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“Todas las opciones están sobre la mesa”, avisa; Guterres “impactado” por la represión del régimen teocrático

Trump considera atacar Irán, mientras se dispara a 538 el número de muertos

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Exilio iraní en pie de guerra Manifestantes queman un retraton del líder supremo Ali Jamenei en Londres (NEIL HALL/EFE)

El régimen de los ayatolás se encuentra acorralado por dos frentes: uno interno, el de millones de iraníes hartos de décadas de fanatismo religioso y penurias económicas; y otro externo, el de las amenazas de Donald Trump de una intervención armada si no cesa la represión contra el pueblo.

El presidente estadounidense reconoció este domingo que ha sostenido conversaciones preliminares con su gabinete de seguridad sobre acciones contra Irán, incluyendo bombardeos sobre objetivos militares. De concretarse la amenaza, sería la segunda vez en menos de un año que Trump ordena atacar Irán, luego de los bombardeos de junio contra instalaciones nucleares.

“Todas las opciones están sobre la mesa para el presidente Trump, pero ninguna decisión se ha hecho", indicó un funcionario a Axios. Otro apuntó que las discusiones incluyen ataques militares (cinéticos), pero la mayoría de las alternativas son no cinéticas (guerra electrónica, sanciones, presión diplomática).

Las discusiones militares continuarán esta semana, según tres funcionarios citados por el Washington Post, que detallan que el Pentágono podría intervenir con opciones letales o no letales, como ciberataques para impedir que Irán limite el acceso a internet a los manifestantes.

Pese a la indecisión, Trump “está considerando seriamente los ataques“, que apuntarían a objetivos no militares en Teherán, reportó el New York Times.

En respuesta, el presidente del parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, advirtió que, en caso de un ataque estadounidense, tanto Israel como las bases militares y barcos de EE.UU. en la región “serán objetivos legítimos“.

El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió a Irán a abstenerse del uso de la fuerza desproporcionada tras superarse las 500 muertes por las protestas. La organización HRANA elevó la cifra a 538 muertos y 10,675 arrestos, incluidos menores y estudiantes.

En este contexto, Guterres pidió máxima moderación y la restauración de comunicaciones en Irán, donde el régimen ha cortado internet por más de 72 horas.

El exilio en pie de guerra

Mientras el régimen chiita endurece la represión, la diáspora iraní (entre 4 y 5 millones, casi la mitad en EE.UU., especialmente en Tehrangeles) se moviliza con la esperanza de que caiga la teocracia chiita instaurada tras la revolución islámica de Jomeini.

En las manifestaciones, se vieron banderas persas e incluso de Israel, y se quemaron retratos del líder supremo, Ali Jameneí, considerado unánimemente como terrorista.

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