horizonte”, explicó.
Asimismo, reveló que el edificio principal de la ENAH, así como el Anexo, la Biblioteca Guillermo Bonfil Batalla y la Torre de Investigación presentan una orientación similar a la de la urbe patrimonial, con una oscilación entre los 89° y los 90° acimutales (este geográfico), característica que los vincularía con el rumbo por donde se alza el sol durante los amaneceres equinocciales.
Dicho evento se constató el 23 de marzo de 2026, cuando el equipo de investigación pudo observar dicho fenómeno natural.
“La presencia de edificios con una orientación similar no se limita al complejo de la ENAH, ya que en las proximidades hay otros elementos urbanos que coinciden con esta característica”, dijo el arqueoastrónomo.
Algunos de ellos son de reciente creación, como el trazo reticular de la colonia Isidro Fabela y su avenida principal; otros, tan antiguos como las estructuras prehispánicas de Cuicuilco A y Cuicuilco B, localizadas al poniente de la escuela, podrían representar el antecedente temprano de arquitectura equinoccial local.
“Resulta interesante observar que las orientaciones de la arquitectura de la ENAH y de la colonia Isidro Fabela coincidan de manera cercana con lo propuesto para los horizontes equinocciales de Cuicuilco A y B, dos zonas que resguardan ejemplos tempranos de arquitectura astronómica”, acotó González Benítez.
En la época prehispánica, dijo, los núcleos urbanos constituyeron el centro del mundo para cada grupo humano, desde ahí se desplegaban los rumbos del universo verticales y horizontales, y a través del modelo “arquitectura-paisaje-sol” se expresaba cuáles eran los momentos calendáricos insignes en cada contexto cultural.
Agregó que las fuentes especializadas señalan que uno de los elementos notables del paisaje orográfico de Cuicuilco A es el cerro Papayo, ubicado al este, ya que coincide con el despunte del sol cerca de los amaneceres equinocciales.
Estos antecedentes académicos se fortalecen gracias a la geometría cuadrangular y la orientación de los edificios VI y VIII de Cuicuilco B, dos monumentos predispuestos hacia el citado montículo y el levante del sol en los días propuestos para el equinoccio cultural cuicuilca, que, de acuerdo con la hipótesis del especialista, tendría lugar entre el 23 y 24 de marzo.
Aunque se desconoce si la traza urbana actual fue diseñada con ese propósito, “resulta una coincidencia extraordinaria que podría enriquecer el amplio universo de identidades que tiene la ENAH, otorgándole un carácter astronómico”, consideró.
Por último, el jefe del Departamento de Difusión Cultural de la ENAH, José Manuel Castillo Hernández, apuntó que esta sincronía simbólica no solo mantiene viva la memoria astronómica local, sino que brinda la posibilidad de compartir la erudición prehispánica a nivel pedagógico, “enriqueciendo la formación de nuestra comunidad estudiantil y la relación que guarda este centro universitario con la zona arqueológica”.