
La industria azucarera mexicana busca abrir un nuevo capítulo para enfrentar la crisis que atraviesa el sector. Productores, ingenios y trabajadores mantienen conversaciones con el Gobierno federal para impulsar un programa nacional de etanol y cogeneración eléctrica que podría atraer inversiones superiores a los mil 500 millones de dólares y dar paso al desarrollo de una nueva industria de biocombustibles en el país.
El vicepresidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Juan Cortina Gallardo, explicó que la reducción de más del 80 por ciento del cupo de exportación de azúcar hacia Estados Unidos, sumada a una mayor presión contra el consumo de alimentos con alto contenido calórico, ha obligado a replantear el futuro de la actividad cañera.
“Tenemos que ver cómo nos diversificamos hacia otras cosas y en ese sentido cabe un programa de etanol, de biocombustibles en México”, señaló en entrevista.
El dirigente afirmó que el tema ya ha sido planteado a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la Secretaría de Energía, con quienes actualmente existe una mesa técnica para analizar la viabilidad de un programa nacional enfocado en la producción de biocombustibles.
Según Cortina, las conversaciones avanzan de manera positiva y uno de los factores que ha generado buena respuesta por parte del Gobierno es que toda la cadena productiva llega unida a la discusión: productores del campo, ingenios y trabajadores del sector.
La propuesta contempla aprovechar la caña de azúcar para producir etanol que pueda sustituir parte de los oxigenantes utilizados en las gasolinas. Aunque reconoció que los porcentajes de sustitución no serían elevados, sostuvo que el proyecto representaría beneficios ambientales y abriría nuevas opciones para la industria.
Cogeneración, otra apuesta para rescatar al sector
Además del etanol, la cogeneración eléctrica aparece como otra de las grandes apuestas del sector azucarero.
Actualmente, la industria genera alrededor de 160 megavatios para su comercialización, pero, de acuerdo con Cortina, existe capacidad para incrementar esa cifra en al menos mil megavatios adicionales.
“Esa sería una inversión de más de 1.500 millones de dólares en el sector”, expuso.
El empresario destacó que esta estrategia no solo permitiría diversificar los ingresos de los ingenios, sino también fortalecer la participación de la industria en la generación de energía.
Petrobras como posible aliado
La propuesta coincide con el interés del Gobierno mexicano por explorar esquemas de cooperación con la petrolera brasileña Petrobras en materia de biocombustibles, biodiésel y etanol.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado la posibilidad de firmar un memorando de entendimiento con la empresa sudamericana para desarrollar proyectos relacionados con producción, exploración, procesamiento y combustibles alternativos, luego de reuniones técnicas entre Petróleos Mexicanos y la compañía brasileña.
Por su experiencia en biocombustibles y explotación petrolera en aguas profundas, Petrobras podría convertirse en un socio tecnológico importante para México en esta nueva etapa.
Una alternativa para miles de familias cañeras
Aunque Juan Cortina reconoció que ni el etanol ni la cogeneración resolverán por completo los problemas que enfrenta la agroindustria azucarera, sí podrían representar una salida viable para un sector del que dependen más de medio millón de productores de caña en el país.
La apuesta, dijo, es transformar la crisis en una oportunidad para diversificar la actividad, generar nuevas inversiones y construir un futuro con más opciones para una de las cadenas agroindustriales más importantes de México.