Escenario

Reseña

¿El País de las Maravillas?

Neco z Alenky

Si a alguien le comienzan a contar una historia en la que una joven llamada Alicia llega a un mundo conocido como el País de las Maravillas, después de perseguir a un conejo blanco, que lleva consigo un enorme reloj de bolsillo y murmura algo acerca de no tener tiempo, lo más seguro es que en su mente aparezca una de las diferentes adaptaciones que ha tenido la novela de Lewis Carol. Entre todas las versiones la más popular es probablemente la película animada de 1951 que hizo Disney, pero sin duda la que no tantos tienen en su memoria y que fue innovadora por atreverse a crear este mundo ficticio lleno de sorpresas, en base a una nueva perspectiva que nadie ha repetido, es la cinta del animador checho Jan Švankmaje : Neco z Alenk.

Estrenada en 1988 mezcla el stop motion y la acción en vivo para adentrar al espectador en una aventura que más que positiva y mágica, en donde todo es posible (como lo han hecho otras adaptaciones), las aventuras de Alicia en esta ocasión pueden llegar a sentirse como una pesadilla o un sueño poco convencional.

La creación del País de las Maravillas se siente como si hubiera sido construido desde la justificación de que los miedos de las infancias muchas veces no tienen un criterio realista.

Es difícil afirmar, pero fácil de imaginar que dentro del proceso creativo del director, éste haya recurrido a recopilar pesadillas para inspirarse en los visuales a veces caóticos, en los que las escenas cuentan con muchas cosas sucediendo al mismo tiempo. Al igual que en los sueños, es como si el inconsciente incapaz de controlar las imágenes que genera, soltara todo lo que se le ocurre.

Estos visuales anteriormente mencionados no son otra cosa más que los personajes que comúnmente forman parte de Alicia en El País de las Maravillas (El Sombrero, La Reina de corazones y su corte, el Conejo) y otras criaturas grotescas que el propio Švankmaje se inventa y les da vida con trozos de madera rotos, huesos, gusanos, tijeras, calcetines, animales disecados y una casa de muñecas en la que cada habitación es diferente a la otra.

Dicho trabajo destaca por su propuesta atrevida que no se queda en una idea mal ejecutada, y que perdura en la mente del espectador tiempo después de ver la película. Igual y no se quedan todas y cada una de las imágenes que conforman a la producción cinematográfica pero la curiosidad que genera de un mundo por explorar ayuda a que la película no se estanque entre tantas locuras.

El título: “Neco z Alenky”, se traduce como “Algo de Alicia” y sin duda se puede percibir como si alguien juntara a un grupo de personas para que escuchen su versión de un suceso. Y que la forma en la que narra el hecho es con tanta seguridad que es imposible cuestionar las vivencias que jura que tuvieron lugar.

A lo largo de la película además de ser la protagonista, Alicia cumple un papel de narradora. Dentro de los pocos diálogos que dice, cada una de sus participaciones es concisa y un medio que inteligentemente es empleado para confundir aún más a la audiencia, un ejemplo de eso, son sus palabras durante el prólogo: “ Ahora verán una película. Para niños. Quizás”.

Al igual que estas oraciones,conforme Alicia cruza de una habitación a la otra, todo se vuelve más extraño e inquietante. Una forma de capturar la atención de manera brillante.

Si bien la coherencia del guion se puede llegar a perder en algunos momentos, debido a que las acciones consecutivas no son manejadas de una manera tradicional para que quien vea la película comprenda todo de una manera de acción- reacción, todos los elementos se encaminan hacia un mismo objetivo de atmósfera bizarra.

Y para terminar de alejarse de una narrativa clásica, la banda sonora no es para nada esperanzadora; con una mezcla de ruidos extraños y golpes que parecen venir de otra dimensión el cineasta Jan Švankmaje le da la vuelta a la popular novela.

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