
“Si la convivencia supone un nosotros, la pérdida supone la quebradura del nosotros”, reflexiona el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, al preguntarle sobre su relación amorosa y literaria con Almudena Grandes.
En una plática de casi media hora, acotada por la sucesión de entrevistas para radio, tele y otros medios impresos que lo buscan cada que viene a México, el escritor y crítico literario español muestra disposición para esbozar lo que él mismo denomina una “historia de amor”, la cual marcaría la literatura contemporánea en lengua española.
Al buscar en los recuerdos, el escritor nacido un 4 diciembre de 1958, en una España que vivía la dictadura franquista (1939-1975), señala que el régimen no era solamente la imposibilidad de votar, sino que en otros aspectos de la vida íntima dominaba el machismo y el sometimiento de la mujer al hombre, entre otras costumbres propias de un patriarcado.
“Entonces para mí la poesía fue indagar en la intimidad para intentar transformarla y buscar otra educación sentimental y eso de alguna manera tomó cuerpo cuando empecé a vivir con Almudena. Me identifiqué con sus novelas, con su literatura y tuve la suerte de poder vivir una historia de amor”, comparte.
A 5 años de muerte de la escritora que fue clave en la lucha feminista española, en el reciente mes de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer (8M), la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (España) emitió una moneda de colección de 10 euros de edición limitada (4000 piezas), dedicada a Almudena Grandes.
En lo abstracto, quien fue su esposo desde 1994 indica que la convivencia de pareja implica “pasar de definir la vida en el yo a definir la vida en un nosotros”, lo que después de la muerte se traduce como el quiebre de ese “nosotros”.
En lo concreto, el escritor observa aspectos de la cotidianidad que marcan ausencias. Por ejemplo, al viajar, no tiene a quien llamar para decirle si logró o no dormir en el avión e informarle que se encuentra bien.
“A la hora de preocuparse con la realidad, ya no hay esa ilusión compartida que definía la vida de un nosotros”, enlaza.
Sin embargo, a través del tiempo, en la literatura quedan plasmados muchos aspectos de esta relación, que Luis García Montero puede rastrear tanto en su propia obra como en la de quien fue su compañera y mejor lectora.
“A la hora de escribir hay una influencia directa, tuve suerte de que a Almudena le gustara la poesía y creo que mi manera de ser y trabajar influyó en que ella se preocupase por la memoria histórica”.

EL ENAMORAMIENTO
“Yo conocí Almudena en el año 92. Y empezamos a tener una historia en común que nos llevó a compartir ya la vida en 1994”, relata Luis García Montero.
Él venía de una relación anterior con una hija y ella, de una relación anterior, con un hijo. “Después tuvimos en común otra hija y formamos una familia”, continúa.
Por aquel entonces, el escritor ya había firmado el Manifiesto “La otra sentimentalidad” (1983) y Almudena Grandes escribía sobre el presente, en particular sobre la educación sentimental, “lo que significó la vida de las mujeres en la democracia, en su propia generación”.
García Montero considera que fue a partir de su involucramiento amoroso e intelectual que ella después empezó a escribir novela histórica “para ver de qué modo la sociedad española había ido evolucionando, primero con la segunda república, después con la dictadura hasta la lucha por la democracia”.
Respecto del impacto que Almudena tuvo en su poética, recuerda que al terminar un poema se lo enseñaba a ella para tener su opinión, “con muy buen juicio”. A cambio, la escritora le decía la verdad, cuando algo le salía bien y cuando no, además de corresponderle compartiendo sus novelas para que él hiciera la primera lectura.
“La verdad es que no es lo mismo leerse un poema de 30 versos que una novela de 500 páginas”, dice con media sonrisa, “pero teníamos esa complicidad de ser nuestros primeros lectores, lo cual es interesante, porque a veces es muy importante la confianza”.
Le parece que muchas veces un amigo tendrá miedo de decirle al poeta que algo no le salió o le salió mal, “pero con alguien de mucha confianza que habla desde sí mismo, no existe ese miedo y es muy importante la libertad de decir esto habría que cambiarlo, este personaje hay que matizarlo, este argumento conviene aclararlo en este punto… esa relación que tuvimos fue un lujo para mí”.
Asimismo, se siente agradecido de haber vivido un amor “donde los valores tenían que ver con la libertad, la emancipación, el respeto, la igualdad”.
“Y yo creo que también mi compromiso político le ayudó a ella a pasar de esa relación con el presente y con la transformación del presente a la memoria histórica y analizar el presente como una herencia de lo que había sido el pasado, de lo que habían sido los conflictos que heredamos en nuestra generación”.
LAS PÁGINAS
Después de publicar Habitaciones separadas (“un libro de crisis porque hablaba de ese momento en el que los sueños se pervierten y uno comprende que las ilusiones se envenenan por dentro”), Luis García Montero se sentía que se obligaba a vivir en un cuarto separado del cuarto en que vivían sus sueños.
“Y entonces conocí a Almudena y llegó la historia de amor, llegó la sensación de que esa lucha por la otra sentimentalidad que yo llevaba desde mi compromiso era posible en la convivencia diaria”.
Así concibió el título “Completamente viernes”, como celebración del día a la semana en que se veían y eran “completamente dichosos”.
“Escribí pasando de la crisis a la recuperación de la esperanza en la vida a través del amor. A partir de ahí siempre, en todos mis libros, tratasen de una cosa o de otra, pues escribía poemas de amor”, confiesa.
“Años después, cuando Almudena enfermó de cáncer, escribí otro libro que se tituló Un año y tres meses, donde expliqué todo el proceso de su enfermedad y, después de su muerte, lo que había significado la pérdida”, apunta.
A la fecha, García Montero opina que la enfermedad “le dio sentido a toda la historia de amor”, porque llorar una pérdida es indicio de un dolor muy grande, que suele acompañarse con la pregunta ¿por qué duele tanto?
Su respuesta es luminosa: “porque he tenido la suerte de conocer un amor profundo”.
“Hay mucha gente que se muere sin haber tenido la dicha de haberse enamorado o de haber vivido un amor profundo. Yo sí tuve esa suerte. Y transformó todo, transformó nuestra vida. Recuperé el sentido de la vida y del nosotros en el reconocimiento de que somos vulnerables, que nos recuerda la necesidad de los cuidados”, añade.
Actualmente, la memoria de Almudena Grandes ha cobrado espacios físicos, que Luis García Montero se alegra de encontrar.
“Acabo de participar en Sevilla, en la Rinconada, en la celebración de los Premios Almudena Grandes y cuando tomé el tren en la estación de Santa Justa, en Sevilla, llegué a la estación de Atocha Almudena Grandes: me emociona que se le pusiera el nombre de la estación de Madrid y me emociona todo lo que está reeditando la editorial Tusquets de Almudena”, agrega.
HOMENAJES LITERARIOS 2026
En otros temas, en tanto que director del Instituto Cervantes, Luis García Montero adelanta que próximamente, en colaboración con la Cámara de Diputados (México) y con la UNAM, se realizarán homenajes literarios al escritor chiapaneco Jaime Sabines
“Se está preparando un libro de homenaje a Jaime Sabines, que editará la UNAM; también en las actividades de homenaje, que por el centenario de Sabines se está preparando en Chiapas y, a final de agosto, en la Cámara de Diputados”, informa.
El libro del que habla reunirá 13 poemas de Sabines, en colaboración de algunos poetas chiapanecos y mexicanos. Se piensa presentar el libro en agosto, en la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (FILUNI).
“Y el homenaje a Cervantes se dejará para el año 27”.