
Cuatro semanas de guerra — Al entrar en su quinta semana el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, al incremento del precio del barril de petróleo también se asoma un aumento en el precio de los alimentos, toda vez que la guerra ha provocado escasez de fertilizantes, debido al cierre casi absoluto del estrecho de Ormuz, lo que ha derivado en falta de insumos para agricultores del mundo, afectados también por el aumento de las temperaturas del planeta.
De acuerdo con Carl Skau, subdirector ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), los agricultores más pobres en el hemisferio norte dependen de la importación de fertilizantes desde el Golfo Pérsico, y la escasez coincide con el inicio de la temporada de siembra, destacó el funcionario de esta agencia de la ONU y de lo que hizo eco la agencia Associated Press.
El representante del PMA resaltó que “en el peor de los casos, esto significa cosechas más pequeñas y la pérdida de cosechas durante la próxima temporada. En el mejor de los casos, el costo más alto de los insumos se trasladará al precio de los alimentos el próximo año”.
Irán está limitando seriamente los envíos a través del estrecho de Ormuz, una vía por la que normalmente pasa alrededor de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial y casi una tercera parte del comercio global de fertilizantes.
El nitrógeno y el fosfato —dos nutrientes principales para los fertilizantes— corren un riesgo inmediato debido al bloqueo.
Los suministros de nitrógeno, incluida la urea --el fertilizante más comercializado, que ayuda a las plantas a crecer y aumenta los rendimientos--, son los más afectados debido al retraso de los envíos y al drástico aumento de los precios del gas natural licuado, un ingrediente esencial.
BRASIL
Sobre este punto, la Confederación Nacional de la Agricultura de Brasil (CNA), uno de los gremios de agricultores que concentra a los mayores productores mundiales de alimentos, destacó que la falta de fertilizantes amenaza al sector justo cuando comienza a recoger la primera cosecha del año.
Bruno Lucchi, director técnico de la CNA, reportó que la escasez de diésel en algunas regiones, el salto del precio de este combustible consumido por la maquinaria agrícola y la caída de la oferta mundial de fertilizantes, de los que Brasil es un importante importador, presionan los precios de los granos tanto para su exportación como para el mercado interno.
“En este momento lo que más preocupa a los productores rurales es el precio del diésel dado su uso intensivo en las máquinas del campo y en los camiones que envían la producción a los mercados”, explicó Bruno Lucchi.
El dirigente gremial aseguró que los productores están recogiendo en este momento las cosechas de soja y arroz en todo Brasil e iniciando el cultivo de maíz, y no pueden dejar pasar el momento, por lo que son obligados a pagar el precio que les pidan por los combustibles.
Y, como consecuencia de la guerra, los precios del diésel se dispararon un promedio del 19,4 % en Brasil, que importa casi la tercera parte de su consumo, según datos de la Asociación Brasileña de Operadores Logísticos (Abol).
La crónica de Hoy 2026