
Un viaje por el universo de la música y los instrumentos sonoros permite conocer su diversidad en otras regiones del planeta, mediante la exposición “Música de México y del mundo”, conformada por 358 piezas que ofrece el Museo Nacional de Antropología.
De acuerdo con un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la exposición da la oportunidad de conocer algunas de las intenciones, formas y usos de estos los instrumentos musicales en México y varios países, así como mostrar sus paralelismos, diferencias y complementariedades.
La muestra se pude visitar en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Antropología, y en la cual han sido instaladas 358 piezas que forman parte de la colección del músico e investigador mexicano del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Juan Guillermo Contreras Arias, quien estuvo a cargo de la curaduría.
Se trata de una exposición que está dividida en seis núcleos temáticos: “La música y los instrumentos musicales”, “Surgimiento de los instrumentos musicales”, “Reunir instrumentos musicales”, “Recorrido de la música”, “De juguetes a instrumentos” y “Hechura y restauración.
“Quiero mostrar la mayor cantidad de instrumentos posibles, los que pueden transmitir algo”, dijo el curador durante el montaje de la exhibición.
LA MUESTRA
De esta manera, añade la institución, se exhiben idiófonos, cuyo sonido se produce mediante la vibración de su propio cuerpo al ser golpeados, sacudidos, raspados o frotados; incluye a los membranófonos, cuya sonoridad es resultado de la vibración de un parche al ser percutidos.
Así como cordófonos, resultado de la tensión de cuerdas, y aerófonos, que generan sonido mediante la vibración de una columna de aire en su interior.
Las piezas, añade, forman parte de los instrumentos procedentes de México y del mundo. De entre las 32 entidades federativas del país resalta un tlapanhuehuetl cilíndrico con bajorrelieves; un k’ayom o timbal ritual lacandón, hecho con barro; chirimías de Jalisco, Tlaxcala, Oaxaca y Texcoco; arpas totonacas, tenek, nahuas, jaraberas, jarochas y zinacantecas; jaranas jarochas, mixtecas y huastecas, así como jirukiam (raspadores) y ténabaris (capullos de mariposa) yaquis.
El INAH explica que de América, se apreciarán panderetas de Canadá y Chile; cornetas de cuero de toro de Perú y Ecuador; gaitas colombianas y charangos peruanos y bolivianos. De África, timbales de acero procedentes de El Magreb, cornetas hechas en el sur de ese continente a partir de cuernos de gacela, y una cítara elaborada con tallos unidos, a manera de balsa, procedente de Nigeria, entre otros.
Mientras que de Europa, agrega, sobresalen gaitas gallegas, escocesas y catalanas, armónicas alemanas, una concertina italiana e instrumentos de cuerdas, como guitarras de fado, una balalaika rusa, un banjo tenor francés o un bousoki griego. Mientras que de Asia llega un sarod indio, cítaras largas de madera, conocidas en Corea y Japón como kayagûm y koto, respectivamente; y un saúng’gauk o arpa de arco de Myanmar, por mencionar algunos.
ORIGEN
El INAH señala que la creación de estos instrumentos tiene diferentes temporalidades así como de los materiales en que fueron elaboradas. “Los que serán expuestos corresponden, en su mayoría, a los siglos XIX y XX. Entre los componentes de fabricación los hay orgánicos e inorgánicos, como carrizo, corcho, astas y pezuñas de venado, hueso, piel, madera, concha, cristal, baquelita, nylon y diversos metales y aleaciones derivadas”.
Los instrumentos que se exhiben, indica, son una pequeña parte de la colección de Contreras Arias, formada por alrededor de 5,000 piezas, las cuales comenzó a recopilar hace más de 50 años, mientras se formaba como músico, etnomusicólogo, laudero y compositor, hasta integrar la colección de instrumentos tradicionales más grande del país.
“Me encontré con un mundo de instrumentos. Empecé con los de México, recorrí todos los estados para ver qué era lo que había y descubrí que es un barril sin fondo. Después, cuando salí alrededor de América, Europa y demás, la colección se fue enriqueciendo”, comentó.
Juan Guillermo Contreras Arias señala que los instrumentos han llegado a sus manos de diversas formas. Además de adquirirlas durante sus viajes, otras se han integrado a su colección a partir de donaciones e, incluso, regalos por parte de personajes de la talla de Ravi Shankar y Aashish Khan, músicos indios referentes del sitar y del sarod, respectivamente .