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Los pendientes que deja FITUR

Fitur — Del pasado 21 al 25 de enero, se celebró en la ciudad de Madrid la 46a edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), y por primera vez, México participó como país asociado.

Esta Feria es uno de los eventos líderes a nivel mundial y el más importante para los mercados de Iberoamérica. Durante este año, FITUR reunió a 156 países y a más de 9 mil 500 empresas. Contó con una participación que superó los 255 mil visitantes, y la Comunidad de Madrid reportó además, un impacto sobre la ciudad de más de 485 millones de euros.

Como ya se ha señalado en todos los medios, México hace historia en FITUR con la instalación del pabellón más grande y numeroso de su historia y con la participación de las 32 entidades de la República. En ese sentido, México mostró una oferta turística amplia y diversa, y que puede competir en cualquier segmento turístico a nivel internacional: desde las Ciudades Patrimonio Mundial y playas entre las mejores del mundo, hasta la riqueza de las rutas gastronómicas.

Logro, sin duda, de la Secretaría de Turismo de México y del trabajo coordinado con la misma Embajada para el posicionamiento internacional de esta iniciativa.

Sin embargo, durante los días del evento, también tuvimos ocasión de escuchar los discursos de los representantes y funcionaros mexicanos que viajaron a Madrid y de la escenografía difundida en redes sociales. Constatar también, el uso de foros internacionales como espacios de exhibición política, más que como plataformas reales de trabajo y de vinculación de las diferentes secretarias de turismo estatales con los tour operadores europeos.

Además de reconocer el despliegue del pabellón más grande, como si el éxito se midiera en metros cuadrados, ahora es importante dar a conocer -a fin de justificar la inversión pública que se realizó- los indicadores claros y comprobables de retorno para la industria turística mexicana.

En ese sentido, y más allá de la buena presencia mediática que logró SECTUR, se tienen que divulgar los acuerdos firmados, cartas de intención o negociaciones avanzadas que se dieron en el marco de la Feria, y el valor económico estimado de esas oportunidades, así como el horizonte de tiempo previsto para su capitalización.

Hay que saber qué resultados concretos dejó FITUR en términos de nuevas rutas aéreas y frecuencias adicionales, y los nuevos acuerdos comerciales, incentivos y estrategias de largo plazo con aerolíneas europeas, por ejemplo.

Y si México, como lo señala la secretaria de Turismo Josefina Rodríguez, aspira a ser el 5º país más visitado del mundo para 2030, superando a Italia, es necesario presentar la hoja de ruta pública que conecte FITUR con ese objetivo global, y qué rol estratégico juega la presencia de nuestro país en estos foros internacionales dentro de ese mismo objetivo.

Por otra parte, México, como se mostró la semana pasada en Madrid, posee uno de los capitales culturales más potentes y diversos del mundo. Sin embargo, cuando ese capital se comunica casi exclusivamente desde el folklore y la postal festiva, se desaprovecha una oportunidad estratégica de enorme valor. La riqueza cultural de nuestro país no se agota en la tradición: es dinámica, contemporánea y muy conectada con los lenguajes globales.

El viajero europeo, ya no solo busca sol, tacos, catrinas y mariachis. Busca cultura viva: arquitectura contemporánea, patrimonio reinterpretado, diseño, gastronomía de vanguardia, innovación y experiencias transformadoras y propuestas con sentido.

La pregunta es inevitable: ¿eso fue lo que México mostró en FITUR? ¿O seguimos proyectando una imagen anclada en una estética festiva que, además de formar parte esencial de nuestra identidad, no siempre conecta con públicos más exigentes y ubicados con las tendencias del turismo de alto valor cultural?

La cultura, además de ser el principal rasgo identitario de México, es también una herramienta de posicionamiento y desarrollo económico.

México necesita mantener una presencia activa en las grandes ferias internacionales. Pero esa presencia necesita evolucionar. No se trata solo de estar, sino de la forma en la que participa: menos festival y más estrategia; menos narrativa y más indicadores; menos presencia y más retorno medible.

Aspirar a posicionarnos entre los cinco principales destinos turísticos del mundo, no se logra solo con visibilidad o despliegues escenográficos, sino con decisiones de negocio bien ejecutadas.

*Presidente de Fundación Monumental México

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