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Microensayo del perdón y reconciliación de AMLO

En una mesa redonda víctimas de la violencia compartieron su testimonio.

(La Crónica de Hoy)

La jueza Patricia Martínez perdió a su esposo víctima de la violencia en el país, era médico y periodista; Aurelio Zaldívar es sacerdote, extorsionaron a su familia, a la que le quemaron su negocio y la amenazaron varias veces; su familia tuvo que irse a Estados Unidos; al hermano de Silvia Aguirre, que era médico, lo mataron tratando de secuestrarlo.

Es parte de los testimonios que culminan en perdón, en el Foro sobre el perdón y la reconciliación, organizado por Red Viral, Sembrar la paz y la Fundación para la reconciliación, y que derivan del llamado del gobierno electo para organizar seminarios de escucha a víctimas de la violencia en México, como parte de la campaña de pacificación del país.

En un foro, catorce personas que han vivido la violencia dentro de su círculo familiar —entre la que se encuentra la extorsión, el asesinato y el secuestro— externaron la necesidad de perdonar para lograr un reconciliación con sus victimarios y consigo mismos, para, al final, llegar a un contexto de pacificación en los círculos sociales en los que se han desenvuelto.

Eunice Rendón, líder de la organización Red Viral, explicó: “Antes de la amnistía —y ha salido mucho en los  foros de pacificación y no se ha comunicado— hay que tomar en cuenta qué políticas llevar a cabo para interrumpir y quitarle la carne de cañón al crimen. Si no hacemos eso, de nada sirve la amnistía ni nada, porque vas a seguir teniendo gente incluyéndose en el fenómeno delictivo. Eso es lo que significa ir a las causas”.

Dentro de la sede de Red Viral, en una mesa redonda con quienes han vivido la violencia, la jueza Patricia Martínez —cuyo esposo (médico y periodista con amplia trayectoria) fue asesinado— compartió: “El caso llegó instancias internacionales, a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, que emitió una recomendación a nuestro país. Recomendación que no fue cumplida”.

“Después de lo vivido pude cambiar gracias a que me reconcilié conmigo misma. Fue una filosofía de vida porque desde chica eso me enseñaban en mi casa, a perdonar, a perdonar aunque se me hubiese lastimado, se me hubiese ofendido.

“Eso me ayudó cuando sucedió lo de mi esposo. Yo era una persona que se dedicaba cuestiones ambientales y empecé a estudiar la carrera de Derecho y me decidí e hice algunas maestrías. Actualmente soy juzgadora en un juzgado familiar de Ciudad Juárez”, expresó.

Y aseguró: “Los que hemos vivido situaciones tan dolorosas estamos hermanados de una manera muy especial…buscamos lo mismo cuando ya hemos perdonado: que las cosas cambien: que las cosas no vuelvan a suceder.

“Bien lo decía Mahatma Gandhi: ‘no hay camino a la paz, la paz es el camino’, y si queremos esa paz necesitamos aprender a perdonar, y ese perdón debe de iniciar, debe de empezar por nosotros mismos”.

Dentro del Centro Familiar para la Integración y Crecimiento (CFIC), que encabeza junto a Silvia Aguirre, se han logrado “más de 10 mil conciliaciones (…) la gente dice ‘justicia sí, olvido no’, pero no dicen cómo vamos a olvidar. Se puede, se puede perdonar, que es importante olvidar a pasado”.

Silvia Leticia Aguirre, directora del CFIC, ha trabajado en las Escuelas de Perdón y Reconciliación (Espere) desde hace 8 años, todo a raíz de la muerte de su hermano, quien era médico, debida a un fallido intento de secuestro: “La reconstrucción del tejido social es importante, que el pueblo de México lo sepa: no puede existir reconstrucción del tejido social si no logramos vincularnos víctimas y victimarios. En la medida de que nos restauremos los unos a los otros podemos reconstruir nuestro tejido social”.

Expresó: “El perdón no se olvida, el perdón no es dejar que la ley lo haga todo, el perdón es precisamente garantizar que la ley actúe. Eso es perdonar”.

La directora de la organización hizo un llamado: “Sabemos todos los que hemos procesado el perdón y la reconciliación, que tenemos derecho a ser escuchados sin ser juzgados; que tenemos derecho a que se haga justicia. Tenemos derecho a que se garantice la no repetición de lo que nos ocurrió, tenemos derecho a reconstruir la verdad cada uno con su historia de vida”.

“Ahora que nosotros hemos sido escuchados, invito a escuchar a los demás, invito a la autoridad a que nos escuche a nosotros, para qué mire lo que hemos pasado y no necesariamente nos pongamos ahora como víctimas, porque ya hemos encontrado la luz, hemos caminando completamente diferente”, dijo por su parte el sacerdote de oficio Aurelio Zaldívar, a cuya familia extorsionaron, quemaron su negocio y amenazaron varias veces.

La familia del líder religioso tuvo que irse a Estados Unidos. Él continúa viviendo en Ciudad Juárez y también ha sido testigo de la violencia en varios estados de la república en la que ha ejercido el sacerdocio.

Expresó al final del foro: “Y yo me comienzo a cuestionar ‘Dios mío, ¿qué hago, qué hago, qué hago? Y precisamente lo que hago es acompañar, estar y escuchar, como lo hice precisamente ahorita. Escuchar a cada uno; lo que necesitaban algunos, la gran mayoría, era ser escuchados”.

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