
Lo que inició como una tarde de juegos se convirtió en un infierno para un menor de 11 años que fue invitado por su amigo, un niño de apenas 12 años, a pasar la tarde en su casa.
De acuerdo con algunas versiones de los hechos, la intención del menor se torció de manera brutal, pues secuestró a su compañero, le impidió pedir auxilio y lo sometió a torturas físicas con un cuchillo caliente y un aerosol que causó quemaduras dolorosas en varias partes de su cuerpo.
Durante más de dos horas, el menor sufrió estos violentos actos de tortura, todo hasta que logró escapar por su propia cuenta y regresar a su hogar, donde fue atendido por paramédicos y posteriormente apoyado para denunciar ante la Guardia Civil.
¿Qué ocurrió exactamente?
Los niños se conocían desde hacía al menos cuatro años, lo que hace aún más desconcertante todo lo ocurrido. La invitación parecía normal: jugar, convivir, pasar la tarde.
Tortura y amenazas
Con un cuchillo caliente en mano y aerosol para infligir quemaduras, el agresor mantuvo al otro pequeño, exigiéndole obediencia e incluso quitándole el teléfono para evitar que pidiera ayuda.
Las quemaduras afectaron zonas sensibles del cuerpo y la situación se prolongó hasta que la víctima consiguió escapar poco antes de las 8:30 pm.
Rescate y denuncia
De regreso en casa, la familia no dudó en llevar al niño a urgencias para una evaluación médica inmediata y, posteriormente, formalizar la denuncia ante la Fiscalía de Menores, pues, por la edad de ambos, el proceso queda bajo la jurisdicción especializada en casos de menores.
Este episodio no solo impacta por su violencia, sino por lo que plantea sobre la infancia, la agresividad temprana y la responsabilidad social. ¿Cómo un niño puede planear y ejecutar daño intencional a otro? ¿Qué factores familiares, emocionales o sociales pueden influir en este comportamiento? Son preguntas que padres, docentes y expertos en psicología infantil ya están discutiendo tras la difusión del caso.
Además, el hecho de que el agresor haya amenazado incluso a vecinos subraya la complejidad de la situación familiar y comunitaria alrededor del menor.
Casos de violencia infantil
Aunque este caso ocurrió en Los Barrios, Cádiz, España, ha llamado la atención por el nivel de violencia entre niños de edades cercanas, hay antecedentes que muestran que los delitos cometidos por menores no son un fenómeno aislado en el mundo:
- En Reino Unido en 1993, dos niños de 10 años secuestraron y asesinaron al pequeño James Bulger, un caso que aún se estudia en criminología por su impacto social y legal
- En Estados Unidos, casos como el de Gabriel Fernández, un niño de 8 años torturado hasta su muerte por adultos en su entorno familiar, muestran la diversidad y gravedad de la violencia contra menores en distintos contextos
- El secuestro prolongado de Jacob Wetterling en 1989 en Minnesota marcó décadas de discusión sobre la seguridad infantil y la respuesta policial
Estos antecedentes, aunque de naturaleza distinta, ayudan a comprender que la violencia contra menores es un problema multifacético que requiere atención interdisciplinaria.