Cultura

Los tesoros de China y sus usos domésticos llegan al Franz Mayer

Son una muestra de la importancia cultural de ese país desde el siglo VII, mediante la porcelana: Abraham Villavicencio>>

Bordado chino antiguo
Mantón de Manila (detalle). Seda teñida, tejida y bordada con aplicaciones Dinastía Qing. Finales del siglo XVIII – principios del siglo XIX Mantón de Manila (detalle). Seda teñida, tejida y bordada con aplicaciones Dinastía Qing. Finales del siglo XVIII – principios del siglo XIX (Franz Mayer)

Paneles hechos en madera tallada y laqueada que decoraron un palacio de China durante el siglo XIX, una pecera monumental de porcelana con escenas acuáticas, así como textiles de seda con incrustaciones de hueso, son algunos de los 189 objetos de la exposición "Tesoros de China. Porcelanas y arte decorativas".

Dicha muestra estará abierta hasta el 26 de junio en el Museo Franz Mayer (Avenida Hidalgo 45, Centro Histórico CDMX) para que el público recorra tres siglos de artes decorativas chinas.

"Partimos de la importancia cultural de China desde el siglo VII como un momento importante para el desarrollo de la porcelana, material eje que atraviesa toda nuestra exposición y que a lo largo de varios siglos este trabajo con arcillas fue perfeccionándose", dijo el curador Abraham Villavicencio.

Durante la Dinastía Ming, es decir, de 1368 a 1644, los chinos lograron un refinamiento en el dominio del caolín, una de las arcillas esenciales para la preparación de porcelana.

"El caolín se extrae de una montaña de la que únicamente en China se tenía noticia. Con el tiempo, en el siglo XVIII, en Europa se descubrió otra montaña de caolín, pero hasta el año de 1700 China tenía el único hallazgo", detalló el curador.

Las porcelanas que se exhiben en el museo son platos y vasijas de la corte imperial con decoraciones de animales mitológicos propios del taoísmo y budismo, por ejemplo, los dragones como símbolo del emperador y el ave fénix como símbolo de la emperatriz. Hay otras porcelanas con motivos ambientales que se realizaron para el comercio exterior.

Una de las porcelanas que destacó el curador es la Dehua o blanc de chine que por su delicadeza y por sus esmaltes tan blancos es considerada una cerámica con valor escultórico.

“Hasta principios del siglo XX, el poblado Dehua, en la provincia de Fujian, produjo obras de un tipo especial de porcelana cubierta con esmaltes blancos satinados. Las obras más destacadas que se hicieron con esta técnica fueron imágenes sagradas taoístas y budistas, ya que el blanco está asociado al pensamiento y la contemplación”, indicó Villavicencio.

INTERCAMBIO.

En el siglo XVI, con la Dinastía Qing hubo un periodo de intercambio con Occidente gracias al contacto que establecieron los misioneros jesuitas que predicaron en el sur de China.

"Fueron intercambios fluidos en técnicas y materiales. En este período se introdujeron esmaltes polícromos para la decoración de la porcelana", señaló el curador.

En la exposición se muestra una pecera monumental con escenas propias de la corte real: música, trompetas y flores de loto, así como dos tibores monumentales, cada uno hecho en pares y cuya copia de uno se ubica en el Museo de Artes de Lisboa. La característica de estas piezas es su esmalte policromo hecho para casas señoriales y palacios en Europa y América.

También se exhibe un biombo para el comercio interno chino y que fue parte de un palacio durante el último tercio del siglo XIX. “Es una obra que se desmontó de las bisagras, son los tableros de 3.25 metros, obra de carácter palaciego”, dijo el curador.

COMERCIO.

Una vez que China se abrió al comercio con Europa, principalmente vía marítima, distintas sociedades mercantiles europeas dominaron el comercio de muebles con técnicas y materiales de China.

“Eso tuvo impacto para ambientar las casas señoriales y para que en Europa y América construyeran un imaginario de cómo era China porque seguía siendo una región remota en lo geográfico y en lo cultural. En América hubo una recreación de expresiones artísticas híbridas porque los materiales chinos fueron resignificados por artesanos en la Nueva España”, indicó Villavicencio.

Ejemplo de lo anterior son los biombos hechos de cuero y con paisajes de China fabricados en la Nueva España en el siglo XVIII, armarios de madera laquelada y abanicos con incrustaciones de hueso.

Comercio con México.

La Nao de China detonó un comercio global entre Asia y América. Los primeros barcos que llegaron a Veracruz tenían 22 mil piezas de porcelana procedentes de China. Después hubo otro tipo de hibridaciones ya que las lacas se sumaron a una tradición prehispánica y la seda ocupó un papel fundamental en la producción de extiles. 

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