
La Misión Internacional Independiente de Investigación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Irán dio a conocer que existen “motivos razonables” para asegurar que Estados Unidos cometió posibles crímenes de guerra durante dos ataques efectuados el 28 de febrero de este año, al inicio del conflicto contra territorio iraní.
El informe inicial fue presentado este jueves ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, la cual analiza específicamente los bombardeos contra una escuela en Minab y una zona residencial de Lamerd, ambas ubicadas en el sur de Irán.
La organización expuso que ambos sitios eran objetivos civiles “claramente identificables”. El ataque en Minab fue realizado con misiles Tomahawk contra una escuela, mientras que en Lamerd se emplearon misiles de precisión que dispersaron perdigones de tungsteno sobre un complejo deportivo y una zona residencial.
La misión indicó que el ataque contra la escuela de Minab ocasionó la muerte de más de 150 personas, incluidos 120 menores de edad. De acuerdo a sus conclusiones preliminares, Estados Unidos “cometió el crimen de guerra de lanzar un ataque indiscriminado con muerte y lesiones a civiles o daños a bienes de carácter civil”.
Las autoridades estadounidenses no han asumido directamente la responsabilidad por el ataque ni han hecho públicas las conclusiones de una investigación del Pentágono sobre el bombardeo. En mayo se informó que dicha investigación estaba próxima a concluir.
Señalamientos contra Irán
El mismo informe documentó posibles crímenes de lesa humanidad cometidos por las autoridades iraníes a lo largo de la represión de las protestas que precedieron al conflicto.
La misión detalló que las fuerzas de seguridad iraníes provocaron muertes a una “escala alarmante” y mencionó que la población civil quedó atrapada entre “graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad cometidos por su propio gobierno, y el conflicto mortal de la nación con Estados Unidos e Israel”.
La misión de investigación de la ONU ha documentado anteriormente graves violaciones de derechos humanos en Irán y ha destacado probables crímenes de lesa humanidad con la represión de protestas.
Por su parte, Irán ha rechazado la legitimidad de las investigaciones de Naciones Unidas acerca de su actuación en las protestas y ha cuestionado las acusaciones formuladas por organismos internacionales.