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El premier israelí demanda a 10 medios por publicar que EAU y Egipto le advirtieron días antes que se gestaba un atentado desde Gaza

Netanyahu, acorralado por el 7-O: ¿Desoyó las alertas del ataque de Hamás?

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La sombra de la sospecha Foto de archivo de Netanyahu y su aliado árabe, el emir de Abu Dabi, Mohamed Ben Zayed, a quien supuestamente visitó este domingo pasado para asegurarse de que negará haberle alertado del ataque de Hamás

Se calienta el fin de campaña para las elecciones en Israel del 28 de octubre por el lado más doloroso para la sociedad israelí: la sospecha creciente de que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, que aspira a un séptimo mandato, fue informado por diversas vías de que Hamás preparaba un gran atentado, como efectivamente ocurrió el 7 de octubre de 2023, el mayor ataque que ha sufrido Israel desde la fundación del Estado judío, en 1948.

Este martes, el Likud, el partido liderado por Netanyahu y el mayoritario en el gobierno de coalición más radical y nacionalista de la historia de Israel, anunció que el mandatario interpuso una querella por difamación contra 10 medios y periodistas israelíes por publicar que tanto el jefe de la Inteligencia egipcia, Abbas Kamel, como el presidente de Emiratos Árabes Unidos, el emir de Abu Dabi Mohamed bin Zayed, advirtieron a Netanyahu de que “algo grande se preparaba” desde la Franja de Gaza contra Israel.

Entre los medios acusados están el diario Haaretz, el más antiguo del país; Yedioth Ahronoth y su versión digital YNet, el más leído, y el Canal 12 de la televisión, el de mayor audiencia, así como varios periodistas acusados a título individual de esos mismos medios y otro que trabaja para los medios estadounidenses Axios y CNN.

¿Libelo de sangre?

“Se interpone a este Honorable Tribunal una demanda por difamación”, recoge la denuncia presentada por Netanyahu en el Tribunal del Distrito de Jerusalén, que añade que se trata, además, de “libelos de sangre”, la acusación más grave de antisemitismo, que se remonta a la Edad Media, cuando se difundió en Europa la calumnia de que los judíos mataban niños cristianos para hacer sacrificios con su sangre.

Según la denuncia de Netanyahu, los medios y los periodistas señalados (entre los más prestigiosos del país) han publicado un bulo con la intención de hacerle responsable a él y a su gobierno de la sangre vertida por judíos inocentes aquel 7 de octubre de 2023.

Por todo ello, Netanyahu exige que los denunciados le indemnicen con unos 850 mil dólares y aprovecha, además, para sacar partido del victimismo y hacer campaña electoral a favor de su partido ultranacionalista.

“No es una casualidad que estas mentiras se difundan ahora, a las puertas de las elecciones, por parte de rivales políticos y actores extranjeros hostiles”, escribió Netanyahu en la red social X.

Sin embargo, la presunta negligencia es de tal gravedad y tan traumática para la sociedad israelí —la peor matanza de judíos en un día desde el Holocausto— que difícilmente los directores de los principales medios independientes israelíes, así como tres de los medios más influyentes de Estados Unidos, The New York Times, The Wall Street Journal y The Atlantic, se habrían atrevido a publicar que Netanyahu desoyó todas las alarmas, sin haberlo confirmado por varias fuentes.

Lo cierto es que aquel 7-O para la historia de la infamia de la humanidad: unos tres mil terroristas de Hamás cruzaron sin problema la frontera de Gaza con el sur de Israel, gracias a la casi nula vigilancia por parte de uno de los Ejércitos más sofisticados del mundo, y a lo largo del día mataron a unas 1,195 personas, de las que 815 eran civiles y de ellas treinta eran niños y bebés; otros 370 eran soldados, policías y paramédicos; mientras que unos 70 eran extranjeros o con doble nacionalidad, como el caso del joven mexicano-francés Orión Hernández Radoux, tomado rehén durante el asalto sangriento al festival de música Nova, y muerto en cautiverio en la Franja de Gaza.

¿Qué publicaron los medios contra Netanyahu?

Según informó el pasado viernes The New York Times, días antes del 7 de Octubre de 2023, el jeque emiratí Bin Zayed llamó a Netanyahu para alertarle de que el líder de la rama militar de Hamás, Yahya Sinwar, estaba planeando una “operación a gran escala” contra Israel. La advertencia no especificaba si Hamás planeaba lanzar cohetes (como era habitual) o llevar a cabo un ataque terrestre a gran escala, como ocurrió.

El diario Haaretz confirmó dicha llamada y añadió que la conversación ocurrió “una semana y media” antes del 7-O y que duró 45 minutos. Según la fuente consultada por el rotativo de Tel Aviv, Netanyahu “supuestamente reaccionó con calma en ese momento y no transmitió esta advertencia a los jefes de seguridad e inteligencia de Israel”.

Por su parte, The Atlantic y varios medios israelíes informaron de que el 26 de septiembre, el entonces jefe de inteligencia egipcio, Abbas Kamel, voló en persona a Israel para advertir de que Gaza estaba a punto de “explotar”. Su avión permaneció en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv durante 67 minutos, antes de regresar a El Cairo, sin lograr resultado alguno.

El 1 de octubre, seis días antes del ataque de Hamás, Netanyahu convocó a los jefes de seguridad para hablar sobre Gaza, pero no mencionó la advertencia sobre un inminente ataque, según las actas de la reunión revisadas por el NYT, como confirmaron al rotativo neoyorquino cinco ex altos funcionarios israelíes, conocedores del caso.

Por el contrario, dichas actas revelaron que Netanyahu abogó por mantener la calma en Gaza y se resistió a las propuestas de algunos funcionarios de seguridad de considerar ataques contra altos cargos de Hamás. Argumentó que una acción militar en Gaza podría poner en peligro los esfuerzos por establecer relaciones diplomáticas con Arabia Saudita.

Finalmente, The Wall Street Journal informó de que 48 horas antes del ataque, Kamel, el jefe de la inteligencia de Egipto (país fronterizo con la Franja de Gaza y con contactos permanentes con el gobierno de Hamás) de nuevo volvió a alertar a Netanyahu, sin éxito.

Convertir el error en venganza

En donde sí actuó con diligencia Netanyahu fue en evitar a toda costa que una comisión independiente investigara estas denuncias y en censurar todos los informes al respecto del Shin Bet (la agencia de inteligencia antiterrorista israelí), alegando “motivos de seguridad nacional”.

Por último, el Canal 12 de la televisión israelí reportó el “viaje secreto” del pasado 27 de septiembre de Netanyahu a Abu Dabi, para reunirse con el emir Zayed y pedirle que no se pronuncie sobre la polémica. Viaje que ha negado en rotundo.

Cuenta, además, con la baza de que la inteligencia egipcia nunca testificará sobre si fueron reales o no sus advertencias, ya que forma parte del “silencio de Estado”.

Pero, sobre todo, Netanyahu espera que los votantes israelíes hayan caído en la trampa que él mismo parece haber planificado con extrema vileza: tapar con la sangre del pueblo palestino los errores que haya podido cometer, al no no haber podido proteger con firmeza a su propio pueblo en el peor atentado de la historia del Estado de Israel.

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