Cultura

Se tiene el testamento y se sabe de las controversias entre lo que se ordena y lo que sucedió, señala Blanca González,

Proponen que la Colección Gelman se quede en México hasta aclarar controversias

Gelman. Una de las obras de la Colección Gelman.

Entre las soluciones a corto plazo frente a la polémica en torno a la Colección Gelman Santander, miembros del Colectivo de Defensa de la Colección Gelman proponen que se queden las piezas en México, “en lo que se aclaran un montón de aspectos que no están aclarados”.

“Y ahora que se tiene el testamento y se sabe de las controversias entre lo que se dice en el testamento y lo que sucedió, ¿qué tanto el INBAL puede firmar un convenio de esa magnitud, sin revisar el estado de la propiedad de lo que está firmando?”, cuestionó Blanca González, en la sesión del Seminario Patrimonio Cultural. Antropología, Historia y Legislación que puso sobre la mesa el tema “La colección Gelman. Certezas, dudas e incertidumbre”.

Organizada por la Coordinación Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la mesa contó con la participación de las periodistas culturales Adriana Malvido y Blanca González, así como la crítica de arte María Minera

quienes ahondaron en el debate que envuelve a las obras actualmente expuestas en el Museo de Arte Moderno, donde se pueden visitar hasta el mes de julio.

De acuerdo con lo que la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, ha informado, después de concluir esta exposición, las piezas serán llevadas a España temporalmente, para regresar a México “cada dos años según la Ley de Aduanas, por lo que volverá en 2028″.

Además de señalar múltiples negligencias de la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), durante la mesa moderada por el antropólogo Bolfy Cottom, las ponentes miembros del colectivo Defensa de la Colección Gelman criticaron que en la respuesta de las autoridades a las preocupaciones sobre las condiciones que protegen a la Colección y sobre el apartado 6.1 del convenio tripartito “todo se basa en confianza”.

“Todo es de palabra. Es decir, el INBAL confía en que los privados van a traer la colección de regreso, confía en que se va a mostrar de buena manera aunque el Faro Santander, museo al que va a llegar, no está ni siquiera terminado”, criticó María Minera.

“¿Por qué les estamos concediendo esa gracia de que llegue nuestro tesoro, 11 Frida Kahlos de primerísimo nivel, a un museo que ni siquiera está terminado? Confiamos en que Santander es buena onda y va a regresarlas y que Marcelo Zambrano quiere lo mejor para México y para su colección”, agregó la crítica de arte.

Asimismo, las ponentes destacaron el incumplimiento testamentario que contextualiza la polémica actual, proyectaron algunas cláusulas de dicho documento y señalaron sus preocupaciones.

INCUMPLIMIENTO

Recientemente, la titular del INBAL, Alejandra de la Paz declaró desconocer el testamento de Natasha Gelman, por ser de carácter privado.

“Yo no conozco a cabalidad el testamento. Si alguien tuvo acceso a él, no sé por qué vía, porque a nosotros no nos han permitido ver ese testamento porque obviamente es de carácter privado”, dijo en el contexto de una inauguración en el MAM.

“No puedo asentar absolutamente nada, salvo lo que el dueño anterior presentó que eran las pruebas necesarias para determinar que era legítimo propietario de la colección y por lo tanto que tenía derecho a solicitarle al INBAL permisos de exportación temporal y que esta colección pudiera viajar como viajó”, añadió.

De acuerdo con la titular del INBAL, la declaratoria de monumento artístico no tiene ningún impacto en la propiedad de las obras, de modo que “cualquier particular puede tener una obra declarada monumento artístico y eso no lo hace sujeta a ninguna acción del Estado que no sea las que están previstas por la ley, que es: su adecuada conservación, la prohibición de su exportación de manera definitiva fuera del país y que los permisos de exportación temporal tengan un tiempo claro y limitado”.

“Eso es lo que la ley dice y lo que nosotros estamos cumpliendo”, aseguró la funcionaria pública, pero al respecto, Adriana Malvido recordó que las negociaciones en torno a las piezas comenzaron con Alejandra Frausto y planteó como una omisión del Estado decir que “se trata de un asunto privado, no nos compete” a la vez que sí firmaron el convenio tripartita.

“Desde 2020, el consorcio que fundó Zambrano para negociar y guardar la colección, son más de 1 millón y medio de dólares… ¿De esto no sabía el Estado?” preguntó y señaló que en enero de este 2026 fue la Fundación Santander y no el INBAL -otra omisión- quien anunció con bombo y platillo que Marcelo Zambrano había comprado la Colección y la daba Fundación Santander para su gestión y albergue en España.

RECUENTO

“Lo que estamos viendo es que los testamentos no se cumplen y no pasa nada”, opinó la periodista cultural, Adriana Malvido.

Destacó que el cambio de nombre de Colección Gelman a “Colección Gelman Santander” y la dispersión de la obra que la integraba originalmente son dos incumplimientos testamentarios que todavía quedan por aclarar.

De acuerdo con Malvido, en la última exposición de la Colección Gelman, en Australia, ya había alcanzado un número de casi 400 obras.

“Se van a Santander 160, se exhiben aquí 68, Zambrano compró 41. No compró toda la colección, compró 41 piezas de 95, entonces, la dispersión de la colección es un hecho”, desglosó e incitó que “lo que podemos hacer es no dejar pasar las cosas así nada más, exigir que se nos aclaren”.

Para más información sobre el estado de la cuestión y la Defensa de la Colección Gelman, sigue las redes sociales @defendamoslacolecciongelman.

También puedes consultar la sesión completa del Seminario Patrimonio Cultural. Antropología, Historia y Legislación en torno a “La colección Gelman. Certezas, dudas e incertidumbre” en la plataforma youtube de la Coordinación Nacional de Antropología del INAH https://www.youtube.com/live/Fs027CugwJw

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