Tomar el control: el primer gran paso. Cuando Verónica Delgadillo asumió la presidencia municipal de Guadalajara aquel 1 de octubre de 2024, dejó claro cuál sería uno de sus primeros compromisos: resolver el problema de la basura.
No era un tema menor. Durante años, el servicio de recolección arrastró quejas, retrasos y montones de bolsas acumuladas en las esquinas. La decisión fue contundente: el Ayuntamiento retomaría el control del servicio.
Así que con una inversión histórica de más de 589 millones de pesos, se adquirieron 160 camiones recolectores nuevos, una apuesta que permitió que el municipio dejara de depender de empresas privadas que no cumplían con los contratos.
Más que una compra de vehículos, fue una señal política y administrativa: la ciudad recuperaba la capacidad de hacerse cargo de su propia limpieza.

Cuando el camión sí pasa
Y los resultados empezaron a sentirse pronto en la vida diaria de los tapatíos.
Con la municipalización del servicio, la eficiencia de recolección pasó de un irregular 50% a 60% a un sólido 95%, estabilizando rutas en las 441 colonias del municipio… el camión pasa hasta en los de Semana Santa o dicho de manera simple: ahora el camión pasa cuando tiene que pasar.
Eso puede parecer básico, pero en una ciudad grande es una pequeña revolución cotidiana.
Las calles dejaron de acumular bolsas y los vecinos volvieron a confiar en los horarios. Esa regularidad cambia la dinámica de los barrios: menos basura en las banquetas, menos malos olores y más disposición de la gente para cuidar su entorno.
Y es que cuando el servicio funciona, la ciudad respira diferente.

Los Escuadrones de la Limpieza: la ciudad que responde
Pero el plan no se quedó solo en recoger basura. Con una inversión de 132 millones de pesos, el Ayuntamiento creó los “Escuadrones de la Limpieza”, 11 equipos especializados que ahora atienden reportes de podas, bacheo, limpieza de mobiliario y descacharrización.
La idea es que los problemas de servicios públicos no se queden esperando semanas. Este modelo descentraliza la atención y permite actuar rápido en las colonias.
Además, la estrategia también dignificó a quienes hacen posible este trabajo todos los días: cerca de 500 trabajadores fueron contratados o mejoraron sus condiciones laborales, reconociendo que la transformación urbana comienza con quienes están en la calle desde temprano.
No es casualidad que el lema de la administración sea “Guadalajara Limpia”, ni que en 2025 el presupuesto de servicios públicos aumentara 34%, superando los 3 mil millones de pesos.
En pocas palabras: invertir en limpieza también es invertir en calidad de vida.

Una ciudad limpia rumbo al Mundial
Y es así como el esfuerzo empezó a trascender fronteras. El 5 de marzo de 2026, en Ciudad de México, Guadalajara recibió el Premio Trayectoria en la Gestión de Residuos 2026, otorgado por DSLATAM (ISWA México), en reconocimiento internacional que coloca a la ciudad como referente regional en manejo integral de residuos.
Pero más allá de los premios, el verdadero objetivo se ve en las calles: una ciudad limpia que se prepara para mostrarse al mundo durante la Copa Mundial de la FIFA 2026.
La apuesta es que quienes lleguen encuentren una Guadalajara ordenada, viva y orgullosa de su espacio público.
Y ahí también entra la ciudadanía. El modelo promueve una corresponsabilidad: sacar la basura a tiempo, respetar los horarios y barrer la calle, es decir, mantener limpia la colonia.
Porque al final, una ciudad limpia no solo tarea del gobierno, es una cultura compartida.
Y cuando el camión pasa, las calles se ven bien y la gente participa, la ciudad se siente —literalmente— más habitable.