
Virgelina Chará (1953) es activista en derechos humanos y artista afrocolombiana candidata al premio nobel en 2005 y víctima de desplazamiento y desaparición militar de un hijo quien junto a la Unión de Costureros usan textiles bordados para “arropar” edificios como el Memorial del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, 2016, el Museo Casa de la Memoria en la Ciudad de Medellín, 2020, y por tres días, el Palacio de Justicia de Bogotá, 2022.
En México, se mostró la exposición, Tejer con el Hilo de la Memoria, 2009-14, donde arte de sobrevivientes del conflicto armado colombiano interactuó con grupos de tejedoras de Chiapas, Guerrero y CDMX, creando Quitapesares, mantas y muñecas, adaptación del bordado como herramienta de sanación emocional y perpetuación de memoria histórica y personal.
Curada por Julia Antivilo, directora de la Cátedra Rosario Castellanos de Arte y Género de la UNAM, esta modesta exposición, contó con Las Siemprevivas, colectivo que aporta acciones y ha auxiliado en el uso terapéutico del bordado a madres y parientes de víctimas de feminicidio, quienes crearon mantas y/o intervinieron objetos personales que pertenecieron a Zyanya Figueroa Becerril, Lesvy Berlín Rivera Osorio o Diana Velazquez Florencio.
Los “arropamientos” de edificios comandados por Virgelina Chará recuerdan a las intervenciones ambientales del artista Christo (1935-2020) y Jean Claude (1935-2009). ¿El arte contemporáneo está acabado, y su bagaje sólo aporta procesos para que no-artistas los apliquen a su propia realidad sociopolítica?, ¿Los gobiernos sólo impulsan museos, memoriales y actividades “ocupacionales” que crean una memoria que normaliza crímenes de Estado o lesa humanidad?; ¿El arte terapéutico es tanto distractor político como genuino método de sanación afectiva y reconciliación social?, ¿El alcance del ámbito jurídico-judicial termina cuando comienza la arte-terapia?
@artgenetic
Copyright © 2023 La Crónica de Hoy .