Hay ciudades que administran su presente y otras que se atreven a diseñar su futuro. Guadalajara, al iniciar 2026, parece haber elegido lo segundo. Y no es una intuición romántica: es una suma de decisiones, gestos políticos y anuncios concretos que dibujan una narrativa clara. Verónica Delgadillo acelera. Acelera en obra, en calle y en visión.

El anuncio del plan de obra pública por 2 mil 200 millones de pesos no es una cifra lanzada al aire ni un acto de pirotecnia presupuestal. Es, en términos urbanos, una declaración de intenciones. Un liderazgo que no solo administra, sino que transforma el tejido urbano con una inversión histórica. En una metrópoli donde durante años se confundió la gestión con la inercia, este plan irrumpe como una apuesta por el movimiento: calles que se intervienen, espacios públicos que se dignifican, servicios que se actualizan y barrios que vuelven a ser habitables.

Pero la aceleración no ocurre solo hacia adentro. Mientras la ciudad afina su maquinaria local, la alcaldesa ha decidido levantar la mirada y colocar a Guadalajara en el mapa donde se juegan las decisiones grandes. Su paso por Madrid y Barcelona no fue turismo institucional ni foto protocolaria. Fue una misión de estado, de esas que buscan amarrar inversiones, intercambiar modelos exitosos y, sobre todo, posicionar a la ciudad ante el mundo.
En Barcelona, el diálogo con su alcalde permitió contrastar experiencias de movilidad, sostenibilidad y regeneración urbana. No se trata de copiar recetas, sino de hermanar visiones: ciudades compactas, humanas, que apuestan por el espacio público y la innovación. En Madrid, las reuniones de alto nivel —incluida la que sostuvo con el presidente de la Federación Española de Futbol— colocaron a Guadalajara en la conversación previa a uno de los escaparates globales más potentes del siglo: el Mundial de Futbol 2026.

Aquí está uno de los puntos clave del momento político que vive la ciudad. Para este gobierno, el Mundial no es solo un torneo ni una fiesta de 90 minutos. Es una plataforma. Una oportunidad irrepetible para consolidar turismo, atraer inversión, generar empleo y proyectar una imagen moderna y confiable. Los reconocimientos internacionales recibidos en España, ligados a innovación urbana y sostenibilidad, validan que el modelo de gobierno que se impulsa en Guadalajara no es improvisado: es referente.
Guadalajara ya no solo compite con otras ciudades del país, bajo el mando de Verónica Delgadillo, la ciudad juega en las grandes ligas internacionales. Y jugar ahí exige algo más que discursos: exige resultados visibles.
Y reitero, la inversión anunciada —más de 2 mil millones de pesos en obra pública— funciona como garantía. Los 2,000 millones de pesos en obra pública son el motor interno de una ciudad que afuera, en Madrid y Barcelona, ya es reconocida como la joya de México. Es la lógica correcta: no hay proyección internacional que resista si las banquetas están rotas, si el alumbrado falla o si los parques se abandonan. Primero la ciudad vivible, luego la ciudad global… O mejor ambas al mismo tiempo.
Hay además un elemento que no suele aparecer en los boletines, pero que la gente percibe con claridad: la presencia. La presidenta municipal en las calles, colaborando en jornadas de embellecimiento, supervisando obras, dialogando con vecinos. No es solo imagen; es una forma de gobernar que busca que las cosas sucedan y que la gente las vea. En tiempos de desconfianza, esa cercanía se vuelve capital político real.

Todo esto apunta a algo más ambicioso que un buen arranque de año. Se trata de la consolidación de proyectos y de la intención de construir un gobierno de largo aliento. No el de la ocurrencia de un periodo, sino el que deja bases: infraestructura, relaciones internacionales, prestigio institucional y una narrativa de ciudad moderna.
El 2026 apenas comienza, pero Guadalajara ya corre. Corre hacia el Mundial, sí, pero también hacia una idea más amplia de sí misma. Una ciudad que se reconoce metropolitana, competitiva y orgullosa; que entiende que el futuro no se espera, se construye. Y en esa carrera, hoy por hoy, por eso: Vero Delgadillo acelera.