Cultura

"Voz pública. Arte, activismo y feminismo" llega la Museo del Chopo

El proyecto es una mediación táctica, busca amplificar la protesta contra las violencias que nos atraviesan a las mujeres, dice Dora Bartilotti


exposición

Una muestra de este trabajo podrá visitarse a partir de este 25 de noviembre y hasta abril del 2022.

Una muestra de este trabajo podrá visitarse a partir de este 25 de noviembre y hasta abril del 2022.

El proyecto de arte participativo Voz pública. Arte, activismo y feminismo fue ideado por la artista Dora Bartilotti, antes de que iniciara la pandemia, para visibilizar la violencia de género en el contexto de las urbes latinoamericanas. Se integra por tres ejes: una plataforma en línea donde mujeres y personas no binarias que han vivido violencia comparten relatos textuales de manera anónima, a partir de las cuales se genera una base de relatos vinculada con las otras dos partes del proyecto; un Textil electrónico y sonoro que contiene esos relatos y mediante un mecanismo sintetizador de audio las expresa en voz alta; y una serie de laboratorios urbanos llamados La rebelión textil: laboratorios de textiles electrónicos y activismo feminista, en los que se crean piezas similares al textil electrónico como formas contestatarias de organización colectiva.

Una muestra de este trabajo podrá visitarse a partir de este 25 de noviembre y hasta abril del 2022, en el Museo Universitario del Chopo. “Es una mediación táctica, busca amplificar la protesta contra las violencias que nos atraviesan a las mujeres”, dice Bartilotti.

En entrevista, la artista señala que este proyecto tecno-feminista surge en el contexto actual, en que diversas formas de machismo y discriminación siguen latentes “y se traducen en diversas prácticas que nos violentan y limitan nuestras libertades, como el derecho a una vida digna, a la movilidad y, por lo tanto, el derecho a la ciudad”.

Explica que las 3 partes constitutivas de Voz pública funcionan en paralelo y en dialogo. La primera parte invita a mujeres, cuerpas feminizadas y no binaries a compartir experiencias en torno a la violencia de género desde el relato personal. A partir de estas aportaciones se genera un compendio de narrativas y relatos con los que se conforma una base vinculada a las otras 2 partes del proyecto.

TEXTIL ELECTRONICO SONORO.

Se trata de una pieza textil que funciona a partir de un pequeño circuito, un amplificador casero y un sistema de micro-bocinas entramadas como parte del diseño. Gracias a este sistema de computación embebido, se conecta a internet, retoma los textos de la base y las convierte en voz a través de un sintetizador de voz. “Así los relatos pasan del plano del texto para tomar presencia física, corporeidad en el espacio público a través del textil electrónico y sintetizador de voz”, detalla la artista

Este dispositivo remite a la tradición textil latinoamericana, así como a diversas propuestas gráficas vinculadas al activismo y la lucha feminista. La idea es que esta prenda electrónica se active en espacios públicos donde hay mayor índice de violencia, como son parques, plazas, calles y transporte público -“de pronto una hace la lista y se da cuenta de que son casi todos los espacios”- como metáfora, o mecanismo portavoz en denuncia y demanda colectiva por recuperar el derecho a la ciudad.

REBELION TEXTIL.

Uno de los enfoques principales de este proyecto son las prácticas artístico-pedagógicas que se construyen en talleres, espacios de dialogo, convivencia, reflexión y colaboración. “Nos organizamos e intercambiamos saberes que tengan que ver con estas violencias a partir el cuerpo y territorio. Se realizan mapeos, cartografías y reflexiones, al final, cada una de las participantes genera su propio textil electrónico que es la versión del prototipo inicial (el textil sonoro). A pesar de que se generan individualmente, se crean en espacios colectivos y a partir de acuerdos”, agrega Bartilotti.

De este enorme proyecto, que sigue activo hasta la fecha, se exhibirán materiales clave: una proyección la plataforma en línea para que se puedan ver las narrativas; al mismo tiempo que el textil electrónico se expone y activa, con el sintetizador de voz amplificando estas violencias; acompañado de textiles en forma de rebozo que se hicieron en una de las generaciones de Rebelión Textil y algunas faldas.

También se muestran una serie de imágenes y un video que contextualizan la activación de los textiles; así como un pequeño espacio de cartografías cuerpo-territorio: “uno mapea los espacios de vulnerabilidad a partir de los trayectos cotidianos de las participantes y el otro es una relación simbólica del cuerpo como territorio”.

DESPIECE “Tecnofeminismo”

Dora Bartilotti forma parte del colectivo Medialabmx, cuya postura tiene que ver con electrónica artesanal, procesos y prácticas tecnológicas para la reflexión política. “Eso se desencadena en muchas cosas: temas, prácticas y metodologías con que socializamos esto. Ahí hay una cosa como de hibridación de arte y vida, y una mirada descolonizadora de lo que entendemos por tecnología; hay un imaginario muy centrado en lo occidental, cuando en el sur global hay otro tipo de dinámicas tecnológicas que también son muy interesantes. Estamos en ese terreno de exploración”, comenta.