Cultura

La autora chilena habla de su pasión por escribir, de su vida actual y de su reciente novela “La palabra mágica”

Isabel Allende: “No me podría jubilar porque creo que volvería locos a todos en mi familia”

Conferencia. El propósito de “La palabra mágica” es quitarle el miedo a la gente, “no solo el miedo a escribir, sino a leer”, dice Isabel Allende.

La escritora chilena, Isabel Allende se reconoce como una hiperactiva muy sana, que necesita constantemente estar ocupada. “Soy disciplinada porque este es mi trabajo, es mi vida”, según explica en una rueda de prensa internacional, con medios hispanohablantes, para hablar de su más reciente publicación, “La palabra mágica” (Plaza & Janés, 2026).

Escribir es la disciplina que estructuró su vida, de manera tal que Isabel Allende empieza todos sus libros el 8 de enero y cada día, excepto el domingo, se sienta desde temprano a trabajar con palabras.

“Eso tiene prioridad, nada más tiene prioridad, y eso es lo que trato de decir en este libro: que si lo que quieres es escribir o dedicarte a cualquier trabajo creativo, la inspiración y el talento están fantásticos, pero sin la disciplina no llegan a ser nada. La disciplina me la metió mi abuelo cuando era muy chica y me ha servido en la vida, tremendamente”, comparte.

A sus más de 80 años, la autora de la “Trilogía involuntaria” que empezó con “La casa de los espíritus”, así como de “Eva Luna” y las “Memorias del Águila y el Jaguar” -entre muchas otras novelas- considera que lleva una vida muy simple, en la que le sobran horas, y escribir es todo lo que hace.

“Lo que me apasiona, ocupa todo mi tiempo y yo ya estoy en una edad en que no tengo que preocuparme de cuidar niños, de cuidar a mis padres, de hacer aseo, de tantas cosas que tenemos que hacer en la vida. Lo único que hago es escribir, jugar con mis perros, amar a mi marido y eso es todo”.

“No me podría jubilar porque creo que volvería locos a todos en mi familia. Les da terror cuando termino un libro, terror”, añade con humor.

PARA ESCRIBIR

Lo primero es no plantearse escribir la gran novela americana, sino asumir que uno va a contar para algo e ir sorteando por el camino cómo se acomodan las cargas, invita Isabel Allende.

“Da miedo cuando uno piensa en un proyecto enorme. Si piensas voy a escribir 400 páginas sobre tal y cual cosa, la mayor parte de la gente se paraliza o se queda atrancada a mitad de camino. Pero si vamos día a día, página a página, tal como vivimos la vida día a día, se va haciendo”.

Lo que más le cuesta a ella son las primeras 2 o 3 semanas de la escritura, “porque tengo que quitarme de la cabeza la ambición de hacer algo extraordinario, simplemente contar, esperar que los personajes se vayan manifestando, que el cuento se vaya abriendo como una flor así y con cada apertura tú ves nueva, nuevas cosas que no se te habían ocurrido antes”.

En muchos aspectos, el propósito de “La palabra mágica” (2026) es quitarle el miedo a la gente, “no solo el miedo a escribir, sino a leer”.

“La mayor parte de la gente joven hoy tiene miedo de la página, porque están acostumbrados a la pantalla, lo quieren todo resumido, lo quieren todo visual. Entonces se pierde un poco el hábito y el amor por la lectura en la página. Porque nos da miedo”, señala y confiesa que le da miedo ver un libro gordo.

“Un libro gordo da terror” por lo que le parece importante recordar que es una “cosa maravillosa que a uno le cuenten algo”.

Por otro lado, Isabel Allende observa que se habla mucho de la necesidad de “una habitación propia para escribir”, pero que poco se reflexiona sobre cómo esa habitación está dentro de la cabeza.

“No es un lugar físico, es un lugar, un espacio dentro de uno, un espacio de silencio. Ahí te puedes concentrar, ahí puedes convocar a los espíritus, a los personajes, a las historias, a la memoria”, plantea.

“Todo eso viene si estás callado, pero si tienes el teléfono aquí al lado, si estás pendiente de que hizo tic porque hay un mensaje o estás pendiente de que los perros necesitan agua… no se puede. Ese silencio interior para mí es fundamental”, continúa.

Su solución es comenzar el día haciendo ejercicio y después de ir al gimnasio, evadir las noticias.

“Me meto y no veo las noticias hasta la tarde. Porque si me pongo a ver el teléfono y veo todas las brutalidades que ha hecho Trump, se me arruinó el día. Claro, prefiero que se me arruine la noche”, se ríe un poco.

Conferencia El libro.

¿CENSURA CULTURAL?

Conocida por su compromiso político, Isabel Allende observa que en Estados Unidos se vive una censura educativa a través de la economía.

“Están censurando la mitad de la historia de este país, todo lo que tenga que ver con raza, lo que tenga que ver con lucha de los trabajadores y algunos libros míos también están censurados, La casa de los espíritus está censurada en varios estados”, revela.

Sin embargo, para ella esto es un honor, “por algo lo censuran, digo yo”.

ESO QUE HAN LLAMADO REALISMO MÁGICO...

Para quien creció con una abuela clarividente, que hacía sesiones espiritistas los jueves, en su casa, resulta natural la idea de que existen muchas dimensiones de la realidad y que controlamos muy poco, que el mundo es misterioso y todo puede pasar.

“Mañana aterrizan los marcianos o se te aparece una persona que estaba muerta hace 20 años. Yo no veo fantasmas, no soy particularmente supersticiosa, pero me rodeo de presencias”, ahonda.

Con “presencias”, la escritora se refiere a seres que ha querido y que ya no está aquí -”por ejemplo mi mamá e hija que tengo aquí encima de la mesa y en el lavatorio donde saludo todas las noches, mi abuelo, el tío Ramón, perros que he tenido y se han muerto”- pero que a la vez han sido parte de su realidad e influenciado a sus personajes.

“Por eso, cuando termina mi día, yo cierro la puerta de mi oficina y no quiero que nadie entre a limpiar, ni a tocar nada, porque ahí están esas presencias esperando”, relata.

“Eso que llamamos realismo mágico, para ciertas personas es la religión, para otras el horóscopo, para otras lo que sea. Para mí es una manera de vivir en una multirealidad, que no es solamente lo palpable y lo que puedo ver y escuchar”, describe.

En esa multirealidad se encuentran las emociones, el instinto, la intuición, la imaginación y la memoria, “el recuerdo de todo lo que uno ha vivido y toda la gente que uno ha querido, si ya no están o que sí están, pero lejos”.

ESCRITURA E INDUSTRIA

En la rueda de prensa con más de 180 medios internacionales, el editor David Trías, anunció que La palabra mágica (2026) se publica simultáneamente en España, en América Latina y en Estados Unidos -en español, en septiembre se publicará en inglés- para coincidir con el estreno de la serie “La casa de los espíritus”.

“Para mí ha sido un placer editar este libro, leer este libro y releer este libro y creo que de verdad va a ser una guía maravillosa para muchos de los que quieran adentrarse en qué es la literatura. Así que nada, Isabel, gracias por este libro”, expresó quien ha sido su editor desde hace varios años.

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